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Rosbel Palenzuela, la única mujer todo terreno de Venezuela

“Montarme en mi caballo de hierro me hace sentir libre”

¿Motera o motociclista? Da lo mismo si quien conduce la potente BMW F800 GS es una fémina, abogada de profesión

Por Yarlis González

El potencial del sexo femenino se muestra cada vez más en la sociedad actual, al punto de conquistar la admiración de los apasionados por el motociclismo. Esta vez se trata de una mujer full adrenalina, todo terreno, que a bordo de una moto BMW F800 GS amarilla y negra ha recorrido Venezuela para presentar otra forma de disfrutar las bellezas del país en dos ruedas.

Su nombre es Rosbel Palenzuela, tiene 40 años y es venezolana, de padre español (Jesús Palenzuela) y madre italiana (Rosa Lipari de Palenzuela). Desde los ocho años se adentró en el mundo del motociclismo y se apasionó por esta disciplina, que la llevó a pertenecer desde 2000 al Moto Club Caracas África Twin. Así, se convirtió en la primera y única mujer “no parrillera” de esta hermandad.

“No es lo mismo andar de ‘parrillera? que tener en tus manos el control de la moto. Es una pasión que me hace sentir libre. Aunque se creía que este era un mundo sólo para hombres, gracias a Dios he tenido la receptividad de ellos y el respeto de los moteros”, refiere Palenzuela acerca de lo que significa para ella ser la única mujer motociclista todo terreno de Venezuela.

Rosbel es abogada de profesión en libre ejercicio, egresada de la Universidad Santa María. Su pasión por las motos viene de cuando vivía en La Guaira y recibió la influencia de los moteros de la época como Fernando Macías, muy reconocido en este medio y admirado por los niños que soñaban ser como él. Rosbel recuerda que les pidió a sus padres que compraran una moto y ellos accedieron por ser una excelente excusa para pasear juntos en la zona. Sus vecinos también se sumaron a esta iniciativa de compartir en familia. Pasaron los años y lo que parecía un capricho de niña se convirtió en adrenalina pura.

-¿Qué siente Rosbel Palenzuela cuando sube a su moto?

-Montarme en mi caballo de hierro es dejar mis problemas afuera; la moto para mí es libertad, la disfruto al máximo porque puedo llegar adonde quiera, no tengo fronteras.

-¿Es usted amante de la velocidad sin límites?

-La moto es una máquina potente a la que le tengo mucho respeto, pero no le tengo miedo. Dios es mi compañero de viaje. Me considero una mujer de full adrenalina con conciencia. Sé que estoy metida en un mundo de alto riesgo, tengo una familia y no me puede pasar nada.

-Específicamente, ¿qué quiere decir cuando se refiere a “una mujer full adrenalina con conciencia”?

-Quiero sembrar respeto por el motociclista, que no es igual a ser motorizado. El motociclista, no importa la cilindrada que tenga, es el que tiene respeto por los demás, respeta las leyes de tránsito y los límites de seguridad. El motorizado, en cambio, no importa la cilindrada que tenga, es el anárquico, el que daña la imagen del motociclista, el que va por las calles rayando vehículos, subiendo por las aceras, pasando con luz roja. Mi misión es cambiar la mente de los que van en los vehículos, porque no somos todos iguales.

Una chica “guerrera”

Si bien es cierto que hay algunas mujeres moteras en el país, Rosbel Palenzuela se diferencia de ellas en el estilo. La motociclista refiere que están las Cruiser -también llamadas tipo chooper-, que son las que andan en motos Harley Davidson; también están las mujeres Racing, que conducen motos de altas velocidades, y las doble propósito o “todo terreno”, que pueden andar en autopistas y vías de tierra. Rosbel pertenece a esta categoría.

-¿Hasta dónde ha llegado en su “caballo de hierro”?

-No he cruzado fronteras aún, pero sueño con llegar a hacerlo. Colombia es ahora mi meta. De hecho, en marzo de este año vamos a un evento de alta cilindrada en Bucaramanga, donde participan miles de motos de todas partes del mundo y de diferentes estilos. Luego queremos ir a Brasil como parte de una iniciativa del moto club a la que sólo asistiríamos siete miembros para tener un mejor control del equipo. Este viaje dependerá del clima, la idea es que todos disfrutemos.

-¿Cómo es recorrer Venezuela en dos ruedas?

-Es sentir de cerca la belleza del país. Aunque suene repetitiva, esta es la tierra más bella del mundo, sobre todo por su gentilicio. Yo recomiendo que vayan a los pueblos más inhóspitos y vean la cara de los más pequeños, hay que motivarlos a que se preparen. Los Llanos son hermosísimos, la vista no te da para ver su inmensidad, y no puedo dejar de mencionar a Mochima. En fin, Venezuela es mágica y conocerla en dos ruedas es más hermoso todavía.

-¿Hay algún lugar de Venezuela que le falta conocer?

-Sí. Lamentablemente, no conozco Canaima. El 2 de enero fuimos a la Gran Sabana, pero no pudimos pasar a Canaima por razones de tiempo. Es una de mis metas a corto plazo.

-¿Cuál es el lugar que más frecuentan?

-Vamos mucho a Aguaro Guariquito (Parque Nacional ubicado en el estado Guárico). Nos encanta la naturaleza y este lugar es hermosísimo.

-¿Qué tiene que decirle a las mujeres que sueñan con ser motociclistas?

-Que no tengan miedo y que se metan en este mundo, teniendo claro que ser motera es deberse respeto a sí misma. Aquí conoces toda clase de personas, desde un médico cirujano hasta un mensajero. Es muy nutrido, jamás discriminatorio. Si yo volviera a nacer, quisiera ser motociclista.

-¿Cuál es el principio de viaje del moto club?

-No viajar solos, porque las condiciones del país no están dadas. Lamentablemente, hay mucha inseguridad.

-A la hora de viajar, ¿cuántas motos suelen salir juntas?

-Siempre salimos entre 7 u 8 motos, todo depende del recorrido. Somos pocos, así es más fácil controlar al equipo.

-¿Recuerda alguna anécdota que quiera compartir?

-Más que anécdotas, he tenido experiencias muy bonitas a lo largo de mis 32 años en el área. Como cuando llego a un pueblo y los niños se acercan a las motos para saludarnos: cuando me quito el casco, veo sus caritas de sorpresa porque soy mujer, es una expresión increíble. Otros recuerdos que vienen a mi mente son aquellos momentos difíciles para mis hermanos moteros que he visto accidentados; es muy lamentable que esto ocurra. Es aquí cuando se demuestra la hermandad, porque prestamos ayuda de inmediato sin ver qué moto tiene ni a qué club pertenece.

-¿Practica otro deporte?

-Sí. Practico paracaidismo y soy PADI (certificada como instructora profesional de de buceo) en submarinismo.

-¿A quién admira?

-En este momento me quito el sombrero por Oscar Papayo, un mexicano que se propuso recorrer el mundo en su moto, muy parecida a la mía. El viaje le tomará tres años, es toda una aventura. Él está viajando desde México, pasó por Venezuela en enero. Es un héroe, hay que echarle pichón.

-¿Qué le quita el sueño?

-Me gustaría hacer lo que está haciendo Papayo, cruzar fronteras e intercambiar culturas. Estar por lo menos cuatro meses de viaje en mi moto me agradaría enormemente.

-¿Y la familia dónde queda?

-Tengo 17 años de casada y ya es hora de bajar la adrenalina, pues quiero tener mi primer bebé. Mi esposo también es motero y me apoya. Cuando esté embarazada me ausentaré un rato, pero no dejaré la moto.

-¿Recuerda algún accidente que le haya hecho reflexionar?

-Cuando tenía 15 años, sufrí un accidente que me hizo pensar en la seguridad que debemos tener a la hora de subir a una moto. Me hice mucho daño, pero me recuperé. Gracias a Dios no tengo metales en mi cuerpo (refiriéndose a implantes). Reconozco que, por imprudente, sufrí más de lo que debía. No usé el equipo de seguridad.

-¿Qué le aconseja a la juventud motera?

-Mi consejo para estos jóvenes es que le tengan respeto a la moto. No hay que confiarse, es una máquina y el ser humano suele cometer muchos errores. No hay que tenerle miedo, pero sí respeto.

-¿Qué tiene que decirle a los otros moto clubes del país?

-Me gustaría que todos hiciéramos énfasis en cambiar lo que otros piensan de nosotros. Que sembremos valores, que mostremos gestos de agradecimiento cuando nos dan paso en una vía. Que seamos amables. Que nos tomen en cuenta. Quiero que los conductores nos vean con estima y no como una amenaza.

-¿Cuán riesgosa es esta pasión?

-Muy riesgosa. Por eso el casco es vital, es obligatorio usarlo. No importa si el recorrido es corto. Los pantalones, las botas y las chaquetas con protectores no pueden faltar. Es un deporte donde debe prevalecer el querer cuidarse. No puede haber excusas de que el traje es muy costoso, porque se puede comprar hasta de segunda. Una vez que se toca el asfalto, es terrible lo que se ve.

Más sobre el Moto Club Caracas África Twin

Su visión es rodar y vivir.

Sus valores: respeto, igualdad, solidaridad, hermandad y libertad.

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