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La tierra tiembla De visita por el Museo Sismológico

Ubicado en las antiguas instalaciones del que fuera el instituto pionero en la medición de sismos, el Museo Sismológico promete estremecer a su público mientras lo educa en materia de prevención de accidentes en caso de un terremoto

Por Andreina Monasterio

Un grupo de colegiales realiza una ruidosa entrada al recinto. Hablan y ríen entre ellos, probablemente emocionados por asistir a un lugar donde les explicarán las causas de un evento que hace poco tuvieron la oportunidad de vivir en carne propia.

El guía del recorrido, Ángel Mosquera, les da la bienvenida al Museo Sismológico. Realiza algunas preguntas acerca de conceptos que se manejarán a lo largo de la visita y los niños responden acertadamente y con entusiasmo. Y es que toda persona —y más viviendo en un país en el cual hay actividad sísmica casi todos los días- debe saber qué medidas tomar en caso de que la Tierra decida sacudirse.

El Museo Sismológico, iniciativa de la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis), tiene como fin educar a grandes y pequeños en cuanto a qué hacer antes, durante y después de un terremoto. El recorrido, asistido siempre por un guía, está diseñado para que el visitante conozca el origen de los movimientos telúricos y la situación de Venezuela con respecto a sus fallas geológicas y demás particularidades que la hacen propensa a este tipo de eventos.

En la entrada, se exhiben varias imágenes de la Caracas actual, con el propósito de mostrar al público el crecimiento desordenado de la población. Las paredes cuentan la historia del terremoto de 1967 y los testimonios de varios sobrevivientes se escuchan en un video que acompaña la primera parte de la visita, llamada La ciudad donde vivimos. Los pequeños escuchan atentos las declaraciones de quienes se enfrentaron a un sismo de una magnitud de 6,5 en la escala de Richter, considerado uno de los temblores más devastadores en la historia del país.

Entre dos placas

Para entender mejor por qué hay toda esta actividad sísmica en el territorio nacional, Ángel explica al grupo cómo es la Tierra de adentro hacia afuera. Con apoyo multimedia, indica cada una de las partes de las que está compuesto el globo terráqueo: núcleo interno, núcleo externo, el manto y la corteza terrestre, en la cual se encuentran las placas tectónicas. Dichas placas se encuentran en constante movimiento sobre la astenósfera, una capa conformada por roca de una consistencia parcialmente líquida. Esto le da un carácter de maleabilidad y permite que las placas se desplacen con facilidad sobre ella. Por encontrarse Venezuela entre las placas Caribe y Suramericana, al producirse un movimiento deslizante entre éstas se genera un terremoto o sismo.

Una vez que se tiene clara la ubicación geológica del país, llega la hora de conocer cuáles son las tres fallas cuaternarias que en él se encuentran: Boconó, San Sebastián y El Pilar. Ángel se vale de varias maquetas para explicar en qué consisten los distintos tipos de fallas que existen y cómo se originan. En esta sala, también pueden observarse representaciones de otras formaciones geológicas comunes, como volcanes y subducciones (deslizamiento del borde de una placa de la corteza terrestre por debajo del borde de otra). Un video da cuenta de todos los sismos que han sacudido al país desde 1900, como antesala a una galería que muestra las consecuencias de los terremotos más devastadores que ha vivido Venezuela desde el siglo XV hasta el siglo XX (1641, 1812, 1900 y 1967). En este mismo espacio, se explica a los visitantes la importancia de alejarse de objetos que puedan caer y ocasionar un daño en caso de un movimiento telúrico. Asimismo, el guía recomienda que estos objetos sean asegurados a los techos y las paredes para evitar cualquier accidente.

Educar para prevenir

Las advertencias no estarían completas sin una demostración de lo que puede pasar si una construcción viola las normas sismo resistentes, realizada con pequeños edificios construidos con tacos de madera. En esta parte del recorrido, el guía indica cuáles son los lugares más seguros para esconderse en caso de un terremoto e instruye acerca de qué debe tenerse en un maletín de primeros auxilios, en caso de que se presentara un sismo. Dicho malentín debe contener una botella con agua, alcohol, una radio, gasas, pastillas, linterna, un pito, un abrelatas, una reserva de comida enlatada y baterías.

La próxima parada es, literalmente, la más movida de todas. El grupo se divide en dos para entrar en un pequeño cuarto que se emplea como un simulador de sismo, en el cual se recrea un movimiento telúrico de 5.8 grados. Aunque subirse a esta plataforma puede resultar divertido, es importante tomar conciencia de que podría tratarse de una situación real. Al detenerse el simulador, un video da instrucciones con respecto a cómo actuar luego de un terremoto: se debe mantener la calma, evacuar el lugar, evitar los ascensores y usar el teléfono sólo para lo necesario.

Visita al pasado

Los instrumentos de medición que pertenecieran al otrora Instituto Sismológico de Mareas Terrestres (adscrito al Observatorio Cagigal), reposan en dos salas para mostrar al público cómo ha sido la evolución de estos artefactos. Para muestra, se exhibe un sismógrafo que data de 1955, el cual trabajaba de forma totalmente mecánica. Durante el terremoto de 1967, la intensidad fue tan fuerte que este sismógrafo no lo resistió y su brazo se rompió. El sismógrafo pesa 20 toneladas, que equivalen a 20.000 kilos.

Una rápida demostración de los sistemas modernos de medición se realiza con una entretenida y sencilla interacción con el público y sirve de antesala al Aula sísmica, un espacio en el cual se retoman los conocimientos adquiridos durante el recorrido y se aborda el tema fundamental de la prevención de riesgos. Un simulacro de desalojo da cierre a la movida visita y el grupo sigue las indicaciones de Ángel, quien da instrucciones previas para realizar la actividad.

Si desea aprender qué hacer en caso de presentarse un terremoto a la vez que se divierte, el Museo Sismológico es una buena opción en estos tiempos de temblores y próximos a las vacaciones escolares. De hecho, no se extrañe si, al llevar a su hijo, se siente como un niño más que redescubre el mundo y sus maravillas.

Entrada libre

 

Agradecimientos: Cristobal Grimán, Coordinador general del Museo Sismológico; Lic. Patricia Vielma, Encargada de prensa de Funvisis y Rafael Rosario, fotógrafo.

Tres años de conciencia sísmica

El 31 de mayo de 2007 se inauguró el Museo Sismológico. Desde entonces, aproximadamente 70.000 personas (entre niños, adolescentes, estudiantes universitarios, profesionales y amas de casa) han visitado sus pasillos y salones.

¿Cómo llegar?

Si desea visitar el museo, comuníquese al (0212) 482.16.70 o al 257.76.72. Convenga una hora con el personal de Funvisis para tomar —de manera gratuita- el servicio de transporte a la salida de la estación del metro Agua Salud. El autobús lo llevará directamente al museo y lo traerá de vuelta. Dirección: Observatorio Naval Cagigal, Loma Quintana, 23 de Enero. Caracas, Venezuela. Horario: martes a domingo de 9 am a 4 pm.

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