miércoles , octubre 5 2022

Rowinsky hará sonreír con sus cuentos

Una niña bonita, un Fernando furioso, un pequeño con ganas de hacer pipí y una mini cenicienta serán los personajes del nuevo montaje del director uruguayo, Alberto Rowinsky. El espectáculo infantil Cuentos para sonreír se estrena el 13 de marzo en el Celarg y estará en sala hasta el 18 de abril

Fotografía Nicola Rocco

Provocar sonrisas no es fácil. Sin embargo, hay quienes están convencidos de que tienen capacidad para hacerlo. Alberto Rowinsky, por ejemplo, es uno de ellos. Sin caer en arrogancias, el director de teatro de origen uruguayo ha preparado un espectáculo infantil que está seguro le sacará carcajadas a los niños que asistan al Celarg y le arrebatará al menos una sonrisa a los adultos que los acompañen.

¿Y cómo no? Nada más imagínese a un conejo blanco que se enamora de una hermosa niña de color. A un pequeño cascarrabias llamado Fernando, quien luego de destruir al universo en su imaginación por lo bravo que se pone, no recuerda qué le ocasionó tal molestia. Un chiquito que enloquece a sus padres porque siempre quiere hacer pipí en los momentos más inesperados y en las situaciones más insólitas. Y una Cenicienta a quien le gusta cantar tangos y que calza igual que sus hermanastras.

“Lo que se estrena el 13 de marzo son cuatro de los mejores cuentos que hemos hecho en el Teatro de El Silencio y lo repotencio con el trabajo de mi hija, Nova Rowinsky, y de una nueva actriz, Samantha Castillo”, comentó Alberto. “Cada vez que hago un remontaje voy un poco más allá. Es ver qué pasa con uno, quién crece más, quién se ha quedado estancado. Lo que hicimos fue una fusión con otros cuentos y uno nuevo. Con eso se arma un espectáculo que tiene una virtud muy grande, que entretiene tanto a un niño de seis años para arriba como a un adulto. No es un espectáculo para niños menores”, acotó.

La risa por sí sola no es objetivo de Rowinsky, sino hacer reír con inteligencia. Por eso, las acciones pícaras de la Niña Bonita, de Fernando Furioso, del pequeño que sólo sabe decir Quiero hacer pipí y de Ceni llevan como trasfondo un mensaje de lealtad, de compañerismo y de solidaridad.

Niña bonita, por ejemplo, es un canto sobre la importancia del color de la piel y la no discriminación. La gama de lo que hablamos en el escenario es hablar un poco de la solidaridad, del compañerismo, de la imaginación al servicio del desarrollo emocional y psicológico, tomando conciencia de que está dirigido al espectador desde el punto de vista de la creación fina”.

La experiencia teatral de Rowinsky, con más de 30 espectáculos en su haber, le ha hecho entender que lo fundamental del teatro infantil debe ser el respeto por los niños, sobre todas las cosas. “Yo aborrezco hacer participar obligatoriamente a los niños. Por más que sean efectivos. Yo prefiero que el niño se vaya acostumbrando a escuchar cosas interesantes”, acotó.

Tanto es así, que el director considera que actualmente hay mejores espectáculos infantiles que de adultos. “En el teatro de adultos está pasando una cosa que es terrible. Creo que todo comienza con un teatro de tendencia política. No voy a entrar en la diatriba. Porque de alguna manera son los centros comerciales que comenzaron con el mecanismo. Iba gente que quería evadir la realidad a través de una forma de monólogos u obras sin sentido, que denominan la inteligencia light. Es como una clase que se hubiese apoderado de esos espacios y no es un espacio para pensar casi nunca. Está concebido para hacer plata”.

Sin embargo, Rowinsky reconoce que el teatro que él se ha empeñado en hacer desde 1987 con su grupo Teatro de El Silencio resulta cada vez más difícil. “Los grandes trabajos, muy bien hechos, con buenos actores, buen director, no llevan público. A nadie le interesa el teatro. Es complejo, no podemos hacer otra obra porque necesitamos dinero para seguir haciendo teatro”. Pero, mientras se pueda, que se disfrute.

Sinopsis

Niña bonita, de Ana María Machado: Muestra a una niña que, ante la pregunta de un conejo blanco acerca del color de su piel, inventa respuestas graciosas, absurdas y maravillosas, hasta que al fin su madre le da la real explicación. Un hermoso relato donde se rescata el valor del color de la piel oscura y un llamado a la convivencia de todos los colores sin distingo alguno.

Fernando furioso, de Hiawyn Oran: Un cuento que se desarrolla a partir de los berrinches que le dan a un niño, a quien sus padres no le dejan ver televisión a la hora de dormir. Después de que en su imaginación destruye hasta el universo por lo bravo que se pone, se pregunta por qué fue que se puso tan furioso, pero no logra acordarse.

Quiero hacer pipí, de Mem Fox: Este relato cuenta como unos padres enloquecen cada vez que su hijo pequeño decide hacer pipí, en los momentos menos esperados y en las situaciones más insólitas.

Ceni, versión libre del clásico cuento de la Cenicienta: un anti-cuento que muestra una versión divertida e irreverente, en la cual Ceni es una muchacha un tanto alocada a quien le gusta cantar tangos, su madrastra quiere irse de rumba, sus hermanastras están al servicio de su humor y todas calzan el mismo número de zapato. El príncipe es un poco diferente a los príncipes de los cuentos de hadas. Una versión con humor irreverente.

Fuente: Teatro del Silencio.

 

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