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El enigma de los intraterrestres

La posibilidad de que la tierra sea hueca y que se pueda entrar a su interior, a través de los Polos Norte y Sur, es una creencia que existe desde tiempos antiguos. De ahí que la teoría que defiende esta tesis sostenga además, que existe una civilización intraterrena muy avanzada, razón por la que arqueólogos y analistas del fenómeno paranormal incluso hayan comenzado sus investigaciones en varios pasajes de la Biblia, tales como, Filipenses 2:10-11. “El apóstol San Pablo escribió: para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos y en la tierra, y debajo de la tierra y toda lengua confiese que Jesús, es el Señor”. Al respecto, los analistas señalan: “en las palabras del apóstol se mencionan a seres que viven en los cielos (extraterrestres); a seres que viven en la tierra y a seres que viven debajo de la tierra (intraterrestres). Por lo tanto, el apóstol sabía que debajo de la tierra habían seres creados por Dios”. Veamos Apocalipsis 5.3: “Y ninguno, ni en el cielo ni en la tierra, ni debajo de la tierra, podía abrir el libro, ni aún mirarlo”. Leamos ahora Apocalipsis 5.13: “Y a todo lo creado que está en el cielo y sobre la tierra y debajo de la tierra…”. Cuando se alude a seres que viven debajo de la tierra, de ninguna manera se refieren a los muertos o a los enterrados, ya que, según la misma Biblia: “Los muertos no están vivos en ningún lugar”. ¿No prueba esto que la tierra es hueca y que está habitada? Observemos otros hechos: Leonard Euler, matemático del siglo XVIII, tras largos estudios dedujo: “La tierra es hueca y contiene un sol central; mientras que el doctor Edmond Halley (descubridor del cometa Halley y astrónomo real de Inglaterra) también sostenía esta teoría. Asimismo, el articulista Jean Brun, en la Revista Nostra, edición 425 (julio de 1980), afirma: “El almirante Richard Evelyn Byrd, Secretario perpetuo de La Academia Federal de La Marina Norteamericana y de las Ciencias, declaró que vivió una aventura extraordinaria en los Glaciales del Polo Norte. Acompañado de tres personas, Byrd iba caminando durante horas sobre el hielo, escalando los picos. De pronto, desde una cumbre descubrió un espectáculo insólito: un valle profundo cubierto de una vegetación abundante y aparentemente iluminada por un sol caliente permanente. Un verdadero oasis de vida en medio de un gran desierto de hielo. Al mirar su termómetro la temperatura marcaba -50°C. Su colega, el capitán Fitin, anotó: “14 de Junio de 1926, a 74 metros de Altitud a 12h 08. Nosotros, los cuatro hombres de la expedición decidimos utilizar nuestras cuerdas para descender a la maravillosa vegetación que se extiende sobre una centena de metros. Después de una hora de bajada, nos encontramos en un mundo lleno de una vegetación abundante. El suave calor (19.8°C), nos hizo quitarnos nuestros trajes de exploradores polares. Vimos pequeñas riveras, lagos y colinas con vegetación. A 1500 metros aproximadamente vimos una mancha gris que se movía lentamente. Con sus binoculares, el almirante Byrd vio un animal con pelaje gris, parecido a un mamut. El tiempo avanzaba, entonces, la falta de provisiones y la descarga de las baterías de nuestro radio nos indicaban que aquella maravillosa exploración tenía que terminarse y que debíamos regresar a la base, para emprender de nuevo el camino a fin de encontrar “el paraíso perdido”; lo cual hicimos pero nos fue imposible encontrarlo”. Byrd participó en otras exploraciones polares (1929, 1936, 1947 y 1956). Antes de su viaje de 2700 kms más allá del Polo Norte declaró: “me gustaría ver esa tierra situada más allá del Polo Norte, porque es un gran misterio”. En 1929 realizó una expedición al Polo Sur. El 13 de enero de 1956 los miembros de la expedición hicieron un vuelo de 4300 Kms al Polo Sur. En esa ocasión, un mensaje radio que provenía de la expedición Antártica fue publicado por la prensa americana el 5 de febrero de 1956: “La misión de exploración ha abierto un nuevo y vasto territorio”. Byrd pasó más allá del polo y después fue obligado a regresar. Como su avión avanzó más allá del polo pudieron ver regiones libres de hielo, con lagos y con montañas cubiertas de árboles y también un enorme animal. Luego, el gobierno suprimió toda clase de información, “ya que Byrd entró en los huecos polares que penetran al interior de la Tierra y porque de allí salen ovnis. En nuestro planeta existen dos entradas a la intratierra, situadas en la Antártida y en el Ártico, “pero hay censura en cuanto a los polos. Los intraterrestres son los supervivientes de continentes desaparecidos en el Atlántico y en el Pacífico (La Atlántida, Lemuria). Ellos se comunican con nuestra superficie y con extraterrestres mediante puertas oceánicas como el Triángulo de las Bermudas. Las aperturas polares Norte y Sur dan acceso a un mundo interno. Si no es así, ¿por qué se encuentran semillas y árboles tropicales flotando en el agua fresca del interior de los icebergs? ¿por qué miles de pájaros y animales tropicales emigran al norte durante el invierno?”. Llegará el tiempo en que el conocimiento profundo de nuestro proceso humano sea accesible a todos, para que quien esté preparado encuentre las respuestas que le hagan entender nuestra misión y destino colectivo. “Toda verdad primero es ridiculizada, luego, rechazada y, finalmente, aceptada como auto-evidente”.

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