sábado , junio 25 2022

Jardín de tesoros

En el valle del río Yaracuy se encuentra el parque de flora tropical más grande de Latinoamérica. Un rincón natural tan insospechado como fascinante

Por Sandra Barral – Fotografía cortesía Misión Nuestra Señora del Carmen

El Parque de la Exótica Flora Tropical Misión Nuestra Señora del Carmen es una sorpresa para cualquier viajero. Está escondido en el corazón de Yaracuy, pero llegar es muy fácil.

En la vía Morón-San Felipe, a ambos costados de la que es conocida formalmente como autopista Rafael Caldera, se divisan los curiosos avisos: son siluetas de construcción colonial que advierten el camino, justo hasta el punto de desvío. Luego, hay que recorrer un trecho de pocos kilómetros igualmente señalizado y saturado de un verde generoso que abre el apetito visual.

La bienvenida la dan los guías, jóvenes estudiantes que preguntan con el gesto amable y la mirada alegre: “¿Dé dónde nos visitan?” Y es que al parque pueden llegar tanto caraqueños como barquisimetanos, valencianos, maracuchos o incluso europeos o japoneses; bien sea en busca de relax, de disfrute al aire libre, para tomar distancia de la rutina de la ciudad, alimentar su interés por la botánica o por una mezcla de todas estas razones. Grupos escolares, amantes de la naturaleza, fotógrafos e incluso arquitectos interesados en paisajismo forman parte de los asiduos visitantes.

Recreación a todo color

Con aproximadamente 11 hectáreas, el Parque de la Exótica Flora Tropical Nuestra Señora del Carmen es refugio de más de 2.500 variedades de plantas y 250 tipos de flores. Un gran porcentaje son especies autóctonas, a las que se suman una exquisita selección proveniente de Colombia, Ecuador, Brasil, Panamá, Nicaragua, Costa Rica, Hawai, Tailandia, Singapur, Hong Kong y Australia.

La joya que resulta el parque fue diseñada por el paisajista francés Phillipe Thoze quien, por encargo de los dueños del terreno, aprovechó el bosque tropical que formaba parte de la plantación de cacao de la antigua misión capuchina Nuestra Señora del Carmen. Allí se crearía una combinación espectacular de árboles centenarios con flores multicolores.

El recorrido, de unos 4,5 kilómetros, está señalizado con placas de diferentes tonos que indican los nombres comunes, científicos y las familias botánicas de las distintas plantas herbáceas arbustivas, árboles, palmas y heliconias, estas últimas conocidas como aves de paraíso. La identificación se realizó gracias a la colaboración de botánicos miembros de la Sociedad de Ciencias Naturales La Salle.

Complemento perfecto es la fauna silvestre que habita el lugar. Se han contabilizado 63 especies de aves y cuatro de mamíferos: perezas, báquiros, picures y araguatos, ambos de fácil observación.

El paseo por el parque se puede hacer a pie, en electro-móvil o en carreta tirada por caballos. En el primer caso, la duración mínima es de dos horas y la modalidad resulta ideal para quienes quieran disfrutar con calma y a su ritmo de todo lo que ofrece el parque. En carrito o carreta, el recorrido es sustancialmente más corto —unos 45 minutos-, pero ofrece una gran ventaja: la compañía de un guía que hará comentarios muy ilustrativos y esclarecedores, sobre todo para los visitantes citadinos que poco puedan conocer de botánica: “Eso que parece una flor en realidad es una raíz aérea, esto es una cala falsa, este árbol es una ceiba pentandra y tiene más de 600 años de antigüedad. Lo que se oye arriba es el sonido que emiten los monos araguatos, esto que ven aquí es un té”. Desde luego, no faltan en el discurso las anécdotas y los cuentos folclóricos asociados a las plantas. De allí que, por si acaso, más de uno abrace el árbol conocido como indio desnudo y pida su deseo, para luego seguir disfrutando de los cuadros vivos, que no son otra cosa que composiciones gigantes con plantas de diversas texturas, alturas y colores, que se traducen en verdaderas obras de arte naturales.

Jabillos, samanes, ceibas, papiros, gingers, bromelias y orquídeas son un regalo para la vista. El perfume y el sonido de tanta naturaleza aderezan un paseo que es una experiencia sensorial a 180 grados de la rutina.

Y como el parque tiene su ciclo natural, es ideal hacer la visita temprano en la mañana. En principio porque es más fresco y luego porque es posible apreciar más detalles. Por ejemplo, las flores de loto se abren cerca de las ocho y se cierran sobre las 11 de la mañana. No hay duda de que vale la pena apreciarlas exhibiendo sus suaves colores sobre la pequeña laguna que simula un espejo natural.

Finalmente, y para los que quieran algo más de acción, está la oportunidad de practicar arborismo o canopy walking. Se trata de un recorrido de 158 metros a través de las copas de los árboles que permite apreciar otra vista del parque.

Desde abajo, o desde arriba, el paisaje es igualmente fascinante. La perfecta armonía es una constante en la que provoca quedarse inmerso.

La segunda sorpresa

En 1720, los terrenos que hoy son del Parque de la Exótica Flora Tropical alojaron a la misión capuchina Nuestra Señora del Carmen. Hace 20 años, sobre las ruinas de la edificación original, se construyó una estructura que posee el mismo estilo colonial, con salones con paredes de adobe y techos de caña brava, frescos corredores y un gran patio interior sembrado de frondosos árboles.

Después de recorrer el parque, es obligatorio entrar en la misión, donde es posible disfrutar de un pequeño museo que atesora diversos artículos propios de la época de la colonia (objetos religiosos y de uso diario), de una tienda de artesanías y de dos restaurantes: El Monje, con menú internacional, y El Trapiche, que opera los sábados y domingos y ofrece comida criolla.

La capilla es otro de los atractivos de la misión. Pequeña y decorada ateniendo a dictámenes históricos, deja ver frente a su altar lo único que se conserva de la época: los escalones, que claramente asoman la diferencia de materiales y el desgaste de los siglos. En la capilla se celebran misas todos los domingos a las 11 de la mañana. Para muchos son obligatorias, así como la visita a El Trapiche, donde después de mediodía no viene nada mal una bebida refrescante y el ritmo de la música típica que inunda el patio.

En resumen, el parque y la misión son sinónimo de una experiencia única que se disfruta al máximo y se agradece con el alma y los sentidos.

Datos de interés

Para quienes deseen hacer el paseo a pie, el precio de la entrada al parque es de Bs.F 40 por persona. El recorrido en electro-móvil cuesta Bs.F 60 y en carreta Bs.F 70.

No olvide llevar repelente. Aunque los mosquitos no figuran entre las especies que los visitantes desean ver, ellos están allí y hacen de las suyas.

En marzo abrió sus puertas el hotel Antigua Misión Resort & Spa. La instalación, con categoría 5 estrellas y el estilo arquitectónico de los antiguos conventos coloniales, ofrece todas las comodidades y tentadores paquetes de tres días y dos noches que incluyen las comidas, además de paseos a la playa y al parque de flora tropical. El hotel, más allá de acogedor, resulta atractivo por estar inmerso en un espacio de vegetación espectacular.

Para mayor información y contacto, consulte la web www.tropicalpark.com.ve.

Reviva la experiencia del impreso Online!

Revisa Tambíen

Hacedores de país, mundo e imagen del artesano ancestral

  La Fundación ArtesanoGroup reeditó el libro Hacedores de país, mundo e imagen del artesano …

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.