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No es tan fácil cambiar de cantante

Por Daniel Centeno M.

Una banda musical es como un ser humano: necesita cada una de sus partes para vivir. La guitarra puede ser sus manos, el bajo se transforma en las piernas y la batería lleva las pulsaciones de su corazón. Si en estas comparaciones, la voz contiene a la personalidad del grupo, entonces, la pérdida o reemplazo de este miembro podría prestarse a estudio. A continuación, algunos casos sobresalientes.

Black Sabbath

Banda metalera por excelencia. Para algunos, el grupete que sacó su nombre de una película de Boris Karloff, inventó un sonido machacón y pesado del que han bebido muchos. Sin embargo, su historia es tan accidentada como milagrosa. En sus inicios, contó con Ozzy Osbourne hasta 1979 (ocho discos en total). La incertidumbre fue quitada de un plumazo con la incorporación del antiguo cantante de Rainbow, Ronnie James Dio. Pero la luna de miel dio para dos álbumes, antes de que entrara Ian Gillan (ex Deep Purple) en el puesto de vocalista. De esa experiencia apenas salió un elepé. A partir de ese momento, los cantantes entraron y salieron sin tregua: Glenn Hughes, Ray Gillen, Dave Walker y Tony Martin. Desde hace algunos años, Sabbath se mantiene viva con giras y discos con Dio y Osbourne. Por alguna razón, sus fieles seguidores consideran que la banda se transforma en otra cuando el micrófono lo intercambian estos dos. Y lo más raro de todo: no hay drama con eso.

Iron Maiden

Maiden va por el mismo camino. Sus dos primeros discos de estudio contaron con los gritos de Paul Di?Anno. Sin embargo, cuando las desavenencias se hicieron patentes, despidieron al cantante y contrataron a Bruce Dickinson (ex Samson). Éste no sólo le dio una personalidad totalmente distinta a la Doncella de Hierro, sino que la hizo suya. Hombre culto, inquieto y de grandes registros logró meterse al público en sus bolsillos y olvidar al antiguo Di?Anno, hasta que decidió perseguir una carrera solista. Para compensarlo, los demás miembros buscaron a Blaze Bayley, de las filas de Wolfsbane, como reemplazo. La magia no volvió y Iron Maiden casi encalló. Cuando todo pareció estar perdido, Dickinson se dio cuenta de que su éxito sólo podía ser posible con la banda. Y de la sinceridad vino el segundo aire del cual todavía pueden disfrutar, como organismos simbióticos que son.

Deep Purple

Este grupo es lo más parecido a la mitológica hidra. De tantas cabezas que tiene, sólo los incondicionales son capaces de discernir con cuál se queda. Los entendidos hablan de 10 alineaciones diferentes a lo largo de sus más de 40 años de vida. Y en éstas, los cantantes vienen en el siguiente orden: Rod Evans, Ian Gillan, David Coverdale y Joe Lynn Turner. Sin embargo, discos como Machine Head, Made in JapanFireball son suficientes para saber que Deep Purple le pertenece a Gillan. Y eso es tan cierto que canciones como “Highway Star”, “Smoke on the Water”, “Child in Time” o “Speed King” no suenan igual si no es en esa voz. Por tal razón, pese a todos sus divorcios, siguen lanzando discos y giras con el único que reconocen como su cantante por derecho propio.

Queen

Con Queen las cosas no estuvieron fáciles. Cuando en un grupo la voz principal parece haber sido sacada del cielo, no se puede imaginar la historia de la banda sin el cantante. Freddie Mercury, además de poseer uno de los mejores registros en el mundo del rock, era todo un animal de la escena. Su muerte, acaecida en 1991, dejó a la banda sin rumbo. Sólo un disco, con cortes inconclusos que legó el cantante, pudo paliar los contratiempos: Made in Heaven. Luego hubo conciertos tributo, obras de teatro y proyecciones de viejos directos. La patada de ahogado vino con la reunión de Queen + Paul Rodgers en el álbum The Cosmo Rocks de hace dos años. La gira gozó de un moderado éxito, pero ya no era lo mismo. Ni aunque Paul Rodgers (ex Bad Company) fuera el cantante preferido de Mercury en vida, pudo ser suficiente para resucitar a la criatura.

AC/DC

Primero tuvieron a un cantante que olvidaron sin mucho drama: Dave Evans. El reemplazo fue un bálsamo de nombre Bon Scott. Con él salieron de Australia para conquistar al mundo. Desde 1974 a 1980 lograron colocar discos y temas en las listas de éxitos de medio Planeta Tierra. Todo parecía ir bien hasta la muerte de Scott por intoxicación etílica. Como sucedió con Queen, pero con la diferencia de que el duelo fue breve, los miembros del grupo contrataron a Brian Johnson, quien tenía el título de ser el cantante preferido de Bon Scott. Y el milagro se hizo realidad: el disco Back in Black se celebró más que sus antecesores, y el nombre de Johnson fue asimilado por los seguidores con el mismo fanatismo que el de Scott. De veras, en este caso podría encontrarse la quintaesencia de la de suerte. Si no, que lo digan los millones de copias que llevan vendidos.

INXS

La historia de INXS es tan parecida como diferente a la de sus paisanos AC/DC. Desde un principio se hicieron con un cantante que se transformó en santo y seña: Michael Hutchence. Esta especie de Jim Morrison australiano fue la cara bonita, la presencia del grupo, el alma de la fiesta. Y lo fue todo hasta el 22 de noviembre de 1997, cuando consiguieron su cuerpo sin vida, en la habitación 525 del hotel Ritz Carlton de Sydney, un día antes de arrancar la gira conmemorativa de sus 20 años como banda. Desde entonces, la manada de cantantes no ha parado: Jimmy Barnes, Terence Trent D?Arby, Jon Stevens y Suze DeMarchi son algunos tibios reemplazos. La desesperación fue tal que en 2004 los miembros de INXS realizaron un reality show para dar con las cuerdas vocales soñadas. De la experiencia salieron con un intérprete canadiense, J.D. Fortune, una gira inacabada y un disco olvidable. Ahora, con un presente incierto, suena con insistencia el nombre de la ex modelo argentina Deborah del Corral como continuadora del legado Hutchence. Habrá que persignarse.

Van Halen

De este grupo el aura de clásico es casi una sentencia. Desde su inicio logró captar a la audiencia con la versatilidad de su guitarrista, Eddie Van Halen, y la escena de su cantante, David Lee Roth. Pero éste último terminó por irse después de mil peleas con el resto de la banda. Ante la incertidumbre, la inclusión de Sammy Hagar sorprendió a medias: por un lado, la aceptación se hizo patente, aunque por el otro el público siguió anhelando los viejos tiempos con Roth. Los discos de platino se mantuvieron intactos, hasta la partida de Hagar en extrañas circunstancias. Su reemplazo: Gary Cherone de Extreme. El resultado: un disco, Van Halen 3, y la única vez en su historia que no alcanzaron el platino. Ahora, cuando pueden o necesitan dinero en la cuenta, alternan temas sueltos y giras con Roth y Hagar.

Dimensión Latina

Aunque suene rara esta inclusión en el presente recuento metalero y popero, para los venezolanos éste quizás es el mayor caso de grupo-que-cambia-cantante-y-vive-con-la-sombra-de-uno-de-ellos. Fundada en el año 1972 por el sonero Oscar D´León y el trombonista César Monge, la orquesta logró dar con un estilo propio y un registro vocal que la hizo famosa. El enroque perfecto vino dos años después con la incorporación de Wladimir Lozano como bolerista. Cuando D´León dejó las filas, en 1977, la orquesta probó con Argenis Carruyo, Andy Montañez, Rodrigo y una plantilla que más pareció la de un equipo de béisbol que la de una orquesta de barrio. No obstante, cuando una fiesta quiere prenderse en algún sitio de Venezuela, sólo basta con desempolvar los viejos discos de la Dimensión Latina, no sin antes preguntar si son los de Oscar y Wladimir.

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