sábado , junio 25 2022

Eduardo Rodríguez

Eduardo Rodríguez es uno de los periodistas más reconocidos de este país. Su imagen llega a los televidentes gracias a su trabajo como ancla en la emisión meridiana de Venevisión y la conducción del espacio de entrevistas Opinión Meridiana en el mismo canal. Su amor por el periodismo lo ha llevado a trabajar en los medios de comunicación desde hace más de 20 años.

Luego de obtener el grado de abogado en la Universidad Santa María, Eduardo Rodríguez cursó estudios de Comunicación Social en la Universidad Católica Andrés Bello para convertirse en un periodista versátil y con sentido social. Además de ser presentador de noticias, Eduardo Rodríguez también tiene su programa de radio en el Circuito Actualidad 90.3 FM de Unión Radio llamado La Entrevista, y es ancla de la emisión estelar del noticiero de esa emisora. Por si fuera poco, diariamente conduce Latinoamérica al día, programa que se transmite en Miami de 6:30 a 7:00 pm, hora local de Estados Unidos, por Actualidad 1020 am

Hizo una locura

Las más recientes están asociadas a los moto taxis y el trabajo. El sentido de la puntualidad me ha llevado al extremo de montarme como “parrillero” para ir desde el estadio universitario, después de un reportaje para Venevisión, hasta Unión Radio en La Castellana, para llegar un minuto antes de mi programa. En otra ocasión lo hice desde la radio para terminar en el Hotel Tamanaco y trabajar en un evento como maestro de ceremonia. Las travesías en moto en las horas picos de Caracas son riesgosas mientras sorteas las colas, pero tienen al mismo tiempo un efecto fascinante una vez que logras el objetivo de la puntualidad, que en mi profesión es algo inflexible.

Se enamoró

Vivo enamorado del más mínimo detalle. Valoro todo lo hermoso y grato que me rodea. Mi gran tesoro es mi familia, con mi esposa Candi y mis hijos Fabiana Sofía, de casi 15 años, y Diego Alejandro, de 11. En el combo incluyo a mis padres y mis suegros. También amo a mis amigos, que son muchos afortunadamente. Venevisión y Unión Radio son “micromundos” donde estoy rodeado de profundos afectos. Siempre lo respiro. También en la calle me enamoro de la gratitud ante tanto cariño de la gente que me sigue a través de los medios. Amo mi profesión. Todo lo social es mi pasión. Más recientemente surgió otro amor especialísimo: Dona, mi inteligente perra Golden Retriever. Me acompaña en aventuras insólitas de calle.

Pagó una multa

Me “comí” un semáforo, sin saberlo, en una vía de poco tránsito al atender la llamada de un amigo que regresaba a Venezuela, después de mucho tiempo. La emoción me distrajo.

Lloró en el cine

A cada rato. Soy muy llorón como mi gran amigo Oscar D´León. La última vez me movía en la butaca para controlar un poco el llanto en la película Marley y Yo con Jennifer Aniston. Es la historia de una pareja que construye su familia desde la noble influencia de un perro.

Rezó

Siempre lo hago, sobre todo a mi estilo de comunicación con Dios. Recuerdo, recientemente, mis oraciones durante las operaciones en la mano derecha de mi hija Fabiana. Uno siempre incluye a sus seres queridos en las oraciones, sobre todo cuando hay coyunturas, como las de un amigo cuya hija de cinco años fue operada hace poco de un riñoncito.

Leyó un libro

Estoy leyendo El Encantador de Perros, de César Millán.

Compró un CD

Unos cuantos, aunque no tan frecuentemente. Recuerdo un álbum doble de Luis Miguel con boleros clásicos.

Tuvo ganas de huir

Mis días suelen ser muy apurados. A veces me provoca huir, en plena cola, hacia un lugar donde haya más tranquilidad y, sobre todo, seguridad. Ahora, ni siquiera en la tortura de una cola puedes relajarte del todo con una musiquita por el problema del hampa. Mi profesión me impide evadir la realidad del país. Eso últimamente me aturde demasiado.

Quiso ser otra persona

Siempre la misma. Soy el fruto de unos padres que admiro, de un pasado donde predominan los recuerdos hermosos. Hoy cabalgo sobre experiencias que me han permitido crecer en medio de grandes amores. La vida me ha tratado bien, tanto, que siento a Dios como un compañero cómplice de mis días.

Tuvo miedo

Muchas veces. Aún como adulto le sigo temiendo a la oscuridad, incluso en mi casa si estoy solo.

Lloró de alegría

Recuerdo tres momentos precisos de gloria. Al acompañar a mi esposa en cada parto y ver nacer a mis hijos. A Dieguito incluso le corté el cordón umbilical. La tercera ocasión fue cuando me gradué de comunicador social en la Ucab y con mi toga, birrete, medalla y título abracé a Fabiana y a Diego. Nos quedamos pegados un largo rato. Ese llantén no lo supera ninguna miss ganadora.

Se quedó sin dinero

No pocas veces se me acaba el efectivo por descuido. Sinceramente, no me preocupa. Un día un bombero en una estación de gasolina me dio un “fiao”. Hace poquito entregué un pocote de monedas y no me alcanzaron para pagar un estacionamiento. El señor de la taquilla me dijo: “Déjalo así”.

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