pda_wc_02“Todo tiene su final, nada dura para siempre, es que tenemos que recordar que no existe eternidad”… De esta manera, con la letra de uno de sus éxitos junto a “La Voz” Héctor Lavoe, el chico Malo de la salsa se despide con Farewell Tour 2006, gira que lo ha llevado por muchos escenarios de América, y que lo traerá al territorio venezolano los días 17 y 18 de agosto. Desde Nueva York y en conversación telefónica nos contó de qué se trata el espectáculo y las razones de su –para muchos– “prematuro” adiós. | Mariemma Ramos Nava | Fotografía: Katiuska Hernández | pregonero.us

Con la promesa de un nuevo disco bajo el brazo-con el que espera lograr su primer Grammy americano- varios libros autobiográficos por escribir, una nueva etapa como político y la esperanza de “gozar la vida antes de que no pueda hacerlo” , llega a Venezuela uno de los músicos más importantes de la salsa brava, toda una leyenda viviente.
A sus 56 años de vida, 40 de ellos como músico, nieto de puertorriqueños pero nacido en el populoso barrio del Bronx (EEUU), Willie hace una pausa y mira hacia sus inicios: recuerda cómo creció arrullado por los sones de la tierra de su abuela, tocando el trombón en las mismas esquinas donde Eddie Palmieri, Tito Puente, Larry Harlow y Ray Barreto, entre otros, escribían la historia de la música latina en plena década de los años 60.
Allí, en medio de los grandes, estaba William Anthony Colón Román, un largo nombre que no significaba más que otro músico de “poca monta”, un inexperimentado trompetista de barrio, otro forastero tratando de hacerse un “lugar en Nueva York”. Tocaba la trompeta hasta que el trabajo de Ramón “Mon” Rivera como trombonista lo enamoró para marcar parte de la ruta que seguiría más adelante en su ascendente carrera.
En 1967, con apenas 17 años de edad y un “demo” en mano, Willie visitó a Jerry Masucci y Johnny Pacheco, propietarios del naciente sello discográfico Fania. Se ganó su oportunidad con la condición de que cambiara de vocalista. Para entonces, Pacheco había escuchado cantar a Héctor Juan Pérez Martínez “Héctor Lavoe” y le propuso audicionar con el osado trompetista, unión con la que comenzaría uno de los duetos más legendarios de la salsa. La historia de este binomio duró siete años-hasta 1974-de ininterrumpidos éxitos. Tras su separación ambos mantuvieron una estrecha relación profesional y personal.
Según los expertos la receta del éxito fue romper con los viejos patrones rítmicos de la salsa y marcar el compás del nuevo tiempo, junto a composiciones modernas matizadas por frases típicas del campesinado boricua.
Su primer disco juntos, “El Malo” los bautizó con la imágen que los acompañaría por más de una década, ayudándoles a crear fama en una asociación de lo caribeño con lo violento. Sin embargo ellos trataron de rescatar el respeto por lo latino y reivindicar una estampa que más bien era asociada con el mundo de la delincuencia. Los discos subsiguientes mantuvieron el mismo enfoque, exaltados por los llamativos diseños de sus carátulas. El buscón (1968) fue su segundo trabajo, seguido por Guisando (1969), Cosa nuestra (1970), Asalto navideño (su pasaporte al mercado puertorriqueño proclamando la salsa como música típica navideña), La gran fuga (1971), El crimen paga (1972), El juicio (1972), Lo mato (1973) y El bueno, el malo y el feo (1975).
Lo mato, Calle Luna, calle Sol, El día de mi suerte, Se chavó el vecindario, Barrunto, Piraña y Todo tiene su final, fueron algunos de sus éxitos, canciones que hablaban de marginalidad, prejuicio, pobreza y miseria, el día a día de la comunidad latina de aquella época. Letras que además dejaban colar cierta nostalgia que evocaba el mundo campesino y romántico de la tierra que habían dejado atrás.
Siembra
En 1977, Willie conforma otro de los duetos más impactantes de la historia salsera junto al panameño Rubén Blades. Ambos presentan un proyecto musical con temas de alto valor social y político, como especies de crónicas del mundo urbano que más tarde conformaron el movimiento que se llamó “salsa conciente”.
Las letras de Blades y el trabajo de dirección de Colón se potenciaron al máximo al incorporar a otro arreglista musical, Luis Perico Ortiz, uno de los artífices de éxitos como Pablo Pueblo, tema que vendió 150 mil copias en tiempo récord. Fue así como Metiendo mano (1977); Siembra (1978), uno de los discos más vendidos de salsa que incluye éxitos como Plástico, Buscando guayaba, Pedro Navaja, Siembra, María Lionza; Maestra vida I y II (1980), Canciones del solar de los aburridos (1981), The Last Fight (1982) y más de una década después Tras la tormenta (1995) , simplemente hicieron historia.
Comenzando los años 80, Willie Colón y Rubén Blades se separan. Mucho se ha especulado sobre las razones de la ruptura, aunque ambos han insistido, en que la única razón fue el interés de impulsar sus carreras en solitario.
Además de las decenas de discos y canciones grabadas junto a otras estrellas como Celia Cruz y Tito Puente, que por cuestiones de espacio no publicaremos, los discos en solitario de este chico malo, entre ellos Solo (1979), de donde se extrae el súper éxito Sin poderte hablar, Fantasmas (1981), que incluye piezas como Amor verdadero y Oh, ¿qué será?; Mi sueño (1984), y Tiempo pa’matar, inscribieron en la memoria colectiva y con tinta indeleble temas como Gitana, Idilio, Demasiado Corazón, El gran varón, Bohemia, Ausencia, Celo, entre otros.
¿Qué vamos a ver en el show?
Voy a llevar un grupo de excelentes músicos que son parte de mi banda. Ozzie Meléndez y Luis Bonilla en los trombones, Carlitos Soto en la tumbadora, entre otros, todos muy buenos ejecutantes lo que les dará la oportunidad de lucirse con cada instrumento… de resto todo va a ser una conversación con el público, en la que contaré cómo nacieron algunas de mis canciones…
Recuérdanos una de esas anécdotas…
En el año 69 Héctor (Lavoe) y yo salimos de un barrio del Bronx tocando en ‘clubesitos’ y eso, la salsa estaba muy afincada, habíamos ido unas dos veces a Panamá pero la tercera vez, estábamos en la fila de migración y viene un soldado y me agarra por el brazo y me dice –¿Tu eres Willie Colón?…– Si, le respondí pensando ‘Ay, ¡¡que fue lo que hizo Héctor ahora!!’…. nos llevaron a un salón y allí nos estaba esperando el Presidente y el general Torrijos, nos cayó la prensa encima, luego regresamos al Bronx y a Puerto Rico como estrellas.
¿Cómo va la cinta que está haciendo Marc Anthony/Jennifer López sobre la vida de Héctor Lavoe?
La verdad es que a mí me contrataron como consultor, me enseñaron un libreto, lo leí y luego hice mis comentarios. Después de eso no me han invitado a nada más.
¿Qué queda de la salsa conciente?
La satisfacción de que varios de mis proyectos hayan sido aceptados. Además la colaboración con Héctor y Rubén, esos trabajos, se convirtieron en un movimiento socio-político y la salsa pudo cruzar las barreras económicas y de color.
Hoy día no hay espacio para esa clase de salsa porque lo que están produciendo las corporaciones es una salsa de fábrica, un producto. Los hombres de negocios no tienen tiempo, paciencia ni la inclinación para estar bregando con algunos genios, ellos necesitan mantener un itinerario, un plan. Hoy la música no sale de la esquina, ni de la calle, ni del pueblo, sale de un salón de conferencias. Es por eso que las corporaciones no pudieron reproducir una salsa como la vieja. Fíjate en un fenómeno como el reggaeton, que salió por debajo del radar de las grandes empresas. Nació como una música liberal, rebelde, diferente. Desgraciadamente cuando las grandes compañías se interesan, ese éxito mata a la gallina de los huevos de oro porque comienza la censura y la prohibición a que surjan figuras nuevas.
El reggaeton al igual que lo vivió la salsa vieja tiene que madurar, no todo el tiempo se puede ser como un “baby salvaje”, hay que superar el shock del primer impacto, para después pulir el sonido. Pero las cadencias, la manera como crean la música es muy nuevo y refrescante además están diciendo cosas que la juventud necesita escuchar, para desahogarse… siempre decimos las mismas cosas, siempre se habla del amor, lo diferente es la manera. Para mi el reggaeton vino a llenar el vacío que dejó la salsa vieja.
¿Por qué retirarse ahora?
Mi retiro es una responsabilidad que forma parte de mi trabajo. Hoy en día hay mucha gente que puede cantar y bailar, muchos jóvenes… yo buscaré otros caminos para transmitir todo lo que he aprendido viajando por América Latina.
¿A su juicio quiénes son los más grandes cantantes de salsa?
Ismael Rivera, Cheo Feliciano, Hector Lavoe y Oscar de León
¿Cuáles son los planes después del retiro?
No tengo nada cuadrado por ahora. Para septiembre de este año terminaré mi nuevo trabajo discográfico, puede que sea el último. Allí incluyo 14 temas, algunos inéditos, otros que recogen mi misma línea de declaraciones sociopolíticas, o temas de interés social como las drogas, la tecnología, la política, la cultura, la negrura, el racismo. Tengo algunas propuestas interesantes, obviamente me quedaré cerca de la música y seguramente aceptaré trabajos de producción, todo depende del tiempo porque mi plan para septiembre 2007 es comenzar un proyecto político que tengo en mente.
¿Cual sería la ley de migración perfecta para Willie Colón?
Los inmigrantes vivimos un momento bien importante en Estados Unidos, es un momento donde puedo aportar mucho porque soy de los que conocen Latinoamérica. Hay muchos políticos que son latinos pero no conocen y no entienden a este continente y creo que eso es lo que nos hace falta. Tenemos que buscar una manera de unirnos, somos la minoría más grande en este país, no tenemos mucha plata pero hay votos, y si se maneja bien y tenemos la madurez de crear una plataforma y una buena agenda, creo que se haría algo bueno por todo el continente. Sobre la ley, lo primero que yo haría sería una lotería, reunir cierta cantidad de dinero en una cuenta, y buscar el patrocinio de gente pudiente que pueda cubrir los gastos de algunos latinos. Crearía además un programa de amnistía para los que ya están en el país, la idea sería otorgarles la doble ciudadanía. Esos sí, los latinos tienen que dejar el machismo nacionalista, los anglosajones cuentan con eso y ellos nunca se van a unir… no te preocupes.
¿Qué ha significado en tu vida ser un ícono de la salsa?
Mi legado ha sido parte de la meta, pero no sólo he querido vender discos y hacer hits, mi idea ha sido que la gente pueda reconocer sus raíces, que no tengan vergüenza de ser latinos. Es una bendición poder usar las letras de las canciones para incluir mensajes que los chamacos y la comunidad en general escuche y los haga pensar, estoy muy agradecido y dichoso por la oportunidad, después de viejo es que uno se da cuenta de lo hecho, hasta lo que hacía con Héctor, esos cuentos de la esquina, todo eso ha sido una especie de folklore panamericano que está grabado, tan importante como cualquier libro, sobre todo ahora que la gente casi no lee.
¿Qué significa para usted un premio como el Grammy?
Tengo 11 nominaciones al Grammy y nunca me lo he ganado, hay tipos que con su primer disco se han ganado 5 o 6. A mi me gustaría ganar uno, no te creas, quizás con este próximo disco me lo pueda ganar, pero la verdad no hace mucha diferencia. El gran combo tampoco se ganó uno…
¿De los artistas de ahora, sobre quién debemos poner el ojo?
Me gusta mucho Víctor Manuelle porque se nota que tiene un buen conocimiento, compone bien, canta bien, es un tipo humilde, no se cree lo que lee en los periódicos de él, es muy buena gente, me gusta como artista y ser humano…
¿Su mejor disco y su mejor canción?
Son muchas… como disco creo que Siembra con Rubén Blades y como solista Idilio. Me gusta mucho con Héctor esos calipsos que hicimos tipo Cheche Colé, pero en 40 años ha llovido mucho
Cuando se encuentra con Rubén Blades ¿hablan de política o de música?
La próxima vez que me vea con él quiero hablar de dinero porque todavía tenemos cuentas pendientes…



Comentarios

  1. 1
    norelis colmenarez
    Septiembre 21st, 2006 a las 20:16

    me encanta tu musica

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