martes , junio 8 2021
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Guillermo Tell

Por Mariemma Ramos N. Fotografía:Nicolás Pineda

guillermo tell 008 Guillermo Tell tiene 24 años haciendo radio, pero fue su programa La Hora del Gato lo que lo llevó a la fama. Hasta ahora es quizás el único espacio radial venezolano que tras un año al aire reunió a más de 5 mil muchachos de “la patota” en la terraza de Maxy’s de Bello Monte; o a casi 10 mil personas en el Poliedro de Caracas para celebrar el segundo aniversario. “El Gato” describe al medio como su vida: “Una pasión, una fiebre, unas ganas de venir a trabajar. Es tener el chance de hablar con mucha gente, interactuar y aprender”. Confiesa extrañar las cientos de cartas recibidas a diario en los estudios de grabación donde hacía su programa, pero cree firmemente que la juventud de hoy también está ávida de ser escuchada.

“En aquella época, el ser irreverente fue pensar que el paradigma ‘la FM es sólo para escuchar música’ se podía romper. Nosotros dijimos ‘podemos hablar, y mejor aún, los chamos también pueden hacerlo’. Cuando arrancó La Hora del Gato en el 93 yo no era tan chamo. Sin embargo, eso que comenzó gracias a un programa de A Puerta Cerrada, dejó en evidencia un proceso de educación en el público, una generación que no era nada boba, que aprendió que en vez de insultar, a través de los micrófonos podía hablar y ser protagonista.”

“El hecho de poder tener un contacto, que nada tenía que ver con ser un sex symbol, sino más bien el pana a quien yo le podía contar mis cosas. No se me olvida nunca una frase que tengo como lección de vida. En un programa acerca de personas con discapacidad, llamó un invidente y le pregunté: ¿Tú me puedes decir qué es lo que un ciego puede ver? Y me dijo: ‘Yo veo las aves, veo el mar, veo los árboles, veo todas esas cosas, por lo cual el ciego eres tú’. Es la radio la que te permite esa retroalimentación mágica e instantánea.”

guillermo tell 008 (2) “Creo que es importante entender que tenemos la oportunidad de cambiarle la vida a una persona. Si puedes hacerlo durante esos segundos que la bombillita está en rojo, di algo que sea interesante y entretenido, pero procura en ese momento dejarle algo a alguien, así sea una sonrisa. Y si es más que eso, mejor”.

“Quizás en este momento los comunicadores hemos caído en la lucha política, hemos jugado un rol que no nos corresponde y hemos levantado nuestras voces para ir más allá de la denuncia. Además, desde que apareció la Ley Resorte, nos hemos tenido que uniformar. Antes cuando tú escuchabas una canción, sabías qué emisora la estaba colocando, porque la música era la personalidad de la radio. Hoy es un poco más complicado, porque los locutores son las imágenes y no la música. También quisiera rescatar una radio más local, una radio que sea para la gente de su municipio, hay que ofrecer ese compromiso con la localidad”.

“Me botaron, de hecho… Estaba trabajando en Radio Alegre en el año 84, una emisora AM, y me llama el gerente de producción para decirme: ‘Mira, estamos estrenando transmisor, para que hagas el comentario’. –Aquí estamos, felices de la vida porque estamos estrenando un transmisor virguito. El tipo me llamó: ‘salte de allí”.

“Estuvimos al aire el 11 de septiembre; el 11 de abril transmitimos hasta más de las 11:00 pm en vivo con Jesús Rivero Bertorelli; en la tragedia de Vargas, se te paraban los pelos con las imágenes y sentías un nudo en la garganta… Tanta gente que te está escuchando del otro lado, que recibe los sentimientos que intentas expresar en ese instante, eso es todo un compromiso. También fue muy importante para mí y para la emisora Kys FM ser el primer venezolano en transmitir vía fibra óptica el Hit Parade de Venezuela.”

“La principal herramienta que tiene la radio no son esos equipos, ni estas antenas, ni toda esa tecnología: es la imaginación de quien está escuchando, y mientras eso este allí, la radio seguirá siendo lo que es.”

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