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Son románticos ¿y qué?

Los músicos venezolanos y argentinos de la banda Galgo reivindican el romanticismo y la crudeza en rock. Su sensibilidad se mezcla con la agilidad de un espectáculo que se presentó en Caracas en abril, con canciones reunidas en un primer disco que posiblemente estará listo en octubre

Por Georgely Morín

Juan Pablo Solari, el líder de Galgo, llega a la entrevista con Flint. El acompañante es gris, pequeño y esbelto, pero rápido al correr. Este galgo italiano y las características de su raza simbolizan el espíritu la banda conformada por los venezolanos David Rondón, Rafael Garnica y los argentinos Emiliano Plank y el mismo Solari, nacido en Argentina pero criado en Venezuela.

Las letras de esta banda de rock se escucharon en abril de este año en el concierto que ofrecieron los mexicanos de Zoé en Caracas, en el Anfiteatro de El Sambil. “Las canciones de Galgo son románticas, nostálgicas, crudas, todo tiene que ver un poco con el amor, el desengaño, con la falta de comunicación”, dice Solari, de 37 años, en un café de Barcelona, España, donde reside al igual que el resto de los integrantes de la banda.

Esta sensibilidad se parece a la que tienen los galgos, que no por eso dejan de ser rápidos y ágiles, como sucede con la música de esta agrupación. Esta doble faceta que defiende su vocalista, aparece en canciones como Surrender y Bridge, que desde comienzos de este año están sonando en emisoras como La Mega Estación. Kinky Booba fue la más escuchada, porque llegó a las diez estelares.

La radio, la receptividad y la oportunidad de tocar como teloneros de Zoé han hecho de Galgo una banda con presencia en Venezuela, aunque aún su primer disco todavía esté en fase de preparación. “Con seguridad estará listo en octubre”, comenta Solari, porque las canciones ahora están mezclándose en Londres. “Queremos hacer un lanzamiento en Venezuela y otro en España”, adelanta Rondón, quien toca una de las dos guitarras en la banda.

Pero sus integrantes, más que el disco, lo que les interesa es tocar en vivo. “Galgo trata más de la necesidad de la música, más que querer tocar para levantarnos a las mujeres y hacer millones”, dice Solari, quien compone, canta y toca la guitarra. Antes de emigrar a España hace 12 años, tocaba en La Nave, en Venezuela.

Galgo espera dar algunos conciertos este mismo año en distintas ciudades venezolanas, aunque su público prioritario es el de Europa, incluyendo sus rincones recónditos. Por eso la voz de Solari se escucha en inglés.

Distintos géneros, un mismo Galgo

La experiencia de Galgo en Venezuela sorprendió a todos sus integrantes. “Volver al lugar donde alguna vez vivimos y tocar allí, fue una experiencia mágica”, dice Solari. Rondón, por su parte, asegura que no llegó con expectativas de rock star. Cuenta que algunas canciones han estado sonando en el país y que “la interacción fue y sigue siendo muy positiva”.

Fue a través de él que las canciones llegaron a sonar en la radio. Aunque mayormente se ha desempeñado en el mundo de los medios (en La Mega, Sony Entertainmet Television, entre otros.) y como productor musical, Rondón, de 33 años, también ha estado tocando las cuerdas de su guitarra desde niño. “Siempre he querido tener mi propia banda, pero en algún punto no me parecía muy ético porque me dedicaba a promocionar otros grupos”, cuenta desde la barra de uno de los dos bares que tiene en el centro de Barcelona.

En ese mismo bar trabaja Garnica, que entró en Galgo cuando Rondón le avisó que estaban buscando un nuevo baterista. Su trayectoria electrónica se viene gestando desde el año 2000, cuando la agrupación a la cual pertenecía: Submarino, ganó el festival Nuevas Bandas. Desde ese entonces este merideño de 33 años de edad participó en el Colectivo Los Andes Electrónicos y, a partir de 2005, ha producido música electrónica en distintas pistas de baile de varias capitales europeas.

Garnica aterrizó en una banda que define de rock indie, tal como lo hace Plank, cuyas influencias vienen más de rock experimental y del noise. Este argentino de 38 años trabaja en una agencia de publicidad, porque nunca ha podido pagar las cuentas con la música, que es su verdadera pasión desde los tiempos en los que participaba en el coro del colegio. Allí tocaba la flauta, hasta que a los 17 años se encontró un bajo, se enamoró, y no lo ha soltado hasta el día de hoy.

Las influencias rockeras de Rondón, las electrónicas de Garnica y las experimentales y del noise de Plank, se han unido a las de Solari, que es el único integrante de Galgo que permanece de la formación original nacida en 2008. Las canciones que Solari escribió y compuso con aquella primera formación, están recopiladas en el EP Love Kills, y conforman más de la mitad de las canciones que saldrán en el próximo disco.

Su rock and roll corrosivo y nostálgico, como él mismo lo describe, está inspirado en bandas como Stone Roses, Soda Estéreo, Espinetta, David Bowie, The Cure, Love and Rockets, entre otros.

Galgo sonará pronto en salas de Barcelona y Madrid, según Solari. Están escuchando propuestas desde Ámsterdam y desde cualquier rincón de Europa. “Me gustaría ir a tocar para gente que no nos conozca. Despertar un público que se respete, que se dé su tiempo para escuchar canciones y no al público que a los cinco minutos tienes que convencerlo, ese público no nos interesa a nosotros”, concluye Solari.

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