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«El Bicho» que recorre Sudamérica

Partieron en noviembre de 2005 desde La Patagonia, al sur de la República de Argentina, dispuestos a cambiar sus vidas y romper con la rutina en la que estaban inmersos. A bordo de un ómnibus Mercedes Benz de los años sesenta, Matu, Shanti y su pequeña hija Zaina han recorrido el sur del continente en casi su totalidad, siempre guiados por la convicción de que los sueños son para cumplirlos

Por Yubelitze Angarita Borges

 

“Sudamérica es una hermandad” asegura Matu, nacido en La Patagonia, quien hace cuatro años conoció en una playa a Shanti, de origen belga, para enamorarse a primera vista y luego emprender la aventura que cambiaría sus vidas. Ya perdieron la cuenta de cuántos kilómetros han recorrido, porque los dejaron de contar a los 22 mil avanzados, pero llevan en sus memorias los paisajes y las personas que han conocido en las ciudades de Argentina, el sur de Brasil y Chile, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia y Venezuela.

-¿Cómo comenzó esta aventura?

S: Creo que mucha gente sueña con hacer algo parecido, pero nunca toma la decisión. Matu trabajó 10 años como reportero gráfico de sucesos y yo vivía de la fotografía de modas y de la publicidad. Si bien yo había viajado bastante, un día me desperté con la certeza de que la vida que tenía no era para mí porque, aunque económicamente me iba bien, no era feliz. Así que ese mismo día decidí comprar una casa rodante y viajar hasta México.

Después de vender todas mis pertenencias en una semana para reunir el dinero, me di como límite un mes para encontrar una casa rodante que fuese mecánicamente fácil y cómoda para vivir. Entonces conseguí a “El Bicho”, que había sido durante 20 años un ómnibus de pasajeros en las calles de Buenos Aires hasta que fue “dado de baja”, y luego una familia lo transformó antes de que yo lo comprara.

Desde el primer día, Shanti vio al vehículo como un bicho feo en apariencia, pero práctico por dentro. Cuenta con una nevera, cocina, baño, ducha, comedor, dormitorio y camas para siete personas, entre otras cosas.

Lo cierto es que, pese a su edad, el Mercedes Benz 1114, modelo 85, no les ha fallado. Con él han podido conocer diferentes culturas y se han adaptado al lugar donde llegan. “No rutina, cultura diferente, comidas diferentes” es uno de los lemas de este par de aventureros, que no son unos “bichos raros”, pero llaman la atención. Quizás porque son el ejemplo de que para cumplir los sueños sólo hay que tener las ganas y el poder de decisión.

-¿Ambos planifican los viajes o se dejan llevar por lo que traiga el camino?

-“No hay ningún plan a largo plazo. En cada país donde llegamos, compramos un mapa vial y nos informamos acerca de las diversas cosas que hay para conocer. Hablamos mucho con la gente, así que casi siempre son los mismos habitantes quienes nos hacen conocer los lugares bonitos y sus rincones secretos”, explica Shanti, quien coincide con Matu al referir que en sus viajes han logrado darle mayor valor a las personas porque, como afirman, “primero es la gente y luego el lugar”.

Recuerdos grabados para siempre

“Hay más tiempo que plata”, dice Matu, con la convicción de que hay que disfrutar la vida. Sin embargo, a los cinco meses de haber emprendido la travesía los ahorros se acabaron y tuvieron que ingeniarse una forma de conseguir un sustento. Un cartel improvisado y hecho a mano fue colocado en la parte trasera del bus: “Somos de la Patagonia, queremos llegar a México. Nos ayuda con cinco litros de diesel o un plato de comida. Por favor”.

“En Bolivia empezamos a dar talleres de fotografía y tratamiento de imágenes digitales, pero en Perú nos quedamos sin un centavo. Fue cuando se nos ocurrió ceder espacios de ‘El Bicho? para promocionar empresas y servicios. Nuestro primer auspiciante fue el Instituto Nacional de Cultura, la organización que maneja todas las ruinas y sitios arqueológicos del país. Fue por ellos que colocamos en ambos lados del bus un banner enorme de siete metros que promocionaba la votación de Machu Picchu como una de las siete nuevas maravillas del mundo. Con esta publicidad se nos abrieron muchas puertas y de allí en adelante las empresas nos empezaron a contactar para pautar en el ómnibus. Luego, en Lima, encontramos una pareja española de viajeros que venían de África y nos dieron la idea de vender postales. Gracias a ellos, la venta nos salvó muchísimas comidas”, cuenta Shanti.

Las creativas postales con bellos paisajes de su recorrido, que dicen al respaldo: “Al comprar esta postal nos ayuda a avanzar 5 Km. más hacia nuestro sueño”, se pueden mirar en http://picasaweb.google.com/elbichoblog. Más adelante, esas y otras fotografías serán publicadas en la revista de corte turístico que piensan publicar en una única edición, donde relatarán los cuatro años de viaje por Sudamérica. “Será una revista de colección y con alta calidad fotográfica. Queremos distribuir 5.000 ejemplares en Valencia y Caracas y una pequeña parte que se irá para Europa”, comenta Shanti, quien agrega que también se podrá comprar por Internet y que están vendiendo espacios publicitarios para costear la impresión, para lo cual pueden contactarlos por medio del correo elbicholatino@hotmail.com o en el Facebook: http://es-la.facebook.com/elbicho.latino.

Todo esto servirá para conseguir más fondos que contribuyan a pagar el traslado por barco de “El Bicho” rumbo a Panamá, ya que, según explican, es la única forma de ir porque no hay carretera a través de la selva de Darién.

Ya cumplieron un año desde que llegaron a suelo venezolano y para ese entonces los acompañaba Yaiza, “la capitana de la expedición” y la perra más viajera. “Tenía más de 10 años conmigo cuando tristemente nos la robaron en Valencia. A pesar de que sumamos esfuerzos para encontrarla y contamos con la colaboración de muchas personas, no la conseguimos, y eso fue como perder un hijo”, cuenta Shanti con un dejo de nostalgia.

Zaina, la mejor relacionista pública

-Sin embargo, el destino los sorprendió de nuevo. ¿Cómo llega Zaina a sus vidas?

-“No pensé tener hijos y no me podía imaginar que alguien me llamara mamá. Como no teníamos planes, tampoco planificamos la llegada de nuestra pequeña. Ahora pienso que es la aventura más grande de mi vida y la cosa más hermosa que he vivido.

Cuando supe que estaba embarazada, la idea era viajar hasta los siete meses y parar un tiempo en las costas de Colombia para esperar a nuestro bebé, pero en la selva de Ecuador los caminos sin asfaltar estaban tan destrozados que en mi quinto mes empezaron las contracciones. Me internaron 10 días y los doctores me aconsejaron no viajar por el riesgo de tener una pérdida”, recuerda Shanti.

Zaina nació el 4 de marzo de 2008 en la ciudad de Tena, en Napo, Ecuador, con 4 kilos. “Ya destinada a ser un bebé 4×4”, bromean sus padres. Esta hermosa niña de ojos verdes hace honor a su nombre, que en árabe significa belleza. “Su vida es viajar y conocer nuevas personas diariamente; su casa es ‘El Bicho? y en la única cama en la que concilia el sueño es en su ‘camarote?. Ella es la atracción principal, con sus ojos verdes y su alegría. Es fuerte de carácter y muy independiente, pero consentida. ¡No sabía que podía amar tanto a alguien!”, cuenta la orgullosa madre.

-¿Y ahora que son padres, seguirán libres como el viento?

-“Somos alérgicos a la rutina, es una herramienta de aburrimiento y deteriora el cerebro. Lo único que sí mantenemos es que yo cocino y Matu lava los platos, pero compartimos las tareas de limpieza, el mantenimiento del bicho y la educación de Zaina. ¡Danos aventuras y sorpresas, eso nos mantiene vivos!

Estamos 24 horas juntitos y nos gusta hacer todas las cosas así. Matu soñaba desde muy joven con recorrer el mundo y yo con realizar cada sueño que se me ocurra. Creo que hay una posibilidad de que exista la reencarnación, pero por las dudas hago todo lo que pueda en mi vida actual”, comentó Shanti.

-¿Y después de llegar a México… qué?

-¡Pfff! No pensamos cuando emprendimos este viaje y tampoco hacemos planes para el futuro. Ya veremos… (Asienten ambos).

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