miércoles , abril 14 2021

Metrópolis

Título original: Metrópolis. | País: Alemania. | Año: 1927. | Duración: Dos horas. | Dirección: Fritz Lang. | Otros: Muda, B/N

En el año 2026, la humanidad se ha dividido en dos clases sociales: una élite privilegiada que vive en la superficie y explota a una casta de trabajadores que viven bajo la ciudad. Sin embargo, el hijo del presidente se enamora de una joven de la clase trabajadora

Por Nelson Cordido Rovati

Metrópolis es una de las últimas exponentes del expresionismo alemán, movimiento artístico del primer tercio del siglo XX que se caracterizaba por la intensidad de la expresión, al que también pertenecen El gabinete del Dr. Caligari (Robert Wiene, 1920), El Golem (Carl Boese y Paul Wegener, 1920) y Nosferatu (F. W. Murnau, 1922). Se trata de una distopía urbana futurista ambientada en el año 2026, justamente 100 años después de que se hizo la película. La historia transcurre en una ciudad-estado gigantesca llamada Metrópolis. La película se hizo después de la revolución industrial pero antes de la aparición de la electrónica, por lo que muestra una muy avanzada sociedad basada en máquinas de vapor, que era la tecnología predominante de la época. No veremos equipos electrónicos, de comunicaciones o computadoras. Todo el control de las máquinas es realizado por hombres, lo que es aprovechado por Lang para preparar una especie de “ballet” en la fábrica. Allí, vemos a los obreros hacer movimientos que quizás fueron precursores de los que utilizaría Michael Jackson 60 años después.

Lang hace alarde de su conocimiento en el campo de la arquitectura, plasmándolo en el brillante diseño de edificios y autopistas futuristas que aún inspira al cine de hoy día. El director solía mencionar que la idea nació en su viaje a Nueva York en octubre de 1924, mientras observaba fascinado desde el barco, en la noche, los rascacielos ante el puerto neoyorkino. El guión fue magistralmente elaborado por quien era entonces su esposa, Thea von Harbou.

En Metrópolis la sociedad se encuentra dividida en dos grupos antagónicos y complementarios claramente definidos: la élite privilegiada de propietarios y planificadores que viven en la superficie y la casta de trabajadores explotados que viven bajo la ciudad, casi como esclavos, para mantener el modo de vida de los de la superficie. El presidente-director de la ciudad es Johhan Fredersen (Alfred Abel), un hombre al que poco le importan los trabajadores. Su hijo Freder (Gustav Frohlich) conoce por accidente a María (Brigitte Helm), una figura carismática y pacificadora que defiende la causa de los trabajadores, de la que queda profundamente enamorado. María insta a los trabajadores a buscar una salida pacífica y a esperar la llegada del “Mediador”, que unirá ambas mitades de la sociedad.

Freder la sigue sin que ella se dé cuenta y penetra al mundo subterráneo de los trabajadores, desconocido por él. Allí observa con sus propios ojos las pésimas condiciones en que viven. Horrorizado, va a hablar con su padre. Cuando le pregunta por qué trata tan mal a los trabajadores, él le contesta que ellos son las manos que construyen a Metrópolis.

Asqueado, Freder decide unirse a la causa de María. Mientras, su padre se da cuenta de las actividades de la chica y, temiendo una revuelta de los obreros, solicita la ayuda de Rotwang, un inventor y científico. Este le muestra un robot que ha desarrollado y que puede tomar la apariencia y conducta humana. Ambos deciden que el robot suplante a María. Las órdenes del robot son promover disturbios y descontento para que Fredersen pueda lanzar una represión violenta contra los trabajadores.

Advertencia: Esta sección revela detalles del argumento. Si usted no quiere saber de antemano de qué se trata, le sugerimos que no lea lo que viene a continuación.

La verdadera María es hecha prisionera, mientras que el robot, haciéndose pasar por ella, lanza discursos subversivos. Sin embargo, el robot comienza a tomar iniciativa propia y se transforma en una bailarina sexy en los clubes nocturnos, lo que siembra la discordia y la decadencia entre la clase alta.

Los trabajadores, siguiendo los consejos del robot, destruyen la máquina que proporciona la energía utilizada por el resto de la maquinaria de la ciudad. Esto provoca la paralización de Metrópolis y hace que la ciudad subterránea donde viven los trabajadores comience a inundarse, matando presumiblemente a los niños que permanecían en las guarderías. Los trabajadores van en busca de la supuesta María para vengarse y logran capturarla. La atan a una estaca y le prenden fuego. Al arder las falsas carnes de María y quedar al descubierto el robot, se dan cuenta de que es una impostora. Enseguida ven a la verdadera María perseguida en los tejados de la catedral por el científico. Freder los sigue y enfrenta al científico quien, en su desesperación, cae por sí mismo del tejado y muere.

María y Freder retornan a la calle. Se reúnen con los trabajadores y dan comienzo a una nueva sociedad donde las dos clases sociales se reunifican.

Pueden ver un extracto de la película en la página web www.librospeliculas.blogspot.com. Hasta el próximo número, en el que revisaremos otra de las grandes obras maestras de todos los tiempos: Un perro andaluz, de Luis Buñuel.

Para ver la nota original en la revista haga click.

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