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Rubén Limardo regresó en grande

El esgrimista y campeón olímpico de Londres 2012, ha cosechado grandes éxitos a lo largo del año y se plantea conquistar nuevos desafíos de cara a la cita olímpica de Tokio 2020.


Por Samir J. Jiménez P.  – @SamirJJimenez –  Fotos: Punto Olímpico, COV, EFE y cortesía


Luego de lo que fue su participación en los Juegos Olímpicos de Río 2016, el esgrimista venezolano Rubén Limardo a pesar de llevar las más altas expectativas, quedó fuera de competencia en su primer combate. Tras ese tropiezo el campeón olímpico de Londres 2012 tuvo que replantearse sus metas y los próximos desafíos que quería conquistar.

El espadista criollo asegura que luego de esa competición los resultados positivos no llegaban, pero el volver a tener a la vista el metal dorado que lo llevó a la élite mundial hace seis años atrás, le devolvió la inspiración que necesitaba para lograr grandes cosas.

“Este año sin duda alguna ha sido uno de los mejores. Después de Río no tenía en mi repisa casi ninguna presea, pero cuando volví a sacar mi medalla de oro y la guindé empezaron a llegar poco a poco nuevos trofeos, nuevos títulos y nuevas medallas. Es increíble como ese oro me sigue inspirando y no podía ser de otra manera ya que siempre me recuerda lo mucho que trabajé para conquistarla y lo mucho que debo continuar esforzándome para alcanzar nuevos éxitos”, enfatizó el bolivarense.

Y es que justamente Limardo este año ha ido resurgiendo de las cenizas como el Ave Fénix y ha vuelto a estar en la palestra de la esgrima mundial y es que no podía ser de otra manera, luego de brillar en diversas citas internacionales. El espadista dorado se adueñó del sitial de honor, tanto en la prueba individual como por equipos, de los Juegos Sudamericanos que se llevaron a cabo en Cochabamba (Bolivia) en el mes de mayo, un mes después se quedó con la presea de plata del Campeonato Panamericano de Esgrima que se celebró en La Habana (Cuba). Ya adentrado en el mes de julio quedó a las puertas de un nuevo título, tras lograr el subcampeonato mundial en Wuxi (China) y recientemente se alzó como el mejor de la Copa Satélite que se llevó en Oslo (Noruega).

“Todos estos logros se han alcanzado con trabajo duro. Recuerdo que para el Mundial de China me enfoqué bastante en mejorar no solo la parte física, sino también la parte técnica y la táctica, sobre todo la estabilidad. Hicimos unos ajustes y dieron resultado, antes solo trabajábamos la parte física sin saber cuáles eran los puntos débiles que teníamos y eso ya lo mejoramos”, precisó tras elogiar el trabajo que ha hecho con él su terapeuta Anthony García.

Limardo asegura que parte del éxito que ha tenido a lo largo de este año, radica justamente en el cambio de entrenamiento justamente con la llegada de García. “Él es una persona que sabe mucho de esgrima y conoce cuáles son los músculos que hay que fortalecer. Cuando empezamos a trabajar en enero, Anthony vio muchas debilidades en mí, sobre todo por las lesiones que ya había padecido en mis rodillas y en la columna, es por ello que empezamos a trabajar el fortalecimiento precisamente de esos músculos, para que las rodillas se encuentren al ciento por ciento y tengan la firmeza necesaria a la hora de un ataque. Ha sido un trabajo arduo, tanto que al inicio sufrí mucho porque no estaba acostumbrado a esas cargas, pero poco a poco fui recuperándome y adquiriendo una mayor estabilidad y velocidad”, detalló.

El campeón va por más

Rubén Limardo no duda en asegurar que todos estos logros que ha sumado este año le ha dado un envión anímico extraordinario, que sin duda alguna le servirá para afrontar con más empuje y gallardía la próxima temporada y así lograr el roce necesario para optar por un nuevo cupo olímpico, pero esta vez para la justa de Tokio 2020.

“Tengo una mayor confianza y eso lo demostré en la Copa Satélite de Oslo (Noruega), donde logré el título. Puedo decir que he logrado afinar en gran medida mi parte técnica, poseo una mayor estabilidad, sobre todo en las idas y las puntas, aun así continúo trabajando duro para mis próximos compromisos”, aseguró.

El esgrimista venezolano tiene previsto ver acción en la Copa del Mundo de Berna (Suiza) entre el 23 y 24 de noviembre, pero antes no solo participará en un campamento de preparación en Rusia, sino también en una competencia local en ese país.

En busca del relevo

El espadista de oro que se encuentra radicado desde hace algunos años en Polonia, confesó que continúa trabajando arduamente en la formación de nuevos talentos, que a la postre puedan tomar el testigo en los lugares que pudieran dejar tanto él como su hermano Francisco en el equipo.

“Contamos con más de 20 chamos de distintas categorías que estamos observando y preparando para un futuro próximo, ya yo cuento con 33 años y Francisco con 31, vamos a seguir guerreando, pero luego de Tokio de seguros continuaremos pero como entrenadores”, confesó.

Hace poco su tío y entrenador, Ruperto “Chicho” Gascón, inauguró en Lodz (Polonia) el Fencing Center Gascón Carreño, un espacio dedicado a la esgrima, desde donde aspiran a formar nuevos campeones. “Ya logramos nuestra primera medalla, con el bronce que conquistó en los Juegos Olímpicos de la Juventud de Buenos Aires el representante de Kirguistán Hassan Baudunov. Es una medalla internacional con sello venezolano”, indicó.

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