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Cocinas con alma de mujer

Sabores propios y foráneos, en una sinfonía de combinaciones y texturas, que sorprenden al paladar, pero pisando el territorio de sabores conocidos. Dos espacios para sentarse a disfrutar de la buena mesa. Pequeños, no sobrepasan los cincuenta puestos y al mando cocineras de temple, delicadeza y oficio

Por Vanessa Rolfini @VRolfini

En los últimos años, Caracas ha visto nacer paulatinamente espacios acogedores, donde los dueños están al frente de la cocina y el mostrador. Donde la buena mesa se expresa sin dificultad, a precios más que sensatos, con acento en la correcta atención y tomando en cuenta los productos de calidad que ofrece el mercado y la temporada.

Los restaurantes Chacao Bistró y Amapola tienen mucho en común: una cocina honesta, sabrosa, bien elaborada, con una fuerte influencia de los sabores criollos, cuidada en sus detalles, en espacios armónicos a la vista donde artistas plásticos tienen la oportunidad de mostrar sus creaciones. Lugares con alma y frente a sus fogones se encuentran mujeres.

Chacao Bistró

La esquina sobresale de lo que se encuentra al rededor, una terraza de madera y toldos de lona a lo lejos dan claras señales de un lugar especial. Al entrar, mesitas con individuales en colores brillantes, una mezcla de materiales reciclados, con texturas más delicadas, otras más lúdicas.

Al sentarse, se sentirá integrado a la calle, circunstancia que agradecerá en una zona tan cercana al mercado de Chacao y a pocas cuadras de la iglesia. El menú fijo se exhibe en un portaretrato, con siete opciones entre las que destacan: el dúo de hamburguesitas cuyo pan de la casa está hecho con masa brioche, sopa de cebolla, el quinteto de tequeños y la ensalada de espinaca con pollo.

Pero semana a semana, también se aprovecha lo que el mercado ofrece y lo que la imaginación de la chef Astrid Quevedo plasma en sus llamadas “loncheras”, donde da rienda suelta a la combinación de su inventiva y su conocimiento del oficio.

Cada plato está hermosamente decorado, en ocasiones arrancan expresiones de ternura y asombro porque además, Astrid es diseñadora gráfica. La comida es abundante, muy gustosa, pero con un sabor a casa inesperado e incuestionable.

Los fines de semana son famosos los desayunos con más de 15 opciones, donde encontrará arepitas de colores, cuya masa según sea el caso, está combinada con remolacha, caraotas negras, perejil o ají dulce. Muy popular el plato balanza con empanadas, arepas y guisos, temerariamente combinados en dimensiones de miniaturas.

También podrá disfrutar de pasteles de maíz, empandas de yuca, polvorosa de pollo, chupe, quiches, que puede completar con los deliciosos postres de la casa: tartaletas de varios rellenos, suspiro limeño, torta criolla de queso, con toda seguridad le será muy difícil decidirse.

Chacao Bistró: calle Miranda con Urdaneta, Edif. ZB, local 1 PB. A una cuadra de la torre Corp Banca. Telf: 0212 2664855.

Amapola

Al poner un pie en este restaurant, inmediatamente sentirá que entró en un espacio ideado para consentir los sentidos, para relajarse. Lo recibirá y atenderá una mujer, lo invitará a pasar, se sentirá en casa. Aunque el lugar es de decoración minimalista, en tonos blancos y grises, con oportunos toques de rojo y la presencia de dibujos de Amapolas armónicamente ubicados.

Abierto al público desde hace pocos meses, frente a sus fogones se encuentra la chef Irina Pedroso, quien lleva años en el oficio y tuvo a su mando el famoso café del Museo, cuyo equipo se conserva casi intacto y sigue trabajando al unísono.

Su propuesta es delicada, creativa, armónica, con juego de texturas y sabores, sorprende al comensal pero no lo reta, lo envuelve. Una fuerte influencia de sabores venezolanos, presentes en platos foráneos como terrinas, caldos clarificados, crutie, pescados abrazados, salsa producto de la paciencia que amerita una reducción, magret de pato, por solo mencionar algunos, pero de repente aparecen las palabras: pata de grillo, ají dulce, camacutos, batata, apio, guasacaca o cambur titiaro.

La carta es relativamente corta, aunque la propia Irina señala “trabajamos con platos del día, más allá de lo que hay en la carta. Orientamos al comensal, aunque no somos un país de estaciones, si hay ingredientes de temporadas, y es justo en ese momento cuando los aprovechamos. Poco a poco, nos vamos aventurando, en los abrebocas tenemos unas trufas de cacao, inusualmente ubicada en el menú. Las reacciones son fantásticas”.

Especial atención merecen los ñoquis de apio, el cerdo crocante, el caldo de res con serpentina de ají dulce, el pescado al vapor, el atún abrazado acompañado de una ensalada de mañoco (yuca deshidratada), entre otras delicias.

Al momento del postre, ingresará en el campo de las decisiones difíciles. Pero bien vale entregarse, o mejor dicho, abandonarse a la torta de chocolate Amapola, cremosa, húmeda y ligeramente esponjosa, con la fuerza del buen cacao y la delicadeza que se deshace apenas hace contacto con el paladar, como dice Irina, “para chocolate lovers”.

Amapola: Abierto de lunes a sábado 1ra avenida entre 1ra y 2da transv., de los Palos Grandes. Edif. Oriental, PB. Servicio Valet Parking. Telf: 0212 283 3680

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