lunes , junio 27 2022

Fuerza en verde

La espinaca tiene una excelente reputación en el ámbito nutricional. Sus numerosas propiedades también potencian la belleza

Por Magaly Rodríguez

Sin su oportuna lata de poderosas espinacas, Popeye no hubiera conquistado jamás a Olivia. Ésa es quizás la referencia más entrañable que los niños de otros tiempos tienen de este vegetal, conocido entre los botánicos como Spinacea oleracea. Sus orígenes, sin embargo, son imprecisos. Hay quienes señalan que los chinos fueron sus primeros cultores, mientras que otros sugieren que los persas la sembraron hace 2000 años. También se cree que los moros la introdujeron en España, desde donde se difundió al resto de Europa y se exportó a América.

Por su condición de hoja verde, los nutricionistas tienden a calificarla como uno de los alimentos más sanos del mundo, pues no hay muchos ingredientes tan ricos en hierro, calcio, ácido fólico, vitamina C y betacarotenos como ella. La espinaca está considerada como una notable fuente de fibra, que protege el corazón y alivia el estreñimiento. Su alto contenido de vitamina K fortalece los huesos y el sistema inmune, aporta luteína y tiene un enorme potencial antioxidante que protege la vista. Estudios sugieren que quienes tienen una ingesta frecuente de espinacas y otras hojas verdes pueden tener un menor riesgo general de desarrollar cataratas y degeneración macular. Además, este vegetal ayuda a preservar la agilidad mental en la tercera edad.

Es precisamente su poder antioxidante el que también la ha hecho popular en el ramo cosmético. Por su vigor al combatir los radicales libres, el extracto de espinaca bebé está siendo utilizado en Canadá como parte de cremas y protectores solares. Sus propiedades antiinflamatorias la convierten en un elemento ideal para pieles sensibles, y sus fitonutrientes favorecen una piel radiante y rebelde al envejecimento prematuro, pues propicia con ímpetu la regeneración celular.

Su bajo precio y su abundante cosecha la convierten en un alimento accesible para todos los estratos socioeconómicos. La espinaca crece mejor en climas frescos y con suelos arenosos. En su estado natural, las hojas más frescas son las crujientes, mientras que las más viejas son las más flácidas. Se usa en sopas, cremas y ensaladas; también se prepara al vapor como guarnición luego de haberla lavado bien, y el agua que acumula en el proceso es suficiente para cocerla a fuego moderado sin humedecerla más. Las espinacas resisten bien la congelación cuando están recién cosechadas y también pueden conseguirse enlatadas, aunque para aprovechar al máximo sus cualidades nutricionales se recomienda comerlas crudas o al vapor.

 

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