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Una oportunidad para pensar ecológicamente Navidad, navidad, verde navidad

Los cambios climáticos evidencian el deterioro ambiental. Durante esta época festiva, los excesos aumentan causando un mayor daño. Aprenda cómo ayudar al planeta, mientras ahorra

Por Débora De Sá Tavares

“Érase una vez una mágica época del año en la que vivían los tres espíritus de la Navidad: el del pasado, lleno de gratos recuerdos; el del presente, repleto de felicidad y algarabía, y el del futuro, colmado a rebozar de… ¡basura y desperdicios!”

Ojalá esta historia fuera parte del famoso cuento de Dickens, pero la verdad es que una escena como esta tiene poco de fantasía y mucho de realidad.

Junto a las fiestas decembrinas no sólo llegan los regalos, las reuniones familiares, la buena comida y los kilos de más, sino también una horda de despilfarro que nos ataca a todos por igual, haciendo que pronto se olvide el daño que pueden causar al planeta las hermosas luces que iluminan calles y avenidas o el enorme desperdicio que representan los papeles de regalo y bolsas plásticas, que terminan engordando los rellenos sanitarios de la ciudad.

Y es que para nadie es un secreto que el clima está cambiando. Cada día se siente más el impacto del hombre sobre el medio ambiente, el cual se hace mayor durante las festividades navideñas. Por eso, este año le ofrecemos opciones para realizar pequeños cambios que harán una gran diferencia.

Decoración consciente

Para pasar de una blanca a una verde navidad, debe comenzar por el decorado. La iluminación de estas fechas se ha convertido en un símbolo de alegría que suele reflejarse muy bien en la factura de la electricidad, que en algunos hogares aumenta hasta 60%. Por eso, esta vez deje que la felicidad y el ahorro vayan tomados de la mano: sustituya las luces por aquellas de bajo consumo, muchos adornos ya vienen con este tipo de bombillos.

Apagar la iluminación del árbol de Navidad y otros objetos durante las horas de sueño o antes de salir de casa también beneficiará al ambiente y a su bolsillo notablemente.

Acompañado de las luces siempre está el emblemático árbol. Aunque hay quienes deciden dejarlo a un lado por considerarlo aparatoso, la verdad es que la mayoría de los hogares gustan de presumir de él con ostentosos tamaños y llamativos adornos, lo que ha puesto en una delicada posición mundial al pino. La mejor decisión es evitar comprar un árbol natural, pues aunque en algunos países muchos vendedores se comprometen luego a recogerlos y sembrarlos nuevamente, en el nuestro este escenario será difícil de observar. Por el contrario sólo se verán, a comienzos de enero, cientos de árboles con un triste verde esperando para ser recogidos por el camión del aseo. ¿Es realmente necesario cortar un pino para usarlo durante un mes al año? La respuesta está en usted.

Si el deseo es mantener el espíritu navideño vivo siempre, se puede recurrir a un árbol artificial. Hoy en día hay opciones que se desarman hasta ocupar un mínimo espacio y con una durabilidad de años, lo que además representa una inversión a largo plazo que le permitirá ahorrar el dinero por el costo de un árbol natural anualmente. Para los más radicales y creativos, siempre está la opción de realizar su propio árbol con materiales reciclables.

Y para aquellos que gustan de recrear el escenario en el que nació Jesús, hay opciones más ecológicas que el musgo; por ejemplo, el papel reciclable. En algunas ciudades de España se hacen concursos para crear pesebres sin agredir al ambiente. Puede tomar esta idea y hacerla realidad con los suyos, lo que favorecerá el aumento de la conciencia y el respeto ambiental en su entorno.

Comprar sin contaminar

En las últimas décadas, las compras navideñas se han convertido en una tradición casi tan arraigada como el mismísimo niño Jesús, pero detrás de ellas hay una realidad que perjudica al planeta. En cada tienda en la que compramos salimos al menos con una bolsa, de plástico en su mayoría. Así, el 31 de diciembre tendremos un montón de bolsas que irán a parar a la basura, siendo el plástico un elemento que se podría reutilizar o reciclar. Por esto, lo ideal es que trate en lo posible de usar tan sólo las bolsas necesarias, colocando varios objetos en una misma hasta llenarla; algunos prefieren ir con un maletín, bolso o saco grande y colocar en él los objetos, lo que es una opción cómoda y consciente que favorece al medio ambiente.

Antes de iniciar el día de compras, hay un problema que todo consumidor enfrenta: ¿qué puedo darle a fulanito o a sutanito?, dilema que se ve agravado cuando hablamos de niños. La publicidad bombardea a los espectadores durante meses acerca de cuál es el mejor juguete, pero la verdad es que eso no siempre despeja la duda de la tía que no tiene idea de qué darle a su sobrino, porque ya no le cabe un juego de video más en el cuarto.

Hay una forma de elegir sin contaminar: la mejor opción son aquellos juguetes que no requieran pilas, o que de necesitarlas sean recargables. Estos pequeños objetos se han convertido en uno de los desechos más perjudiciales para el planeta, demorando hasta mil años en biodegradarse. Si en definitiva sus hijos, nietos, sobrinos o ahijados sólo quieren un juguete que funcione con ellas, entonces aproveche y obséquieles también un cargador. Así usted y ellos comenzarán a ser parte de la solución y no del problema.

Una vez completada la lista de presentes, viene la que para algunos es la peor parte: forrarlos. Aquí se inicia también otro problema que afecta al ambiente: el desperdicio innecesario de capas y capas de papel que cubren cada presente, algo que usted puede evitar.

Hoy en día hay bolsas de papel reciclable —aquellas marrones- que no sólo son más económicas que las decoradas con muñecos de nieve o santas, sino que además lucen bonitas con un lazo del color típico de la época, y por no tener ningún motivo pueden usarse para un futuro obsequio. Si usted tiene un poco más de presupuesto, también puede entregar sus regalos en una caja decorada que pueda ser utilizada luego para otra función, pues en parte la idea es disminuir los desechos que se acumulan sin parar en diciembre, especialmente en los días en los que abrimos un obsequio tras otro.

Colaborar basándonos en nuestras posibilidades y comenzar a vivir sin que nuestro paso por este mundo cause una huella imborrable en el planeta, no es una tarea tan difícil como parece. Sólo requiere de un poco de conciencia y de reconocer que, en ocasiones, nuestra comodidad podría ser medianamente sacrificada si se trata de evitar el deterioro ambiental. En una época en la que la unión y los buenos deseos son los protagonistas, la posibilidad de hacer un cambio en nuestro modo de vida se vuelve un poco más realista. Por eso, esta vez quizá podría alterar la tradición y adelantar el inicio de su promesa de año nuevo para este diciembre, comprometiéndose a darle un rumbo más verde y ecológico a sus navidades.

Tips para una feliz y ecológica Navidad

Si desea tenderle una mano a la Tierra y unirse a la causa de aquellos que velan por su salud, puede seguir estas sugerencias durante el asueto decembrino.

Evite al máximo la producción desmedida de basura. En esta época de derroche y comilonas excesivas, muchas veces nuestra nevera acaba repleta de sobras. Guárdelas en envases plásticos y disminuya el uso del papel aluminio, otro material reciclable que 90% de las veces acaba en la papelera.

Compre regalos de forma responsable, evite aquellos que fomenten el uso exagerado de energía. Hay productos diseñados para consumir bajas cantidades. Si planea dar un gran obsequio, como una computadora, asesórese y elija aquellas que causen menos impacto en el ambiente. Si la opción es un televisor, los de LCD consumen menos electricidad que los de pantalla plana. Para los niños, las opciones también pueden ser didácticas y fomentar el aprendizaje sin dejar de ser divertidas y sin necesidad de usar enchufes.

Hoy en día, la comodidad de la tecnología es lo que impera. Aprovéchela y envíe sus tarjetas de felicitaciones vía email: los bosques que diariamente son talados para hacer papel, de seguro se lo agradecerán.

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