miércoles , agosto 10 2022

De generación en generación surgen los cambios

No importa el país donde se viva, el lugar o la cultura. El ser humano siempre se resiste al cambio y más cuando las diferencias entre una generación y otra provocan choques constantes en el ámbito familiar, social y laboral, como los que se ven actualmente entre los Baby Boomers y la Generación “Y”

Por Yubelitze Angarita Borges

Son vagos, apáticos, no comprometidos y no les gusta leer porque prefieren el internet; pelean por la ropa que usan, por la forma de llevar el cabello, por la hora de llegada; y lo mejor de todo, no piden permiso, más bien informan. ¿Le suena familiar? Son los mitos que giran en torno a los jóvenes nacidos entre 1981 y el año 2000, miembros de la generación “Y”, quienes no gozan de buen prestigio ante la generación “X”, son incomprendidos por los “Baby Boomers” y no muy bien ponderados ante la “Generación silenciosa”.

No se trata de una secta, ni nada parecido. Los jóvenes de la generación “Y” son considerados una fuerza laboral importante que ha surgido en medio de un mundo que ha cambiado geográficamente y que ha sido impactado por la globalización y la tecnología, razón por la cual tienen una personalidad claramente definida por la ambición de poder, el individualismo, la persuasión, el liderazgo y un amplio manejo de información y de conocimientos producto del auge del internet y otras herramientas tecnológicas y de comunicación masiva.

No son extraterrestres y tampoco tan terrenales como lo fueron sus padres y sus abuelos. Sólo que muchas veces se les olvida ver por el retrovisor y recordar que así como ellos son antagónicos a formas de crianza y valores del pasado, lo mismo ocurrió con los nacidos en décadas anteriores y los adultos que les rodeaban.

“Somos producto de ambiente y herencia. Si es así y en las últimas décadas han ocurrido importantes cambios políticos, económicos y sociales que han transformado al mundo, obviamente el ambiente cambia y eso nos impacta directamente”, explica el psicólogo puertorriqueño Julio Fonseca, director del Centro para el Desarrollo Personal de la Universidad del Sagrado Corazón, en Puerto Rico.

El especialista, quien visitara el país en ocasión del 50 aniversario de la firma de asesores y auditores KPMG en Venezuela, lleva varios años dedicado al estudio de la generación “Y”, basado en su experiencia como padre y especialista. Su enfoque en el trabajo de integración de grupos lo ha llevado a tomar en cuenta las claras diferencias que existen en cinco generaciones que muchas veces conviven bajo un mismo techo, sea en la escuela, en el ambiente de trabajo o en la familia:

Generación silenciosa: La define como la generación más sabia, los que nacieron antes de 1946, en el marco de las guerras mundiales. Se criaron en una época en la que la autoridad no se cuestionaba. “Si un adulto hablaba ellos no cuestionaban, sólo aprendían y absorbían como una esponja, pero de manera silenciosa”.

Baby Boomers: Conforman este grupo todas las personas nacidas entre 1946 y 1961, período posguerra. ¿Por qué el nombre de Baby Boomers? Porque en esta época la generación hizo boom, creció. Son casi idénticos a sus padres, criaron a sus hijos con valores semejantes. La gran diferencia es que tienen una conciencia social bien marcada; no se callaban ante las injusticias. Fue una generación de protesta.

Generación X: Los nacidos entre 1961 y 1981, en el preámbulo de la crisis del modelo soviético y los albores del desarrollo tecnológico. Sirvieron de puente a los jóvenes y adolescentes de hoy. “La característica principal de esta generación es que cuando papá decía ‘aquí mando yo?, el hijo, aunque no estuviera de acuerdo, se ajustaba”.

Generación “Y”: Nacidos entre 1981 y 2000, entre la globalización y el boom de la tecnología e internet. Es la generación que rompió los esquemas. La expectativa del niño que baja la cabeza se rompe. “Son jóvenes que manejan una gran cantidad de información y conocimientos adquiridos de forma inmediata, algo que finalmente les da poder”.

Generación Net o Millenium Generation: “Son los niños que nacen ahora con un chip en el cerebro, donde las conexiones son diferentes a las de todos sus antecesores”. Ellos juegan gran parte del día con aparatos electrónicos y adquieren destrezas de pensamiento y análisis crítico que los llevan a tomar decisiones lúdicas sin ningún problema.

Buscar el punto en común

“En la conducta humana hay cinco adicciones: comida, sexo, trabajo, drogas y el juego. Pero la globalización ha traído la adicción al poder, ‘lo tengo y no lo quiero soltar?. Eso es clave en la generación “Y” que sólo está esperando la oportunidad para demostrar el poder que tienen para actuar con los conocimientos que poseen.

“Los Baby Boomers no deben intimidarse ante los conocimientos de la Generación “Y”. Lo más difícil para el mundo corporativo es comunicarle a sus gerencias y a sus supervisores que hoy en día el supervisor más efectivo es el que asume un rol de facilitador y saca más provecho de sus empleados, porque no está para controlar sino para facilitar el crecimiento. El poder es compartido. Yo supervisor no tengo que mantener el poder absoluto, reconozco el poder de mi empleado y facilito su avance con mi experiencia y sabiduría”.

Es importante entender las diferencias de estructuras de pensamiento y operatividad entre las diferentes personas que integran el recurso humano de una compañía, una escuela o un grupo familiar, para lo cual el doctor Fonseca plantea una diferenciación, explicada en el cuadro de arriba.

 

Por otra parte, el ser humano se adapta a su medio ambiente y el cuerpo asume los cambios. En general, el proceso educativo de los países no se ha adaptado a esos cambios neurológicos que han ocurrido en los jóvenes nacidos a principio de la década de los 80, quienes se caracterizan por usar más el hemisferio derecho de su cerebro inclinado a la creatividad y lo espacial, contrario a los Baby Boomers, quienes recibían estímulos motivadores del hemisferio izquierdo (maneja las estructuras, el pensamiento lógico y secuencial).

“A los de la Generación ‘Y? hay que respetarles su individualidad. Ellos se ajustan a las reglas establecidas cuando sienten que son reglas justas y que no se violentan sus derechos. Se debe negociar y no imponer nuevas reglas, porque en un mundo en el que cada uno juega a su manera lo que surge es un caos”, concluye Fonseca.

Ahora la lucha es entre la Generación “Y” y los Baby Boomers. Luego será entre la Generación “Y” y los Net, y así sucesivamente. Quizás mejor sea balancear el juego de las reglas y buscar el punto en común en lugar de acentuar las diferencias generacionales, pues finalmente, como dice el doctor Fonseca: “En un mundo más complejo, a veces viejas preguntas requieren nuevas respuestas.

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