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Embarazadas sobre la balanza

Los antojos y el sedentarismo pueden provocar que una mujer en la dulce espera gane más kilos de los previsibles. Mantener la dieta bajo control es fundamental para reducir riesgos

Por Magaly Rodríguez

Para nadie es una sorpresa. Muchas mujeres se confían en las redondeces de sus curvas durante el embarazo para olvidarse de las dietas balanceadas: además de los posibles antojos ocasionales, más de una se permite comer en proporciones más grandes que las usuales, bajo la pícara excusa de una nutrición más completa. Pero lejos de alimentarse literalmente por dos, la cantidad de comida que su organismo necesita en estas condiciones no es tan exagerada como parece; en teoría, para cubrir los requerimientos de nutrición de su bebé a través de la placenta, una mujer embarazada necesita consumir de 300 a 400 calorías adicionales a las que le corresponden en condiciones normales según sus características.

La óptima calidad de la alimentación es fundamental para apertrechar al organismo materno con todos los nutrientes que necesita. Por eso, los expertos recomiendan un adecuado equilibrio en el que no falten las frutas y los vegetales, junto con otros alimentos ricos en vitaminas y minerales como la leche o el salmón. Además de los suplementos de ácido fólico que se recomiendan desde el primer mes de embarazo, un nutricionista puede recetar suplementos adicionales de hierro o calcio en caso de que el aporte obtenido con la dieta sea insuficiente.

Si bien el embarazo plantea un aumento fisiológico de peso —que se considera completamente normal dentro de cierta escala—, mantener vigilada la dieta durante el proceso es lo más sano. De hecho, siempre se considera menos riesgosa la gestación de una mujer en su peso ideal que la que quedó encinta con un sobrepeso previo; también se considera menos riesgoso el parto de una mujer en un peso óptimo que la que engordó demasiados kilos durante la dulce espera. Esto se debe a que el sobrepeso eleva las probabilidades de presentar pre eclampsia y diabetes gestacional e incluso incrementa la posibilidad de dar a luz por cesárea.

Kilos en retirada. Después del parto -con el que se pierden automáticamente unos seis o siete kilos-, durante la primera semana se sigue reduciendo peso líquido por medio de la orina. Otro mecanismo ideal para deshacerse del peso adicional es la lactancia materna. Al cabo de unos 45 días —si no se cometieron desafueros nutricionales durante el embarazo—, los expertos calculan que la mujer ya debería estar en un peso muy cercano al que tenía antes de quedar encinta.

Sin embargo, el tono muscular de ciertas áreas suele verse afectado después del nacimiento del bebé. Para mejorar la tonicidad de zonas críticas como el abdomen, los muslos, los glúteos y los brazos, una mujer que da a luz por vía vaginal puede comenzar a caminar en plano al cabo de 10 ó 15 días después del parto, a ritmo moderado y en sesiones de 15 a 20 minutos; si alumbró por cesárea, debe esperar unas tres semanas para comenzar a ejercitarse, en la medida en que sus condiciones lo permitan. Un plan de ejercicios personalizado suele acelerar la mejoría en la apariencia, y si bien las posibles estrías no desaparecerán, la piel y los músculos irán recobrando su flexibilidad y resistencia en los meses siguientes.

¿Cuánto se engorda durante el embarazo?

Al margen de los posibles abusos en la dieta, la gestación implica un natural aumento fisiológico de peso. Aproximadamente, se calcula que las reservas maternales de grasa, proteínas y otros nutrientes suman unos 3,2 kilos; el aumento de fluidos corporales: 1,8 kilos, y el aumento del torrente sanguíneo: 1,3 a 1,8 kilos. El crecimiento mamario representa de 0,5 a 0,9 kilos adicionales; el agrandamiento del útero: unos 0,9 kilos, mientras que el líquido amniótico pesa 0,9 kilos, la placenta pesa 0,7 kilos y el bebé, de 2,7 a 3,6 kilos. En total, el resultado es un aumento de 12 a 14 kilos con respecto al peso previo de la madre. Los expertos consideran un rango de entre 9 y 16 kilos como un aumento razonable durante la gestación.

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