lunes , junio 14 2021

Martin Peyrou

Este actor, atleta de artes marciales y modelo, acaba de culminar una resaltante participación en la telenovela estelar de Venevisión: La mujer perfecta. Actualmente vive en el exterior y desarrolla varios proyectos en su nueva faceta como director y productor, mientras se prepara para volver a las pantallas, a través de su aparición en dos cortometrajes próximos a estrenarse. Peyrou dirige su propia escuela de Jiu Jitsu brasilero, además divide su tiempo para atender a sus dos bebés (ya tiene un tercero en camino). Esta novel figura de la actuación se tomó unos minutos para responder este cuestionario, en el que cuenta cuándo fue la última vez que…

Hizo una locura

Lo mejor de la vida son las “locuras” así que he hecho miles. Ahora bien, que se puedan contar aquí, comparto esta: la última fue irme a competir al Panamericano de jiu jitsu sin entrenar, con los ligamentos del tobillo rotos y un ojo morado (…) ¡la locura fue ganar la medalla de plata! Haber utilizado mi entrenamiento en la vida real, me ha ayudado mucho. Una vez estando de vacaciones en Sevilla, al ver en un mapa lo cerca que estábamos de África, decidí llegar a Marruecos. El guía que me ayudó a pasear por la ciudad decidió que podía secuestrarme con su amigo taxista e intentaron meterme en el carro a la fuerza, diciéndome que no opusiera resistencia. Lo metí de cabeza contra la ventana trasera del auto y golpee al taxista un par de veces. Creo que es muy importante saber defenderse, nunca he propiciado una pelea, pero me he tenido que defender y gracias Dios he salido bien parado.

Se enamoró

Gracias a Dios sí, es lo mejor del mundo, el estado perfecto, es cuando te sientes inmortal y omnipresente. El amor es la fuerza más grande del mundo y estar enamorado es la mejor droga. Creo que el amor está ahí, se presenta, se construye, se alimenta y se disfruta. No hay amor más grande que el que siento por mis bebés, son lo mejor que me ha pasado en la vida y tengo la creencia de que sólo la paternidad te hace experimentar el verdadero amor, sin pasión carnal y sin egoísmos, puro amor para dar a cambio de nada. Esta es la mayor sorpresa que he descubierto en mi vida.

En relación a mantener la vida de pareja activa, creo que es parte de los dos, los hijos cambian muchas cosas, pero para la vida de pareja sólo debes de tener una mejor organización y administración del tiempo. Creo que la disposición y la actitud madura, sin manipulaciones, permite tener una buena comunicación.

Pagó una multa

Nunca. No por evasión, sino porque no he sido un infractor o por lo menos no me han descubierto. Créanlo o no.

Lloró en el cine

¡Ufff! infinidad de veces, el llanto es como la fuga de una válvula de presión, es muy sano dejar salir ese exceso, bajo cualquiera de sus formas, ya sea dolor o tristeza, pero también cuando nos embargan emociones positivas como la alegría, la compasión o la risa. Así que puedo llorar con cualquier género (risas).

Rezó

Todos los días, todas las noches, el rezo es la comunicación con nosotros mismos y con Dios en cualquiera de sus formas. Trato de mantener esa comunicación lo más que puedo y la verdad es que mis oraciones se centran en agradecer. El agradecimiento es una oración en sí y la palabra “gracias” tiene un poder extraordinario. Por eso oro, rezo, me comunico (…) y no necesito pedir, ya que creo que Dios sabe lo que necesito y sólo manteniendo mi gratitud, mi estado receptivo para con el universo voy a estar en la posición de poder conseguir cualquier cosa que me propongo.

Leyó un libro

Varios, me encantan y suelo leer más de uno a la vez, a fin de cubrir todos los requerimientos emocionales que se puedan presentar. Suena muy complejo pero es fácil, es que siempre te gusta algo de lo que estás leyendo. Siempre trato de leer libros que me dejen algo, información, conocimiento, sabiduría. Cuando tenía unos doce años me aficioné con un libro de filosofía zen llamado: Nada Sagrado y me dí cuenta que iba a tener problemas para comunicarme con el resto de mis contemporáneos (risas).

 

Compró un CD

Siempre compro originales, creo que se debe valorar el trabajo de otros así como el mío y en la vida tienes que dar lo que quieres recibir. El último que compré fue un CD/DVD de Putumayo para niños: Sesame street Playground. De niño era fanático de Plaza Sésamo y este CD es una obra de arte, como todo lo que hace Putumayo. En mi Ipod domina el chill out, reggae y rock sinfónico y clásico.

Tuvo ganas de huir

Sí, pero no muchas veces, me gusta enfrentar, soy muy frontal, a veces peco de sincero por ello. En algunos momentos se nos hace difícil manejar ciertas situaciones e inconscientemente desarrollamos ganas de huir. Esto lo he racionalizado posteriormente o concientizo al sentir las ganas de evadir y es cuando puedo centrarme y busco enfrentar.

Quiso ser otra persona

De niño siempre quieres ser otro, algún superhéroe como Superman o alguien a quien admiras, pero de adulto estoy muy contento con quien soy. A veces engreído pero me encanta (risas).

Siempre me gustó la actuación, el arte en casi cualquiera de sus formas, así como también las ciencias cuando alcanzan ese nivel de genialidad y se convierten en arte. Por eso siempre me gustó una gran cantidad de profesiones y por eso tengo más de una y hago más de una cosa. A final de cuentas, el actor no es más que alguien que interpreta la vida misma y sus experiencias.

Tuvo miedo

Sí (…) muchas veces: a lo desconocido, al fracaso y quizás al éxito, pero el miedo no es más que la falta de fe, la fe te da esa fuerza, esa seguridad que sólo tiene el que cree que lo puede conseguir.

Lloró de alegría

Sí, gracias a Dios muchas veces y es precioso, ¡es lo máximo! Espero poder hacerlo todos los días y aprender a comenzar cada día con una lágrima de felicidad y agradecimiento en la mejilla, ¡qué mejor manera!

Se quedó sin dinero

Sí, literalmente sin nada, en dos ocasiones específicas. La primera en Barcelona España, cuando vivía allí, me quedé sin dinero y me ocurrió algo maravilloso. Caminaba hacia Plaza Cataluña y tenía solo 100 pesetas (es decir, como para una llamada telefónica) en el bolsillo y dos días sin comer, cuando de pronto en la esquina de la plaza se me acercó una gitana con cinco niños y la mano llena de monedas, las hacía sonar al mismo tiempo que me pedía una ayuda para comer. Yo pensé- ella tiene más que yo pero yo no hago nada con lo que tengo- y le dije: “usted hace más con esto que yo”, y le di las 100 pesetas. Seguí caminando sin absolutamente nada, ni la posibilidad de conseguir, cuando de pronto sonó mi teléfono y era una de mis mejores amigas que me invitaba a comer. La segunda fue cuando vivía en Holanda, después de dos semanas comiendo nada más que yogurt y atún (literalmente) cuando compré el último medio litro de yogurt, me llamó mi madre y me dijo, “te acabo de transferir 100 dólares de regalo para que te compres lo que quieras”.

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