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¿Está vivo Elvis Presley?

La muerte de Elvis Presley en 1977, si es que realmente ocurrió, sigue rodeada de misterio y sospechas de haberla fingido. Elvis nació en Tupelo (Mississippi), Estados Unidos, el 8 de enero de 1935, en un parto de mellizos producto de la unión de Vernon Presley y Gladys Love. Su hermano, Jesse Garon, murió al nacer. Otra versión señala que, siendo tan pobres, no podían criar a dos niños, por lo que dieron uno en adopción a cambio de dinero -algo normal en tiempo de depresión-. Los Presley vivían en un refugio lleno de tristeza y necesidad. En 1948 se mudan a Memphis, Tennessee. Años después, Elvis inicia una exitosa carrera. En 1957, ya famoso, se alista en el ejército y es enviado a Alemania. En 1958 muere su madre. El astro regresa del servicio cambiado. Según sus amigos, el que vuelve no es él sino Jesse Garon. “Elvis murió en un accidente y el gobierno no quiso verse envuelto en un escándalo, por lo que ordenó a la CIA rastrear el pasado de los Presley -que incluía al gemelo dado en adopción-, a quien localizan para que se hiciera pasar por su hermano. Luego contratan profesores de canto y baile, quienes perfeccionan su don artístico”. Un Elvis distinto se torna melódico y dedica más tiempo al cine. “Se intentó convertir aquella solución temporal en algo permanente, pero sus ideas no eran iguales a las de su hermano. Jesse se cansa y amenaza con descubrir la trama, por lo que la CIA vuelve a realizar otra de las suyas para hacer ver que el rey había muerto”. En 1967 se casa con Priscilla, con quien procrea su única hija. En los años setenta se convierte en una leyenda y los excesos deterioran su salud, por lo que ingresa varias veces al hospital. En 1973, Priscilla presenta la demanda de divorcio por infidelidad y gana la tutela de su hija. Elvis cae en una profunda depresión y llega a pesar más de 120 kilos. Un año después, sufre de problemas respiratorios debido al abuso de alcohol y sedantes. Hundido en las drogas y cansado de las giras, su estado mental se deteriora. La autodestrucción lo lleva a la muerte en agosto de 1977. Su médico, George Nichopoulos, reportó: “Estaba casi ciego. Su estómago destrozado. Sus músculos no respondían, tenía artritis, ataques de gota, el hígado saturado, dilatación cardiaca y estreñimiento crónico severo”. El 16 de agosto lo encuentran muerto en el piso de su baño. Luego, el enigma comienza en su tumba, donde su nombre aparece mal escrito (Aaron). Elvis era muy supersticioso. ¿Sería por eso que no escribieron su nombre real en una tumba que no pensaba ocupar? Según sus allegados, planeaba retirarse a vivir de incógnito. En su biblioteca, había un libro con una frase subrayada por él: “Si tuviera que regresar, no me reconocerían”. Su ataúd, mandado a hacer, pesaba más de 400 kilos. Los cargadores apenas podían trasladarlo. “Pese al calor, la urna estaba muy fría, como si tuviera un dispositivo de refrigeración”. ¿Refrigeración para un cadáver embalsamado? Alanna Nash, quien lo vio, dijo: “Es muy extraño. Parece un muñeco de cera”. Igual opinó LaCosta Tucker, amiga de Elvis. ¿Fue esa la causa para que su padre y su representante prohibieran el uso de cámaras de cualquier tipo y telefonearan a los presidentes de sus clubes de fans para que no asistieran? Bobby Mann, pariente de Presley, introdujo escondida una cámara y pudo tomar la única foto que existe, publicada luego en National Inquirer, en la que se ve un Elvis muy joven y delgado, pese a que cuando “murió” estaba obeso. Presley era karateca y tenía las manos callosas. En cambio, las manos del “muerto” eran perfectas y sus cejas muy distintas. Minutos antes de anunciarse su muerte, varios vecinos afirmaron haber visto salir un helicóptero de Graceland. Pese a lo “inesperado” del deceso, ocurrido cerca de las 14:56, entre esa hora y la mañana siguiente -cuando se realizó el sepelio- le fue practicada la autopsia. Lo embalsamaron, mandaron a hacer la urna, consiguieron 16 limusinas y un Cadillac blanco, 500 rosas, seleccionaron la música y los grupos, compraron la ropa para el acto, contactaron a varios sacerdotes, organizaron un dispositivo de seguridad de 200 hombres y planificaron el trayecto de la comitiva. ¡Todo en menos de 24 horas! Sólo algo falla en esa “perfecta” organización y es la llamada que hizo Ginger Alden, la pareja de Elvis, a National Inquirer, avisando su muerte a las 11:30 de la mañana, tres horas antes del fallecimiento. También llama la atención el desinterés por la gira que debería haber iniciado semanas después: no había ensayos programados ni músicos contratados y no había órdenes de hacer un nuevo vestuario. Días antes, su actitud no era la de alguien que se estaba preparando para una extensa gira: siguió engordando y despidió a varios de sus empleados que llevaban años con él. ¿No prueba esto que ya sabían ellos que esa gira no se realizaría? Otros hechos inexplicables: días antes de su muerte, desaparece su avión, sus joyas, tres publicaciones infaltables (La Biblia, un libro de farmacopea y otro de numerología) y las fotos de su madre. Un día después de su muerte, una de sus ex novias, Lucy de Barbon, recibió una rosa de parte de “Lancelot”, apodo que usaba Elvis durante su relación y que sólo ellos conocían. También se cuenta el detalle de que Elvis solía decir que, cuando muriera, deseaba ser enterrado junto a su madre, pero su voluntad no fue cumplida. Un mes antes de su muerte retiraron fuertes sumas de dinero en efectivo de su cuenta personal. El certificado original de defunción desapareció y fue emitido otro dos meses más tarde. Dicho certificado registra que pesaba 76 kilos, cuando en el momento de su muerte superaba los 115. Más hechos sospechosos: su familia no denunció la profanación de su tumba, ni cobró su millonaria póliza de seguro. Según empleados del Aeropuerto de Memphis, dos horas después de su muerte, cuando ésta aún no se había anunciado, un hombre muy parecido a él compró un boleto hacia Buenos Aires. Pagó en efectivo y dijo llamarse John Burrows, alias usado por el Elvis y que sólo conocían sus más allegados y el FBI. Otra arista sospechosa: Elvis utilizó en diversas ocasiones dobles suyos cuando deseaba salir de incógnito. Uno de ellos, Larry Blong, era su copia exacta, incluso en la voz. En 1978, Elizabeth Prince aseguró haber conocido a Presley en Atlanta y vivir un romance con él hasta 1981. Sometida al detector de mentiras, la mujer superó la prueba. En 1984 apareció una foto donde se le ve detrás de Mohamed Ali y Jesse Jackson. Cuando le preguntaron a Ali quién era ese hombre, Cassius Clay contestó: “Mi amigo Elvis Presley”. El FBI tiene 663 páginas de información confidencial sobre Elvis, pero, curiosamente, la mayor parte con fechas posteriores a 1977. Poco antes del 25 aniversario de su muerte, CNN entrevistó al psiquiatra Donald Hinton, de Missouri, quien afirmó: “Elvis está vivo y tratándose conmigo. Aparecerá para explicar su larga ausencia. No tengo duda de que mi paciente es quien dice ser”. Hinton escribió el libro La verdad acerca de Elvis Aron Presley, en sus propias palabras, y señaló: “Jesse Garon es Elvis Presley”. En el libro aparecen cartas escritas a mano, con letra idéntica a la de Elvis. Jesse desapareció el 31 de diciembre de 2003, cuando Hinton anunció que daría una conferencia. Extrañamente, Elvis afirmaba mantener conversaciones con su hermano y que éste lo acompañaba. Todo comenzó cuando Hinton asistía a un foro de fans de Elvis. Tras conocer que era médico, una de las asistentes habituales, Shuma, comenzó a preguntarle acerca de tratamientos para el dolor crónico en enfermos reumáticos. Al pasar los días estrecharon relación, hasta que el 30 de junio de 1997 Shuma le reveló: “Estoy en contacto con Elvis y me he ganado su amistad. Su anonimato no es lo placentero que él esperaba, pues sufre un grave problema físico, pero teme acudir a un médico por temor a ser reconocido. Necesita un médico de confianza”. Acordaron verse para visitar al personaje. Al reunirse, Hinton, muy emocionado, lo saludó y miró discretamente. A pesar de que los años y la cirugía plástica habían modificado su fisonomía, le bastaron pocos minutos para convencerse que aquel hombre era realmente Elvis Presley, quien presentaba un deplorable estado de salud producido por una artritis crónica. Con el tiempo, Jesse le tomó confianza y le explicó qué le había llevado a tan enigmático plan. “No quería ser recordado como una sombra decadente de lo que fui. Los negocios relacionados con la mafia pusieron mi vida en peligro. Además, me sentía hastiado y prisionero de mi éxito”. Las reuniones continuaron. Un día, le dijo: “Voy a reaparecer y contar toda la verdad. No quiero acabar mi vida como una mentira que termina enterrada en una tumba anónima. Necesito su ayuda para escribir un libro. Para que nadie dude, le entregaré muestras de cabello, un diente de oro que me extrajeron, unos gemelos que me regaló Ann Margret; los manuscritos del libro y una foto en la que aparezco con mi nieto Benjamín (la cual nunca fue desmentida por su hija Lisa Marie)”. En 1994, la Comisión Presley que indagó durante años si realmente estaba muerto, dio a conocer su informe: “Nuestra conclusión es que Elvis Presley simuló su muerte”. Esto motivó que Larry King los entrevistara en su programa. A pesar de su fama y su riqueza material, Elvis nunca fue feliz. Esa fue la paradoja de su vida. Si viviera, en enero de 2011, habría cumplido 76 años de edad.

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