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Lo que el viento se llevó

Título original: Gone with the Wind. País: EE UU. Año: 1939. Dirección y guión: Victor Fleming. Duración: 3 horas, 58 minutos. Otros: color.

Es una de esas producciones donde todo es grandioso: desde el vestuario hasta la banda musical, pasando por los decorados, la interpretación de los actores, las locaciones, los diálogos y cada detalle. Es una historia contada de manera magistral

Por Nelson Cordido Rovati 

La gran superproducción de David O. Selznick en el incipiente Technicolor, Lo que el viento se llevó, es uno de los filmes más famosos en la historia del cine mundial. Existen pocas películas tan bien contadas como ésta, una historia llena de amor, odio, guerra, familia, amistad y aventuras, capaz de provocar todo tipo de sentimientos en el espectador. El rodaje duró aproximadamente 140 días. En su momento, fue la película más larga y costosa —4,25 millones de dólares- que se había rodado. Obtuvo ocho premios Oscar: Mejor película, Mejor director, Mejor actriz (Vivien Leight), Mejor guión, Mejor actriz secundaria (primer Oscar que ganaba una actriz negra, Hattie McDaniel), Mejor dirección artística, Mejor fotografía y Mejor montaje.

Clark Gable fue nominado como Mejor Actor, pero la estatuilla se la llevó Robert Donat por su actuación en el filme Adios Mr. Chips (1939), del director Sam Word.

El guión está basado en la novela homónima de Margaret Mitchell, un clásico de la literatura estadounidense y uno de los libros más vendidos. Adaptar al cine una novela de más de 1.000 páginas fue una titánica labor del guionista Sydney Howard, quien al final consiguió que el guión se adaptara con bastante fidelidad. Las diferencias entre el film y el libro son relativamente pequeñas y no alteran la esencia de la obra de Mitchell.

La realización de la película estuvo sometida a múltiples contratiempos. Se inició en una época en que las cintas acerca de la Guerra de Secesión ya habían pasado de moda. A pesar de eso, el productor David Selznick adquirió los derechos de la novela por 50 mil dólares, una cuantiosa suma para la época.

Por diversas circunstancias, la película contó con por lo menos tres directores: George Cukor fue el primero, quien abandonó el proyecto por diferencias personales con Clark Gable. La dirección continuó en manos de Victor Fleming, quien venía de completar El mago de Oz (1939) y dirigiría la mayor parte del metraje. Posteriormente, Sam Wood sustituyó temporalmente a Fleming debido a una crisis de agotamiento. No obstante, sólo Fleming apareció en los créditos y fue merecedor del Oscar al Mejor director por la película.

Para el rodaje se construyó un espectacular escenario en los estudios Culver, en Culver City, California. Por otro lado, el hecho de que se filmara en Technicolor en pleno apogeo del blanco y negro causó una verdadera sensación en el público.

La historia se desarrolla alrededor de uno de los personajes más míticos y fascinantes del séptimo arte: la hija mimada del propietario de una próspera plantación, Scarlett O?Hara (Vivien Leigh), quien lleva una vida sin preocupaciones en una mansión en el sur de los Estados Unidos. Ella está enamorada de Ashley Wilkes (Leslie Howard), un soñador de escasas habilidades comprometido en matrimonio con su prima, la dulce Melanie Hamilton (Olivia de Havilland).

En la hacienda de los Wilkes se anuncia el compromiso del hijo con Melanie. Scarlett aprovecha la oportunidad para declararle su amor a Ashley, pero éste no le corresponde. Dicha conversación es escuchada por Rhett Butler (Clark Gable), hombre de reputación terrible, quien se mofa irónicamente de la situación y termina enamorándose de Scarlett. En ese momento, estalla la Guerra de Secesión entre el Norte y el Sur.

Rhett intenta lograr el amor de Scarlett durante la película. Al final consigue casarse con ella, a pesar de que ésta sigue obsesionada con Ashley y no le da a Butler ningún poder sobre su sexualidad, lo que trae la infelicidad de la pareja.

Durante el desarrollo de la trama se evidencia la evolución de la protagonista desde la caprichosa e irresponsable adolescente hasta su madurez. En su lucha por sobrevivir, se convierte en una mujer dura que logra todo lo que se propone.

El filme muestra escenas espectaculares como el incendio de Atlanta, en el cual Rhett y Scarlett huyen en un coche tirado por caballos. Scarlett aparece con la cara tapada porque esa actriz no era realmente Vivien Leigh. Llevaban tanto tiempo buscando a la actriz principal, que decidieron empezar a rodar algunas escenas sin ella. La búsqueda de la protagonista fue acompañada de una contagiosa campaña publicitaria, de manera que antes de comenzar el rodaje ya había bastante expectativa por parte de los futuros espectadores. Este hecho sentó las bases de la moderna mercadotecnia del cine. La elección de Leigh satisfizo con abundancia lo que se esperaba en tan ambicioso proyecto.

Otra de las escenas impactantes es tomada desde una grúa: un hospital de campaña se exhibe en un plano que comienza mostrando un número creciente de combatientes sureños heridos o muertos con terribles mutilaciones para terminar en la bandera de un Sur condenado a desaparecer. Muchos de los cuerpos que se ven en esta escena son muñecos vestidos al lado de algunas personas vivas, para evitar la sensación de falsedad. Estas imágenes ponían el dedo en la llaga, todavía ardiente, de un trauma de la sociedad estadounidense. Por esa razón, muchas de las películas que tocaban el tema de la guerra no solían ser taquilleras. Casi todos los miembros del equipo de producción de Lo que el viento se llevó temían su fracaso financiero, excepto Selznick, quien era muy optimista con respecto a su éxito.

Hay otras escenas que impresionan de un modo más íntimo al espectador, como la de Scarlett después de los múltiples sufrimientos ocasionados por la guerra y la destrucción de sus propiedades. Con el brazo levantado y el puño cerrado, dice: “Pongo a Dios como testigo de que no volveré a pasar hambre”.

La música del vienés Max Steiner (quien a lo largo de su carrera en Hollywood elaboró composiciones tan singulares como algunas de las de King Kong —1933, La fiera de mi niña -1938-, Casablanca —1942-) y otros colaboradores enriquece la obra, especialmente el “Tema de Tara”, que el tiempo ha convertido en símbolo musical del cine.

Quien realmente llevó adelante la película fue su productor David O. Selznick, que se involucró intensamente en el proyecto no sólo como el encargado de poner el dinero, sino que controlaba y participaba en todos los aspectos que permitieron la conclusión de la obra.

La película no tiene el respaldo unánime de los críticos ni el apoyo incondicional del público, pero no deja de ser una de las más míticas y, posiblemente, la más vista.

Lo que el viento se llevó supone un hito en la historia del cine. Fue un éxito sin precedente, pues se mantuvo como la película más taquillera hasta que la relevó El Padrino, de Francis Ford Coppola, en 1972. Si se aplican ajustes inflacionarios, puede que todavía siga siendo la más taquillera. A pesar de que no hay relación entre taquilla y calidad, más de 30 años en el primer lugar merecen respeto.

A los que aún no se han atrevido a verla, les invito a que lo hagan. No se arrepentirán.

Pueden ver un extracto de la película en la página www.librospeliculas.blogspot.com. Hasta el próximo número, en el que revisaremos otra de las grandes obras maestras del cine: Las uvas de la ira de John Ford.

Revive la experiencia del impreso online!

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