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Luis Chataing

er_luis_chataing_002 Luis Chataing se hizo famoso por su dupla con Érika de la Vega en El Monstruo de la Mañana, exitoso programa estrenado en 1995 por 92.9 FM, el cual cambió nuevamente la manera de escuchar radio en los jóvenes. Tras su inesperada salida del aire, terminó apostando por la televisión con programas como Ni tan tarde, Así lo veo y El Taxi. Nunca dejó a la radio, mucho menos a De la Vega, su amiga y partner. Hoy, luego de más de cuatro años de trabajo y de ser imagen del canal Sony, ve sus frutos en el espacio Ya es medio día en China, que ya va por su segunda temporada. Divorciado de Daniela Kosán y felizmente casado con Ximena Otero, Luis tampoco abandona la radio y se le puede escuchar en el espacio De nuevo en la mañana por La Mega.

“Recuerdo que el director de la emisora para la que trabajaba me decía que nadie entendía lo que hacía; supongo que él sí, por eso me permitieron seguir adelante.

Mi programa no se parecía a nada que hubiera al aire, esa era nuestra ventaja. Vi en la radio una especie de laboratorio, donde los oyentes, mis compañeros de trabajo y yo éramos científicos probando distintas fórmulas. Algunas funcionaron, otras no, pero nos divertimos y fuimos sinceros en el proceso.”

“Los tres meses que estuve fuera de la radio. Cuando me quisieron vetar, cuando intentaron impedir que trabajara en el medio que más amo. Eso fue cuando salí del Monstruo de la Mañana, tenía años sin ver salir el sol porque a esa hora estaba metido en la cabina de radio. Sentirme imposibilitado para comunicar fue como si me hubieran cortado la garganta con un puñal, y no estoy exagerando.”

“El límite para comunicar es tu capacidad de imaginación. Si sabes contar historias, puedes transportar a los oyentes a lugares inexistentes, con nada del presupuesto que necesitarías para hacer lo mismo en un programa de televisión.

“La presión de que cada día es un show completamente nuevo. En este medio, la gente te puede adorar un día y detestarte al otro sin ningún tipo de memoria acumulativa. Eso al final es un reto fantástico, porque nos obliga a ser innovadores constantemente, a mantenernos informados, a tomar por sorpresa al oyente”.

“Recuerdo mucho un comercial que hacía para un restaurante que preparaba un rico pollo a la miel. Yo jugaba con las palabras diciendo que cuando pensaba en miel, da hambre. Todo iba bien hasta que el subconsciente me traicionó, di el nombre del restaurante y le agregué el eslogan ‘… con toda la mielda”.

“Transmitir el 12 de abril del 2002. Los muertos en Puente Llaguno, el ambiente turbio, intentar aliviar a la gente, no saber cómo aplicar la comedia en su medida justa para no ofender a nadie. Fue un día en el que como comunicador había que tener mucho temple.”

“La gran responsabilidad que significa estar al aire en un medio de comunicación. El inmenso compromiso de seguir, no importa cuánto quieran intimidarte, no importa cuánto te lo adviertan, sembrar conciencia a través del humor es una tarea fascinante. Estar cercano al oyente, no importa que me encuentre transmitiendo desde México o Caracas. Es el vaso comunicante que me permite hacer terapia con la audiencia; reírnos, a veces sin darnos cuenta, de las desgracias que nos aquejan.”

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