viernes , enero 14 2022
man' s silhouette with her hands raised in the sunset

Un suspiro a la vez: aprender a vivir con el día a día

El cambio no siempre es malo, ¡y es algo que tenemos que tener en cuenta siempre!

Por Gabriela Escalante — @gabriela_eg

Seamos sinceros: en la sociedad en la que vivimos, planear el mañana es una tarea casi imposible. Nos ha costado aprender a vivir una respiración a la vez, con calma, porque todo a nuestro alrededor va a una velocidad aterradora. ¡Nos cuesta enormemente respirar un poco!

Si las cosas no salen como queremos que salgan, entonces están mal o terminamos echándonos la culpa de algo de lo que realmente no somos culpables. No aceptamos el cambio como parte natural de la existencia, ¡y quizá es lo que más nos afecta! Nos mortifica pensar que nuestros planes pueden fracasar y no vemos la gran gama de posibilidades que se podrían desplegar frente a nosotros después de eso.

Un suspiro a la vez, un paso a paso; pasitos de bebé, como suelen decirle a alguien que necesita entender que las cosas no se construyen de un día para otro y que el éxito está hecho a base de minuto a minuto. El futuro se nos escurre por entre los dedos, ¿y sabes qué? No es tan malo que suceda, porque cuando pasa, entonces entendemos lo fuertes que verdaderamente somos.

Los problemas que no podemos resolver, ¡hay que dejarlos ir!

Tenemos que entenderlo de esta manera: hay tres focos grandes en los que debemos centrar nuestra atención en la vida. Los problemas en los cuales tenemos capacidad de solución, los problemas en los cuales no tenemos capacidad de solución y los problemas ajenos.

Las preocupaciones se nos presentan a cada rato, ¡a cada segundo! Sin embargo, debemos aprender a dejar aquellos en los cuales no podemos hacer nada para resolverlos. Cuando se escapa de nuestras manos, ¡debemos dejarlos volar! Porque, principalmente, debemos cuidar de nuestra paz mental y nuestra estabilidad emocional.

Por tanto, la cosa funciona así: aquellos problemas en los cuales tenemos capacidad para solucionarlos son en los que tenemos que enfocar nuestra atención, porque serán los que nos dejaran las experiencias necesarias para nuestro crecimiento personal y nos permitirán vivir a plenitud todo lo que nos toca.

Esos problemas que simplemente nos afectan, pero no podemos hacer nada por ellos son los primeros que debemos soltar. No es sano quedarse con el estrés producido por el clima lluvioso que puede arruinar un evento importantísimo, ¡es más productivo soltar esa preocupación y buscar una solución para que los invitados no se mojen! Sé creativo, ¡destácate imaginando las grandes respuestas que todo el mundo busca!

Por último, están los problemas ajenos. ¡Ay, los problemas ajenos! Es muy, muy bonito estar ahí para el resto y dejarle saber a tus familiares y amigos que eres incondicional. ¡Está bien apoyarlos, demostrarles tu cariño con abrazos, con consejos o simplemente escuchando! No obstante, no te lleves problemas ajenos a casa.

¡Cuídate! Recuerda que si tú no estás bien, difícilmente podrás ayudar a otro a estarlo.

Es una fórmula sencilla, de tres claves. ¡No se pierde! Respira y poco a poco empieza a librarte de todos esos cuestionamientos que no tienes idea cómo responder, porque has perdido el orden de tu atención.

De esta forma, empezarás a vivir más feliz. ¿Sabes por qué? Porque comenzarás a entender que la vida está llena de momentos maravillosos que nos perdemos, muchas veces, por las prisas y los apuros consecuencia de las preocupaciones. ¡Tómate un segundo y mira a tu alrededor! Sonríe, que respiras.

¿Es malo vivir a través de los momentos?

Hay mucha gente que detesta el famoso refrán repetido una y otra vez por Eudomar Santos en la exitosa “Por estas calles”. Ese que asoma la posibilidad de vivir un momento a la vez, sin miedo al mañana. La misma frase que tiene mil y un interpretaciones, y sí, es que al final, como vaya viniendo, vamos viendo.

No, no se refiere a la flojera y a la pereza de dejar todo a última hora, ni es una oda al poco esfuerzo y a la desgana de buscar un progreso. Nos referimos a esa interpretación en la que aprendes a vivir con las oportunidades que te va dando la vida y aprovechándolas al máximo para sacarles todo el jugo que se pueda.

¡No es nada malo vivir un día a la vez! Tranquilizar el ritmo de tu rutina, sentarse un segundo y pensar tu próximo paso sin la presión constante de estar bajo un plan estrictamente estructurado. Los cambios muchas veces nos pueden nutrir mucho más que aquello que teníamos pensado, ¡y es que nada pasa por casualidad!

Todo lo que nos pasa tiene un sentido en nuestra vida y normalmente es porque vendrán mejores cosas y vivencias para nosotros. Solo debemos prestar atención, para no perdernos las posibilidades grandes que pueden abrirse frente a nosotros. Quizá, todo termina mucho mejor de lo que esperábamos o éramos capaces de pensar.

¡Recuerda que tú eres el dueño de tu vida!

No importa lo que diga la gente o los planes que los demás tengan para ti: tu defines tu propio ritmo y el que quieras, ¡estará bien! Será válido, será correcto, porque será el que te hará sentir en completa paz. Un suspiro a la vez, a pasitos de bebé, y verás que como vaya viniendo la vida, será consecuencia maravillosa de tus buenas acciones y el esfuerzo y las ganas que le pones a tus días.

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