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La cálida Navidad de Buenos Aires

Aunque en diciembre el clima del hemisferio sur sea totalmente opuesto al del hemisferio norte, las altas temperaturas no son impedimento para disfrutar las fiestas de fin de año a todo dar

Por Zandy Aliendres

Con diciembre llega el verano en países como Argentina, cuyas calles también se preparan para darle la bienvenida a la Navidad. En Buenos Aires, algunas personas ajustan sus horarios para hacerle frente al intenso sol y a la pesada humedad, también modifican su vestuario y gastronomía, pero las ganas de celebrar quedan intactas.

En esta época, la oscuridad se apodera de la capital sureña luego de las 8:00pm y es allí cuando las decoraciones propias del mundo de Papá Noel (como se le conoce a Santa Claus) se asoman por los balcones, avenidas, tiendas y centros comerciales.

La familia es el eje central de las reuniones, por ello, las casas son los principales puntos de encuentro de los habitantes de la urbe, sin embargo, la ciudad presenta opciones para todos aquellos que quieran tener una experiencia diferente.

¡A disfrutar de la ciudad!

“La ciudad de la furia”, como quedó bautizada la capital argentina, se vuelve más solitaria en verano. Cientos de sus habitantes aprovechan los días de asueto para viajar a otras provincias o a la costa uruguaya, dándole la opción a los que se quedan de disfrutar de sus calles de una forma más tranquila.

Las actividades al aire libre son una excelente opción para aquellos que les gusta admirar la arquitectura de la ciudad o compartir en los principales parques y plazas.

Una de las tantas opciones disponibles es el Parque Navideño de la Plaza Intendente Seeber, en Palermo, donde toda la familia tiene un espacio para relajarse y disfrutar. Los más pequeños son los privilegiados al contar con atracciones creadas específicamente para ellos como la Aldea de duendes y la Fábrica de juguetes, sin olvidar la tradicional foto con Papá Noel que los espera en una acogedora casa con aire acondicionado para escuchar sus peticiones y dar sus mejores deseos.

Otros puntos turísticos de la ciudad también se visten de navidad. El Obelisco y la Plaza San Martín ofrecen decoraciones únicas para que los turistas y locales puedan hacer su registro fotográfico correspondiente, pero también otros lugares como Puerto Madero, que cuenta con una privilegiada vista para admirar los fuegos artificiales en Año Nuevo.

Por otra parte, los centros comerciales también pueden ser una alternativa agradable. Muchos cuentan con aire acondicionado y red wifi gratis, pero en diciembre el centro de atracción es el árbol de Navidad. El del Centro Comercial Galerías Pacífico es uno de los más imponentes, al contar con una decoración de más de 7 mil cristales de Swarovski, seguido por el que esconde el Alto Palermo que le quita protagonismo a las exclusivas tiendas con sus luces y colores.

Comida, vino y tango

Así como la yerba mate deja de servirse con agua caliente para ser empapada por un refrescante jugo de naranja y convertirse en tereré, la gastronomía también se vuelve más ligera. Las ensaladas, las frutas y los jugos comienzan a tener más espacio en las mesas, sin embargo, la carne y el vino siguen siendo los infaltables de cada comida.

En los hogares de Buenos Aires es común encontrar un menú totalmente tradicional, sin embargo, muchos restaurantes y hoteles ofrecen cenas para degustar platillos navideños propios del lugar como chorizo, empanadas, provoleta, bife, ensalada rusa, lechón al horno, melón grillado, burrata y los más deliciosos dulces, todo acompañado de un buen vino.

Los hoteles más lujosos ofrecen cenas navideñas únicas, que llevan las tradiciones culinarias de la época a un nivel más gourmet, con una propuesta que además va acompañada de música, ricas bebidas y fiesta hasta el amanecer, tanto en Nochebuena como en Fin de año.

Si el presupuesto es el problema, las casas de tango pueden ser una solución pues en ellas es posible tener una velada extraordinaria y muy tradicional por un costo menor.

Existen muchas de estas en diferentes barrios de la ciudad, se pueden hacer reservas para la cena de Navidad o Año Nuevo y saborear de la gastronomía local mientras se disfruta de un show de tango adaptado a los festejos de fin de año.

Aunque la ciudad nunca duerme, durante las fiestas decembrinas las reuniones en los hogares tienen un lugar especial en las agendas de todos, lo que hace pensar que para los porteños, poco importan los 36 grados que puedan hacer afuera, el único calor que importa es el que se recibe en la sonrisa de Navidad y en el abrazo de Año Nuevo del ser querido.

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