domingo , abril 4 2021
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Claudia La Gatta

Modelo, actriz y esposa del galán Luis Gerónimo Abreu, La Gatta ha trabajado duro para labrarse un camino en el difícil mundo artístico. Actualmente, representa a una estudiante de modelaje en la novela de Leonardo Padrón, La mujer perfecta. Mientras tanto, espera el estreno de una película que protagonizó en México junto a Humberto Zurita y tiene en mente producir teatro junto a su esposo y su suegro. La joven también ha dado pasos firmes al emprender un negocio personal con la inauguración de su propia peluquería (ubicada en el Centro Comercial Galerías Sebucán). Esta chica, desbordante de energía, contó cuándo fue la última vez que…

Hizo una locura

Una de las locuras que puedo contar la hice hace bastante tiempo, aproximadamente 11 años atrás. Conocí a un chico en Italia cuando estuve de vacaciones allá y él estaba enamorado de mí. A mí me parecía lindo, pero hasta ahí (risas). Yo me vine a Venezuela y él me llamaba todas las semanas, me escribía, me mandó un ramo de flores gigante a mi casa el día de mi cumpleaños. Realmente estaba enamorado, pero a mí ya me gustaba alguien de aquí de Caracas. Un día se me aparece el italiano en Venezuela, me llama por teléfono y me dice que estaba en el aeropuerto de Maiquetía. Yo me quería morir, pero bueno. Al final lo fui a buscar, no tenía de otra. Se vino sólo por mí y no conocía a nadie más en Caracas. Pero ese mismo día me iba a encontrar con el chico que me gustaba para almorzar, así que le dije al italiano que una amiga tenía un problema. Lo dejé en el carro dentro de un estacionamiento como por una hora y media y me fui a comer con el que me gustaba. El italiano tocaba y tocaba corneta. Cuando llegué, lo insulté por desconsiderado. Después de todo, mi amiga estaba muy mal y él con esa presión (risas). Pobre italiano.

Se enamoró

Sí me he enamorado y sigo enamorada de mi esposo, Luis Gerónimo Abreu. Cuando nos conocimos hubo una atracción, esa química que no sientes con todo el mundo. Es algo de piel, de miradas, ese susto que te da cada vez que lo tienes frente a ti. Pero esa atracción se va convirtiendo en amor cuando vas compartiendo con esa persona, cuando conoces su sencillez, su inteligencia, cuando poco a poco lo vas admirando. Siento que, si no admiras a tu pareja, la relación no tendrá duración en el tiempo. Y cuando vas conociendo sus defectos y él los tuyos -porque no hay nadie perfecto-, hay que alimentar ese amor todos los días con detalles como apoyar a tu pareja en los momentos buenos y malos, hacerle saber que estás a su lado para lo que sea. Tener una atención, tratar de tener una sonrisa cuando no te sientas de ánimo. Si hay una discusión, saber perdonar, o tratar de ceder aunque uno sienta que tiene la razón. Y sobre todo, debe haber comunicación: no tragarse las cosas, decirlas en el momento, granito a granito, estirando y encogiendo la cuerda. Creo que así se va cosechando una relación para que perdure en el tiempo.

Pagó una multa

Me colocaron una multa en Chacao por pararme en un sitio prohibido, pero lo peor de todo es que yo estaba dentro del carro y me bajé sólo para avisarle a un amigo que me tenía que ir. Él no contestaba el teléfono y me bajé súper rápido, y en ese momento llego la policía. De resto sí trato de seguir las leyes, darles paso a los peatones, respetar los semáforos -siempre que sea de día-. De noche no los respeto.

Lloró en el cine

Soy muy llorona, lloro con todo. Algunas veces voy a ver una película sólo porque quiero o necesito llorar. Así me relajo, hasta con las de acción: lloré con el Último Samurái de Tom Cruise cuando mataron al chinito que era malo (risas). Con eso les digo todo.

Rezó

¡Sí rezo! Si no lo hago en las noches, entonces intento hacerlo en el transcurso del día. Siempre hablo con Dios: mis peticiones principalmente son por mi familia, por mis seres queridos y por mis deseos. Le pido siempre a Dios, pues aunque sé que Él está ocupado yo también soy su hija. No soy pedigüeña, le pido lo justo y necesario para que me ayude afrontar la vida de la mejor manera y le agradezco a diario por lo que me ha brindado, me brinda y me seguirá brindando.

Leyó un libro

Por lo general, leo uno a la vez. Si no me gusta y me cuesta, no me obligo y agarro otro. Mis lecturas favoritas son las novelas de suspenso y románticas. Un libro que me gustó muchísimo y lo recuerdo con mucho cariño fue Dulce Compañía, de la escritora colombiana Laura Restrepo. Tal vez porque en ese momento me encontraba fuera de mi país, lejos de mi familia, de Luis Gerónimo. Es una historia de un ángel y tal vez sentí a mi ángel guardián cuidándome, orientándome. Me llenó mucho.

Compró un CD

El último CD que compré fue del grupo chileno La Ley, tengo tiempo que no compro nada. Me gusta casi toda la música, en las largas colas de esta ciudad es algo que me relaja mucho y en mi iPod tengo de todo un poco. Me encantan Gustavo Cerati, Marc Anthony, U2, Lenny Kravitz, Marillion, Cold Play, Alejandro Sanz… mi gusto es muy variado, excepto por Shakira. No la soporto porque está hasta en la sopa (risas).

Tuvo ganas de huir

Sí he tenido ganas de huir. Cuando estoy preocupada o estresada por algo, incómoda, cuando estoy en esos días en que ni yo misma me soporto. Sobre todo quisiera huir gracias a la incertidumbre e inseguridad que vivimos en este país.

Quiso ser otra persona

Siempre me ha gustado el medio artístico. Algunas veces, cuando no entiendes como se manejan muchas cosas en esta carrera, me encantaría ser abogada, ingeniero, diseñadora gráfica, cualquier otra cosa (risas). Es una carrera hermosa pero nada fácil, tienes que tener pasión y locura por ella. Yo fui modelo antes de estar en la actuación y muchas veces soñé que era como las grandes supermodelos de las décadas de los ochenta y los noventa como Linda Evangelista, Kate Moss y Cindy Crawford.

Tuvo miedo

Todos hemos sentido miedo a una operación, al fracaso, a la muerte o a la forma cómo vas a morir. También se siente temor cuando la salud de algún ser querido no está bien o por la inseguridad del país, se le teme a que puedan lastimarte a ti o a tus seres queridos. Cuando comienza una turbulencia en un avión, me da un vacío en el estómago.

Lloró de alegría

Cuando me casé, cuando veo a mi esposo todas las mañanas y siento que no lo puedo amar más porque si no sería una grosería (risas). Cuando le agradezco a Dios y a la vida por tener unos padres y unos hermanos maravillosos.

Se quedó sin dinero

Una vez me quedé sin efectivo en un centro comercial. Tenía tarjeta de débito, pero no sé qué le pasaba a los cajeros o a mi banco, porque intenté sacar como de cinco y ninguno me daba el efectivo. Para rematar, supuestamente me estaba haciendo efectiva la operación, pero no me daba mis realitos. Al final tuve que pedir plata a un señor para salir del estacionamiento y meter una carta en el banco para que me devolviera la plata que me había quitado. ¡Fue horrible!

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