miércoles , abril 14 2021

Bella Caracas

Manejando por la Cota Mil hace muchos años, hice un comentario que bien podría repetir hoy mil veces: ¡Que bella es Caracas! En esa oportunidad, mi compañero de trabajo me respondió: sería más linda si no hubiera tanta miseria. A pesar de todo, le dije, es la ciudad más bella del mundo. Y es que, casualmente, quien me hizo ese comentario era hermano de Alfredo Sadel, privilegiada voz del pasodoble que Billo Frómeta dedicó a Caracas.

Caracas está construida sobre un valle que, abriéndose paso a través de cerros y colinas, ofrece ese espectáculo singular de impactantes horizontes. Si la vemos desde el sur, la visión de El Ávila en todo su esplendor nos quita el aliento con sus variados colores al amanecer o atardecer. Ningún pintor ha podido captar en un solo lienzo tanta belleza. Es por ello que cada artista necesita pintarla desde diferentes ángulos y horas del día.

La Sultana de El Ávila es fuente inagotable de inspiración y consuelo para quienes levantamos nuestros ojos hacia el cielo en medio de un tráfico voraz, pero también, es oasis de paz en la quietud de nuestro merecido descanso al anochecer. Caracas nos brinda paisajes multicolores y reconfortantes que no están reservados a los más ricos o poderosos, sino también a los más pobres en los cerros y a quienes viven entre las rejas de sus apartamentos. Me atrevería a decir que ejerce una acción balsámica en nuestro espíritu para emprender nuevos proyectos.

Si nos situamos en el norte de la ciudad, observamos una infinita cadena de verdes colinas que lucen como un pesebre con sus casitas de techos rojos bajo el amplio cielo azul. La ciudad se transforma al atardecer para brindarnos los más hermosos colores del planeta con espléndidos matices que sólo podemos encontrar en Caracas. Aún en la época de lluvia o sequía más atroces, Caracas es una ciudad privilegiada por su clima de eterna primavera. En la zona metropolitana, su altitud promedio es de 1.000 (760 a 1.200) metros sobre el nivel del mar lo cual hace que la temperatura oscile entre 18 y 25 grados centígrados para un promedio anual de 23°C, clima más que envidiable en cualquier parte del mundo. Ya lo decía un francés, amigo de la familia, cuando se instaló en Caracas en los años setenta: “después de haber viajado tanto, puedo decir que no hay ciudad más bella”. Yo no sé si para otros exista otra mejor, pero para mí, como para muchos, el encanto de mi ciudad natal es irresistible. Nunca encontraríamos en ninguna otra ciudad tantas ventajas juntas; o lo que es lo mismo, si en otras ciudades hallamos mejores paisajes, también tendríamos cuatro estaciones. Hay que haber vivido el invierno y el verano para saber lo desagradable que es el frío o el calor extremo.

Mi descripción de Caracas estaría incompleta si no menciono la belleza de sus mujeres. Aunque es una cualidad presente en toda Venezuela, está claro que en su capital vemos mujeres lindas por doquier. La fusión de inmigrantes europeos con los criollos mestizos, dio origen a hombres y mujeres con rasgos físicos de impresionante hermosura. Ya lo dijo Billo, repitiendo sin parar al compás de la canción que escribió con el fervor de un enamorado: “Bella Caracas, bajo tu cielo, tu luna y tu sol, todas las razas buscan fortuna, ventura y amor… Luces gloriosas, con tu guirnalda de cerros en tu rededor, Caracas, ciudad hermosa, tú eres bella Caracas, la cuna del Libertador.”

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