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México más allá del mariachi

La orquesta de cámara Bolívar Soloists, en la que participan jóvenes músicos venezolanos, grabó un disco singular con el tenor mexicano Rolando Villazón. Producido por Gonzalo Grau, el compacto —llamado ¡México!— incluye 16 temas del repertorio popular abordados con arreglos académicos que superan los límites de las fronteras y enaltecen ese cancionero que ya es patrimonio global

Por Oscar Medina — Fotografía cortesía Bolívar Soloists

El tenor mexicano andaba buscando algo que no encontraba. Hasta que llegó a Berlín en abril de 2009: al escuchar a la orquesta y ensayar con ellos un emblemático tema del vasto cancionero de su tierra, entendió que la pesquisa llegaba a su final, que a partir de entonces comenzaba algo nuevo dentro de su galardonada carrera.

Rolando Villazón inscribió su nombre entre los grandes de la ópera el mismo día en que se alzó con la premiación en el concurso Operalia, de Plácido Domingo, en el año 1999. A partir de ahí, su trayectoria por los más importantes teatros y salas de concierto europeas ha sido —y es- tan exitosa que se le considera uno de los más deslumbrantes tenores del siglo. Pero Villazón quería algo más: mexicano radicado en París, se propuso abordar las canciones de México desde su potente timbre vocal y desde una perspectiva académica que abriera otros rumbos para el no menos célebre repertorio que su país ha legado al mundo.

Y esa opción no pasaba por el consabido tono del mariachi. Su idea era otra. Por eso le planteó al sello Deutsche Grammophon la necesidad de sumar al proyecto a una ensamble de cámara capaz de interpretar eso que daba vueltas en su cabeza. Y eso que perseguía lo encontró, nada menos, que con un grupo de músicos con conexión venezolana.

Bolívar Soloist nació en 2003 de la unión de estudiantes de la Royal Academy of Music y el Royal College of Music que asumieron como objetivo de trabajo la música de cámara latinoamericana. El cuarteto lo conforman Rhodri Clarke, pianista nacido en Gales; Juan M. González, violinista venezolano; Pablo Bercellini, cellista argentino y el flautista uruguayo-venezolano Efraín Oscher, quien funge, además, como director de la orquesta a la que se suman con frecuencia cantidad de invitados de distintas nacionalidades.

El encuentro de estos talentos generó ¡México!, un disco realmente portentoso que muestra un color inédito de estas composiciones y en el que Villazón sale de sus personajes operísticos para instalarse con acierto, con corazón y con todos sus recursos en el alma de la música popular junto a una orquesta que sabe hacer brillar estos temas con la maestría suficiente como para ubicarlos en un plano aún más elevado, si es que tal cosa es posible.

“El renombrado sello discográfico alemán llegó a nosotros a través de nuestra pagina web y la recomendación de la agregado cultural de Venezuela en Londres, Gloria Carnevali”, cuenta Efraín Oscher sobre la génesis de este trabajo. “Rolando se planteó abordar este repertorio con un grupo de cámara para lograr una atmósfera más íntima y a la vez preservar un sonido clásico. Bolívar Soloists resultó ser la agrupación ideal para este proyecto, porque sus integrantes no sólo poseen una sólida formación académica sino una amplia experiencia con el repertorio latinoamericano”.

—¿Cómo se tomó la decisión de grabar el disco con ustedes?

—La decisión fue tomada después del aquel ensayo en abril, para el cual preparé un arreglo de “Bésame mucho”. La empatía entre el ensamble y el tenor fue inmediata. Tocamos dos veces ese arreglo y quedó claro que Bolívar Soloists le proporcionaba la oportunidad de explorar toda su variedad de timbres sonoros y que juntos podíamos lograr un balance perfecto entre lo popular de las canciones y lo clásico del sonido.

—¿Cuál fue tu aporte y el de la orquesta?

—Yo arreglé seis de los temas que se grabaron. Seis estuvieron a cargo del productor del disco, el pianista y compositor venezolano Gonzalo Grau. Cuatro arreglos fueron realizados por el compositor mexicano Daniel Catan, quien contribuyó con el único tema inédito del disco, “Comprendo”. Los otros dos fueron arreglados por el guitarrista venezolano Alfonso Montes. Realizar los arreglos para este proyecto fue un reto. Por un lado, queríamos crear un sonido nuevo para estas canciones tan conocidas, pero por otra parte no queríamos que perdieran su esencia. La primera decisión, que marcó el sonido de esta producción, fue la escogencia de los instrumentos. A Bolívar Soloist se le añadieron siete músicos invitados: viola, guitarra, oboe, fagot, trompeta y dos percusionistas.

—¿Cuáles eran tus criterios-guía a la hora de abordar estas canciones?

—En “Bésame mucho” me inspiré en las versiones de big band de los años cincuenta, reemplazando los saxofones por el fagot y el corno inglés y usando la trompeta con sordina para obtener una reminiscencia de ese sonido, pero en un marco camerístico. En “Dime que sí”, convertí el carácter original del vals rápido en un joropo; en “Noche de ronda” usé los armónicos de las cuerdas para darle un atmósfera impresionista; y en “Despedida”, usé estructuras rítmicas de la danza zuliana. Para el arreglo de “Solamente una vez” me basé en la versión original de Agustín Lara en ritmo de danzón.

Los arreglos en este CD marcan la diferencia con los intentos de abordar este repertorio por otros tenores en el pasado. No ajustamos la música para acercarse a la opera ni hicimos que la voz operática se superpusiera a un acompañamiento tradicional. Respetando el ritmo y la esencia de las canciones creamos un espacio para que Rolando se sintiera cómodo interpretando estas canciones, que si bien están en su corazón no son parte de su trabajo diario en la ópera.

—¿Cómo fue el proceso antes y durante la grabación?

—Los arreglistas mandamos las maquetas electrónicas de los temas junto con las partituras para que los músicos se prepararan para los ensayos, los cuales se realizaron en Berlín dos semanas antes de la grabación. Ensayamos sin Rolando porque él estaba participando en un programa de televisión en Londres, pero grabamos el ensayo para que él se preparara. Grabamos todos juntos en la sala de los estudios Teldex en Berlín. Fue una maravillosa experiencia en el estudio, hubo mucha camaradería y mucho respeto por la música. Nos divertimos un montón, pero tocamos con la misma intensidad como si estuviéramos grabando música clásica.

—Han estado de gira presentando el disco. ¿Qué tal la aceptación en México? ¿Qué tipo de reacciones genera allí el hecho de que predominen los músicos venezolanos?

—El lanzamiento del disco a escala mundial será en septiembre. Se produjo una edición especial para México porque Rolando tenía planeados tres conciertos después de casi diez años sin actuar en su país. Originalmente, el programa de estos conciertos eran arias de opera con orquesta, pero se cambió por el de música mexicana. Había una expectativa muy grande, tanto que al Auditorio Nacional de Ciudad de México acudieron nueve mil personas, las cuales ovacionaron de pie el espectáculo y hasta cantaron “Cielito lindo” en coro. Los otros conciertos, en Guadalajara y Acapulco, causaron la misma reacción. ¡Se sentía como un concierto de música rock o pop! Para esos recitales contamos con la participación de cinco músicos mexicanos, lo cual alegró al público, pero no escuché ningún comentario sobre la nacionalidad de los miembros de Bolivar Soloists.

—¿Y cómo sigue la agenda de presentaciones?

—El pasado 15 de julio nos presentamos en el iTunes Fesival, donde generalmente se presentan bandas de rock y artistas como Ozzy Osbourne. Nosotros fuimos los únicos artistas clásicos del festival que se transmitió en vivo por iTunes a varios países. En noviembre empieza la gira con doce conciertos por Europa que nos llevará a las salas más importantes del viejo continente, como la Philharmonie de Berlín, el Royal Festival Hall de Londres y el Konzerthaus de Viena, por mencionar unos pocos.

—¿Cómo es una presentación de ustedes con Villazón?

—Nos presentamos como un concierto clásico. Los músicos, dispuestos en semicírculo, abrimos con la “Obertura mexicana”, obra que compuse especialmente para este programa, y luego entra Rolando al centro del semicírculo y va guiando al público con algunos comentarios. Los puntos más altos del programa son “Besos robados” y “Júrame”. El ensamble interpreta cuatro piezas instrumentales, además de la obertura “La Bikina”, pieza mexicana muy popular en Venezuela; “Granada”, un arreglo en estilo flamenco donde se luce nuestro trompetista Francisco “Pacho” Flores; la “Fuga con pajarillo” de Aldemaro Romero tocada en quinteto por Bolívar Soloists y el “Jarabe tapatío”, que es parte de los bises.

—¿Quién y bajo qué criterios seleccionó el listado de canciones?

—La selección fue hecha en su totalidad por Villazón. El programa incluye muchos clásicos mexicanos que han logrado éxito internacional y son, en muchos casos, exigentes para la voz. De los dieciocho temas que se grabaron no se pusieron todos en el disco y esa selección estuvo a cargo de la producción y el marketing de Grammophon. Si alguien ha llegado a pensar que Rolando no se recuperó bien de la operación en la cuerdas vocales que tuvo el año pasado y por eso escogió este programa, pues está muy equivocado. Este programa es muy exigente y me atrevería a decir que hasta más que una opera, porque él está cantando todo el tiempo a gran intensidad y utilizando todo su registro. Rolando está en muy buena forma y cantando mejor que nunca.

http://www.youtube.com/watch?v=rLsMJ3XQNpo&feature=player_embedded

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