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Omar Contreras: Yo quiero ir hasta donde muchas personas no han podido

En su avión tipo ala delta a motor, Omar Contreras, reconocido piloto deportivo, emprendió un viaje que unió a Latinoamérica, pero un desenlace inesperado truncó su última expedición
Por Yubelitze Angarita Borges — Fotos de Omar Contreras y Luis “Tato” Rivas

Partieron a Buenos Aires, Argentina, el 21 de septiembre de 2010 para emprender un intenso proyecto, en el cual recorrerían siete cumbres de la Cordillera Andina. El objetivo era la búsqueda de signos, que denotaran el evidente impacto del cambio climático sobre el deshielo de los glaciares. El experimentado piloto aéreo y expedicionario venezolano, Omar Contreras, y su apoyo en tierra integrado por los productores Luis “Tato” Rivas y Carlos Luis Ocanto, habían formado un equipazo humano.

Eran tres, pero regresaron dos, porque Contreras sufrió un lamentable accidente aéreo, el 13 de enero de 2011, en las laderas del volcán El Chimborazo, ubicado en Ecuador. Allí, una corriente descendente de vientos no sopló a su favor y perdió la vida a bordo de su ultraliviano, el “kuntur” (cóndor en lengua quechua). Sin embargo, su sueño no quedó allí. Se expandió por varias latitudes, tal como solía decir: “Yo quiero ir hasta donde muchas personas no han podido llegar y transmitir lo que otros quisieran compartir. Porque este es un problema de todos y cada quien debe tomar conciencia y realizar acciones desde su pequeño círculo de acción, sin pena ni miedo”.

Su mensaje y el valioso banco de imágenes y videos obtenidos en la travesía, servirán para documentar La Conquista de los Andes, una expedición que comenzó como venezolana y terminó hermanando a los países del sur, a través de un mensaje de conservación ambiental.

Con 30 años de experiencia, Omar Contreras, quien llevaba 52.000 Km. de recorrido sobre América registrados por la Federación Brasilera de Ultralivianos, logró la hazaña de ser el primer latinoamericano en retratar, en un avión ala delta motor, las cumbres de: El Cerro Aconcagua (6.962 msnm) en Argentina; Volcán Los Ojos del Salado (6.891 msnm) entre Chile y Argentina; Nevado Illimani (6.462 msnm) en Bolivia, una montaña sagrada y simbólica para este país; Nevado El Huascarán (6.768 msnm) en Perú; y El Chimborazo (6.287 msnm) en Ecuador. Hubiese seguido otras dos montañas, curiosamente de menor altura: el Pico Cristóbal Colón (5.775 msnm) en Colombia y el Pico Bolívar (4.978 msnm) en Venezuela.

Aunque era conocido por su enorme arrojo e invaluable sabiduría, no dejaba de medir los riesgos. “La suerte no existe, sino el máximo control del número de variables. Porque un proyecto realmente comienza cuando ya llevas 45 minutos de haber despegado, y aún allí sigues sintiendo esa adrenalina y esas mariposas en el estómago que siempre deben estar para no caer en la sobre confianza”.

Luis “Tato” Rivas, productor audiovisual, conoció a Contreras en 2005, gracias a la edición de todo el material obtenido en las expediciones que realizó antes de La Conquista de Los Andes. Por eso no dudó en formar parte de esta aventura, junto a Carlos Luis Ocanto.

“En el paso hacia la cumbre Los Ojos del Salado —relata el productor- tuvimos experiencias muy significativas de empatía con la madre tierra y sentimos un profundo respeto por las montañas. Allí fue cuando le dije a Omar y a Carlos: ‘¡Este será el viaje que va a cambiarnos la vida!?, y sé que así fue, desde la comprensión de lo que cada uno vivió”.

Hermandad suramericana

Sobrevolar las cumbres de la cordillera andina, para crear un banco de imágenes comparativo sobre el deshielo de los glaciares no era el único objetivo, también realizaron un registro audiovisual de los pueblos y las ciudades visitadas, sus costumbres y creencias. Porque aquella era una expedición humana y así lo sintieron gracias al gran apoyo que recibieron en todos los lugares que visitaron.

“Era un proyecto ambiental que hermanó a varios países del sur, porque trabajábamos con la gente y eso era importantísimo, ya que la idea era escuchar sus historias y que nos contaran cómo habían cambiado las condiciones del clima en su ambiente. Por ejemplo, fue muy valiosa la colaboración del Instituto Ianigla, en Mendoza, Argentina, donde se interesaron mucho por nuestro proyecto y nos facilitaron imágenes de la región y del Aconcagua, cincuenta años antes”, dijo Rivas.

“En San Rafael, al sur de Argentina, Omar tuvo que aterrizar en una hacienda de cabras y la gente reconocía que el cambio climático era una realidad, porque antes podían criar más animales, pero ya no tienen la misma cantidad de agua. Ellos también nos contaban cómo se iban secando las lagunas y cómo dejaba de nevar en las cumbres o cuánto habían cambiado los vientos. Eran personas que por muy humildes que fueran recibían nuestro mensaje y nos daban su opinión”, recuerda Rivas.

En Chile, Bolivia y Ecuador la demostración fue muy similar y la preocupación sobre los efectos del calentamiento global era notable. Por eso, el compromiso ahora está no solo en el equipo que acompañó al piloto, sino también en sus hijos Omar y Andrés, colegas, pilotos, científicos, embajadas y demás autoridades nacionales, que sintieron interés por aportar su ayuda para continuar la investigación.

Todos somos parte de la solución

La idea surgió en 2007 cuando el piloto sobrevoló el Pico Bolívar de Mérida y le impactó ver la gran diferencia a causa del deshielo en las placas glaciares. Ahora el proyecto pasará a una fase de revisión del material junto a la colaboración de Juan Carlos Sanchez, científico venezolano, ambientalista y co-ganador del premio Nobel 2007, quien también se había sumado a la iniciativa.

Sanchez, quien tiene casi 30 años de experiencia en normas ambientales, evaluación de la contaminación, gestión y planificación ambiental e industrial, y acuerdos ambientales internacionales, explica detalladamente la situación: “Omar fue un buen amigo y una excelente persona, por eso ratifico mi compromiso con su proyecto. Probablemente, la evidencia más clara y mejor documentada del cambio climático en América Latina sea precisamente la fusión de los hielos en los glaciares de la Cordillera de los Andes. Por ejemplo, Perú cuenta con 3044 glaciares cuya área se redujo 22% en el período 1970-1997, lo cual equivale a una reducción de las reservas de hielo de 11.300 millones de metros cúbicos, dicha disminución ha sido más pronunciada en el caso de los glaciares de menor tamaño ubicados en altitudes inferiores a los 5.500 msnm. Ello representa una importante pérdida de recursos hídricos de origen glaciar en el orden de 7.000 millones de metros cúbicos”, detalla el científico.

El experto explica que “en Bolivia -agregó- el glaciar Chacaltaya ubicado a 15 Km. de La Paz ha perdido cerca de 90% de su superficie desde 1940. Los glaciares de Ecuador han sufrido también una reducción importante, la superficie de hielo del glaciar del Cotopaxi se redujo entre 1976 y 1997 en el orden de 30% y el Antisana perdió entre 1956 y 1998 más del 50% de su cobertura de hielo”.

“En Venezuela, cuatro de los diez glaciares existentes en la Sierra Nevada de Mérida desaparecieron; estos glaciares que cubrían 10 Km2 en 1910, vieron reducir su superficie a sólo 3 Km2 en 1952 y en la actualidad es de tan sólo 1 Km2”, comenta.

“La fusión de los hielos en los grandes glaciares del sur del continente somete a riesgos considerables a los pueblos vecinos. En el corto plazo, el deshielo ocasionará una sobrecarga en los reservorios de agua y desprendimientos de masas de hielo que se traducirán en inundaciones, avalanchas y aludes. A más largo plazo, puede ocurrir una reducción importante de la disponibilidad de agua para el consumo humano, la agricultura y la generación hidroeléctrica. La alteración de los ecosistemas de montaña debido al deshielo coloca también en riesgo de extinción a numerosas especies por el deterioro y destrucción de hábitats”, puntualiza el científico.

El “Pulga”, como cariñosamente llamaban a Contreras, tenía el objetivo de realizar un seriado para televisión y documentar en un libro las imágenes y vivencias de esta expedición. Eso continuará. Pero lo más importante será mantener la gran labor educativa que él impulsó y se trazó, sin aminorarse ante las dificultades.

 

Coordenadas:

www.volandoamerica.com

En Youtube: La Conquista de los Andes parte I y La Conquista de los Andes parte II-Aconcagua.

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