lunes , agosto 8 2022

Veinticinco años gritando ¡Ay ay ayyyyy!

Parece mentira que “el rey del merengue”, Roberto Antonio, ya tenga un cuarto de siglo pegando el gritico y nosotros bailándolo. O al menos la mayoría. La celebración promete, pues viene con gira nacional, disco nuevo y concierto sinfónico

Por Carlos “Caque” Armas /@Caquetorta —Cortesía Jota Erre Medios

Quitémonos la careta. Por muy poco pachangueros o bailarines que sean, al menos una canción de Roberto Antonio se saben. “Marejada”, “Noches de Fantasía”, “Mi Cocha Pechocha”… Yo me las sé y ni bailo, ni pachangueo. La música de Roberto Antonio se insertó en el ADN del venezolano de la misma forma que Popy lo hizo en nuestro léxico para mentar al payaso o al subversivo. Y es que es bien difícil llegar a una fiesta, matrimonio o discoteca e irse sin escuchar el “!Ay ay ay!”.

Sólo imaginar la cantidad de “chistositos” que a lo largo de estos 25 años se le deben haber acercado para decirle: “Marejada, marejada” o gritarle “Ay ay ay”, ya es para quitarse el sombrero. Qué aguante. Lo bueno es que a él eso le encanta.

“El mejor pago que he tenido es que la gente se me acerque y me diga esas cosas. De una u otra manera, ese trabajo que hice en 25 años se le quedó en el corazón al público y, cuando eso ocurre, te dices a ti mismo que valió la pena. Eso no es cosa fácil. Muchos vienen sólo para preguntarme de dónde saqué el “Ay ay ay” (risas). La verdad es que empecé a decirlo desde muy chamo. Es un secreto, salió del corazón, yo prefiero que siga siendo un secreto y que cada quién se haga su historia”.

1985 en adelante

El año de Volver al Futuro, “We Are the World” y la Primera Visita Papal fue el año del despegue de Roberto Antonio. Como buen maracucho, comenzó cantando gaitas; luego probó suerte con la música venezolana y se jugó algunas cartas como baladista hasta que, finalmente, por gracia de Dios, cae en manos de Renato Capriles, quien le propone cantar en su orquesta: Los Melódicos.

“La primera vez que me monté a cantar con Los Melódicos en el Caracas Hilton, lo hice tan desafinado que si yo hubiera sido un manager o un empresario musical, me habría sacado de la tarima. Estaba demasiado asustado. Renato Capriles me dijo algo que en aquel momento no entendí, pero que ahora comprendo: ‘Tú tiene luz propia, estás de paso por esta orquesta”.

-¿Tenías confianza en que llegarías lejos?

-Pocas veces me he planificado. Me he visualizado, eso sí, siempre cantando. Desde pequeño yo pedía al Niño Jesús instrumentos musicales en vez de juguetes. Estudié dos años de medicina, pero independientemente de que mis padres quisieran que fuera médico, cuando tuve que elegir, mi norte fue la música. Me visualicé cantando. Y cuando por fin llegué al Festival de la Voz y la Canción de Puerto Rico, lo que viví fue un Deja Vu. Yo ya me había visto cantando allí, frente a la gente.

-¿Cuándo te diste cuenta de que la habías pegado del techo?

-El momento en que me enteré que era famoso fue en un concierto en el Palacio Arvelo de Valencia, con Los Melódicos. Fue la primera vez que me sacaron de un sitio con guardaespaldas. Eran mis primeros años y la imagen de ver mujeres histéricas gritando me provocó sentimientos encontrados. Primero, me dio mucho susto ver de cerca la histeria de un público hacia mí. Y, en segundo lugar, sentí un orgullo y una alegría inolvidable.

-A lo largo de estos 25 años, la industria de la música ha cambiado bastante. Para empezar, ya no hay sellos disqueros como los que sacaron adelante tu carrera. ¿Cómo te la has arreglado para sobrevivir en el mercado musical actual?

-Hace como ocho años comenzó a sentirse ese cambio. Al principio era como: “Wao, qué pasa aquí?. Yo pertenecí durante muchos años a sellos discográficos sólidos, con managers sólidos que tenían una plataforma económica importante y, de pronto, llega un cambio donde el disco, que era el negocio, dejó de serlo. Se convirtió en una herramienta corporativa de promoción, en una tarjeta de presentación. Con todo y eso, yo nunca he dejado de hacer discos. Fíjate que en estos ocho años he hecho tres discos, porque yo sigo creyendo en el mundo discográfico. Sólo que, ahora, el artista debe ofrecer cosas nuevas, debe crecer a escala empresarial, debe dejar de ser sólo artista para involucrarse en su carrera, para estar más al día, más en contacto con los medios. Eso antes no ocurría, pues lo manejaba la empresa. Creo que esto nos ha hecho crecer como artistas, estamos más preparados para salir al frente. Hay que adaptarse a los cambios.

A celebrar

En este último año, Roberto Antonio se ha dedicado 100% a dos grandes proyectos. El primero es el montaje de su nuevo circuito de emisoras de radio FM con eje en el oriente del país, Marejada FM, el cual abarca las plazas de Ciudad Guayana, Puerto La Cruz y Margarita. El segundo de sus grandes proyectos es su nueva producción musical Roberto Antonio, 25 años, una producción de dos CD donde vuelve a grabar 11 de sus éxitos más conocidos con la orquesta 4:40 de Juan Luis Guerra y un CD de temas inéditos, que incluye una colaboración con Chino y Nacho.

No obstante, la gran fiesta bailable arrancará el 15 de octubre en el Círculo Militar con un concierto de merengue sinfónico, donde Roberto Antonio compartirá con 120 músicos de la Orquesta Sinfónica Venezuela, Diveana, Los Melódicos, La Dimensión Latina y un show DJ de ese merengue ochentoso que tantas pasiones desata en los treintones y cuarentones. Ese será el comienzo de un año completo de celebraciones, pues con este concierto arranca la gira aniversario que el músico pretende llevar por Venezuela hasta octubre de 2011.

“He sido privilegiado por Dios con una carrera exitosa, el cariño de mis amigos, el amor de mi familia y la fidelidad de la gente. Eso es lo que me inyecta energía para seguir haciendo música.”

-¿Te ves cantando y bailando “Marejada” otros 25 años?

-Me sigo visualizando igualito, no más viejo, sino más maduro. Mi concierto se ha enriquecido musicalmente. Además, tengo una nueva plataforma; habrán otros elementos en mis presentaciones en vivo: lanzallamas, papelillos y fuegos artificiales innovadores. Me encanta absorber como esponja e innovar en mis giras.

-¿Qué cambiarías de estos 25 años?

-Cada experiencia que he vivido en estos 25 años ha valido la pena. Así que no cambiaría nada. Yo lo volvería a hacer todo. Hay vivencias y momentos, unas mejores, otras peores, pero todas me han hecho crecer.

-¿Puede ver el “toque Ay ay ay” de su influencia en los nuevos artistas?

-En muchos, sí. Chino y Nacho, por ejemplo, a quienes sigo desde Calle Ciega, hace año y medio me dijeron que para ellos era un orgullo grabar conmigo. También me ha ocurrido con artistas mayores como Oscar de León y Jorge Celedón. Cada vez que me ven, me dicen que disfrutan mi música. Una de las cosas que me ha inyectado energía en estos 25 años es esa expresión de afecto, gusto y cariño, eso es lo que sigue manteniéndome joven. La verdad, he sido un tipo privilegiado. El mejor regalo es ver cómo mucha gente se casa, se enamora, baila y llora conmigo.

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