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Lo que más me piden niños y grandes es paz

Por Yesmín Sánchez —Foto cortesía Raja Dao

Justo a mitad de año, cuando aún faltan varios meses para que llegue la Navidad, cualquiera se preguntará ¿en dónde está Santa Claus? Pues bien, la respuesta es sencilla: el principal protagonista de diciembre se refugia en una isla del Caribe, descansando, practicando windsurf y submarinismo, y de vez en cuando echándole un ojo a la fábrica de juguetes

Una edición especial sobre oficios y profesiones no podía dejar por fuera a un personaje como Santa Claus: ese mágico creador de sueños y fantasías que llenó de juguetes la infancia de todos los niños. Pues bien, a Santa lo encontramos alojado en Bonaire, en donde pasa el resto de los meses que no le toca trabajar para llevar regalos alrededor del mundo.

Reconocido por ser la imagen navideña de una reconocida marca de refrescos (cuya famosa parada decembrina ya es tradición en la capital y en varias ciudades del país) Santa ha perdido la cuenta de la cantidad de niños que se han sentado en su regazo a pedirle regalos. “Nada más el año pasado, un total de 3.500 personas se acercaron a tomarse una fotografía conmigo”.

Al estar en contacto con los deseos infantiles en materia de regalos, Santa ya identifica los más populares: “los varones piden mucho los monstruos esos que salen en TV, que ni los nombres me logro aprender bien”.

Pero la gratificación de ser este personaje viene dada muchas veces por los padres de los pequeños. “Muchas veces los papás me dicen: ‘gracias Santa por hacer feliz a mi hijo”. La otra clasificación de regalos la representan las mujeres solteras: “esas me piden que les traiga un novio bonito y con billete”, (risas).

Definitivamente, lo que más le ha conmovido en sus años de escuchar deseos es el interés de grandes y chicos de que les traiga paz.

Sin embargo, Santa reflexiona con respecto al afán de los padres de llenar a los hijos con regalos materiales, para suplir otras carencias afectivas. “Yo recuerdo, cuando era pequeño, que mis padres me regalaban un caballito de madera y yo jugaba con él todo el año. Era feliz. Ahora les dan exceso de regalos y no son felices porque lo que necesitan es atención”.

Agradecimiento: Sr. Raja Dao por hacer posible esta entrevista.

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