se_58_portada México fue el país seleccionado para llevar a cabo esta súper producción, cuya trama se desarrolla en una cárcel de mujeres.
¿Qué es lo que hace que luego de ver el primer capítulo de una serie, hojear las páginas de un libro, o escuchar sin querer una conversación ajena, tenga uno que enterarse del “asunto” así sea sobre un completo extraño con el que compartes un instante de vida en una misma acera?. Curiosidad, tal vez, dicen que es la madre de todas las ciencias; sin embargo, todo indica que más allá de ese primer impulso casi animal hay algo que tiene que ver con cada uno de nosotros, algo adentro que hace “clic” y te identifica. Justamente eso sucede en el comienzo de Capadocia, que si bien es hasta cierto punto previsible –al menos en su primer episodio– te deja con ganas de más. ¿Prisioneros? Sí, quizás de alguna manera todos lo somos, pero más allá de las comparaciones obvias está la vida, este escenario donde no hay protagonistas ni buenos ni malos, sino situaciones, y que, al igual que en la cárcel, cada quien sobrevive como puede, con o sin rejas
Por Mariemma Ramos Nava
santaladiabla@gmail.com


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¿Qué es lo que hace que luego de ver el primer capítulo de una serie, hojear las páginas de un libro, o escuchar sin querer una conversación ajena, tenga uno que enterarse del “asunto” así sea sobre un completo extraño con el que compartes un instante de vida en una misma acera?
Curiosidad, tal vez, dicen que es la madre de todas las ciencias; sin embargo, todo indica que más allá de ese primer impulso casi animal hay algo que tiene que ver con cada uno de nosotros, algo adentro que hace “clic” y te identifica. Justamente eso sucede en el comienzo de Capadocia, que si bien es hasta cierto punto previsible –al menos en su primer episodio– te deja con ganas de más. ¿Prisioneros? Sí, quizás de alguna manera todos lo somos, pero más allá de las comparaciones obvias está la vida, este escenario donde no hay protagonistas ni buenos ni malos, sino situaciones, y que, al igual que en la cárcel, cada quien sobrevive como puede, con o sin rejas.

Nuevamente lo peor de nuestras sociedades latinoamericanas se refleja en pantalla: corrupción, droga, hacinamiento y extorsión son parte de esa realidad descarnada. Un ambicioso proyecto gubernamental para reformar una prisión estatal es “disputado” por dos personas: por un lado, Teresa Lagos (Dolores Heredia), jurista especializada en derechos humanos, quien además lleva 12 años impulsando un proyecto de rehabilitación integral de las mujeres en prisión; y, por otro, Federico Márquez (Juan Manuel Bernal), quien representa los intereses de un poderoso grupo empresarial privado. El vía crucis comienza cuando el gobernador Santiago Marín (Marco Treviño), quien además es ex esposo de Teresa, anuncia que ambos proyectos fueron rechazados en la Asamblea de Representantes de la ciudad, uno por falta de fondos, y el otro por su descarado mercantilismo.

El tiempo corre mientras tres tragedias se orquestan en esa primera noche de ópera: en el penal, una guerra civil comienza con la sangrienta crucifixión de Regina –la reina de la mafia– a manos de una de sus súbditas, La Bambi (Cecilia Suárez). Una perfecta princesa (Ana de la Reguera) se convierte en homicida cuando descubre a su esposo en brazos de su mejor amiga. Y la heroína Teresa entierra una tórrida e imposible historia de amor en un hotel de mala muerte.

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“Luego del éxito alcanzado con Epitafios, Mandrake e Hijos del Carnaval, estamos completamente seguros de que Capadocia-nuestra primera serie de ficción mexicana dejará huella en nuestra audiencia, no sólo por la excelente calidad de producción con la que está siendo realizada, sino también por lo cautivante, inesperada y desgarradoramente humana que resulta la trama, con personajes magistralmente interpretados por un elenco de grandes actores”, dijo el Productor Ejecutivo de la serie, Luis Peraza.
Capadocia, en su primera temporada, consta de 13 episodios de una hora de duración cada uno y fue filmada en formato 16mm, bajo la dirección general de Javier Patrón, Carlos Carrera El Crimen del Padre Amaro y Pedro Pablo Ibarra.

El guión original de la historia fue escrito por: Laura Sosa (autora también del guión de Zapata, El Ultimo de los Héroes, La virgen de Guadalupe y Manto de Estrellas, entre otros), Leticia López, Guillermo Ríos (autor y director de la obra Perras), y Carmen Madrid.

Un gran equipo de profesionales respalda la realización de esta serie, entre ellos destaca Lynn Fainchtein –a cargo de la supervisión de la música de la serie– y Gabriela Diaque, como diseñadora del vestuario. Ambas trabajaron en la cinta Babel, del director mexicano Alejandro González Iñárritu.

“La Colombiana”
Como una especie de trofeo del poder este “hembrón” de curvas peligrosas se revuelca en la cama con “la jefa”. Se besan, se disfrutan, se manosean. También se le ve posando cual ángel caído en el centro del infierno, como si fuera lo único bello existente.

Es que Cristina Umaña siempre ha hecho papeles polémicos, aunque en Venezuela es identificada con la novela Yo amo a Paquita Gallegos, producción que protagonizó y que fue transmitida a finales de la década de los años 90. Como Blanca (cinta colombiana El Rey); Lorenza (Todos quieren con Marilyn) o Gabriela (Tiempo Final), ha sido una actriz que no tiene tabúes al asumir un papel. Y acá lo ha demostrado con creces. Confiesa no tener ningún tipo de problemas en interpretar a personajes homosexuales, aunque cree que en la cárcel, según las fuentes que consultó “muchas mujeres tienen relaciones homosexuales sin realmente serlo. Las mujeres necesitamos sentirnos queridas, amadas, consentidas. Es una condición de mujer, por instinto. Y muchas tienden a buscar eso. Creo que lo entiendo”, dijo en una oportunidad a un diario colombiano.

“La Colombiana es una víctima de sus propias circunstancias, una mujer que fue vendida desde muy chiquita por sus papás a un capo de la mafia. Después de muchos “ires y venires” termina vendiéndolo a él y por sapa en la cárcel. Siento que es como un personaje muy especial, porque la veo un poco como el objeto del deseo de la historia. Una mujer que aprendió a venderse para sobrevivir y que no tiene moral frente a eso. Combina la sagacidad con la ingenuidad y a pesar de querer salir de todo lo que vive, siento que ya no puede hacerlo. Siento que es una mujer que tiene muchísimas cosas que decir además de su cuerpo. Casi todas las personas que se acercan a ella terminan amándola por lo que es y no sólo por cómo se ve”, dijo Cristina en una de las primeras ruedas de prensa para presentar su personaje.

En una entrevista exclusiva para Sala de Espera, la actriz, nacida un 24 de diciembre en la ciudad de Ibagué, Colombia, nos cuenta algunos detalles sobre su papel.

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—¿Qué implicó para tí el regreso a México?

—Para mí significó una cantidad de cosas súper bonitas, empezando porque me encontré con una cantidad de afectos que creía perdidos, pero que al reencontrarlos descubrí que estaban intactos. Fue una experiencia súper grata encontrarme con amigas y amigos que había dejado de ver hace 12 años. Fue como si nunca hubiera dejado de verlos. Eso por un lado; y por el otro, descubrir un país que de una u otra manera había dormido en mi corazón. Después de tres años de estudiar allá (actuación), regresé a Colombia y me puse a trabajar acá, y esa partecita como que se quedó en mi corazón un poco dormida y al volverme a encontrar con todo lo que sucede en México, con los colores, olores, la música, el acento fue súper chévere poder descubrir que ese es un país profundamente entrañable para mi, que dejó una huella muy grande. Algo que entendí 12 años después.

—Ahora que has trabajado para producciones como Tiempo Final (Fox) y Capadocia, ¿te sientes más cotizada?
—Yo creo –después de titubear por unos segundos-que sí… Son canales con una difusión bien amplia, ofrecen una ventana a toda América y eso indiscutiblemente te abre muchas más posibilidades, yo lo siento y ya lo empiezo a ver.

—¿Cómo c­onstruiste tu personaje para no caer en estereotipos?
—Desde que leí los libretos de Capadocia pude descubrir a un ser humano que permanece intacto frente a muchas adversidades. Ella sigue manteniendo una mirada sumamente inocente sobre todo lo que ha vivido. Creo que era muy fácil y es como el primer impulso caer en el cliché de una mujer muy superficial, pero lo interesante del personaje era ver cómo dejar colar sus valores por encima de todo.

—¿Cuál fue tu contribución –estéticamente hablando– para representar a Consuelo Ospino?
—Toda la dirección de arte siempre estuvo demasiado clara con respecto a la historia en general. Yo soy colombiana, 100% colombiana, he vivido en Colombia desde que nací hasta el día de hoy-menos por determinados periodos de tiempo en los que he salido y he vuelto-conozco la idiosincrasia de mi país, conozco las mañas de los colombianos, los gustos y los antojos y eso fue lo que hice con sugerencias muy sutiles-con el vestuario, o cosas que pudieran pegar con el personaje, como lo del escapulario de la Virgen del Carmen, el acento, incluso con la jerga, yo creo que ese fue como mi granito de arena para ir dándole forma a quien soy y que eso reflejara lo que es mi país.

—Aunque acá en Venezuela no hemos visto mucho de tu papel en la serie colombiana Vuelo 1503, cuéntame, eres fanática de la serie Lost?
—Pues curiosamente sí, me vi toda la primera y parte de la segunda temporada, pero mi viaje a México, me impidió seguir viéndola. Me encantaba, aunque ‘El Vuelo’ tenía una premisa parecida, el resto de la historia era completamente diferente.

—Si tuvieras que escoger entre cine, teatro o televisión, ¿con cuál te quedas?
—Siempre me ha gustado hacer de todo un poco. Cuando siento que necesito un poco más de esto o de lo otro, todo depende. Si necesito un poco más de aprender textos hago teatro inmediatamente, porque me exige una disciplina corporal, vocal y de expresión. Amo el cine profundamente, porque me encanta el lenguaje cinematográfico, la lente de una cámara. La televisión también me da la memoria, la improvisación. Cada medio tiene su encanto, lo importante es que soy la misma actriz en todos.

—¿Es cierto que Margarita Rosa de Francisco se incorpora a Capadocia? ¿Cómo fue trabajar con ella?
No puedo adelantar mucho, pero el personaje de ella está directamente relacionado con Consuelo, de hecho entra a buscarla a ella. A Margarita la admiro muchísimo, me parece una mujer encantadora, súper interesante, bella, siempre la he admirado, por su trabajo. La verdad fue súper rico encontrármela en Capadocia. Yo no la conocía, así que fue muy chévere encontrarnos y desarrollar un trabajo interesante. Además fue como un trabajo muy cómplice entre las dos, porque te imaginarás dos colombianas dentro de ese mundo mexicano, nuestro lenguaje y nuestra forma de comunicarnos fue muy diferente y muy próxima.

—¿Cuándo comienzan a filmar la segunda temporada?
—Todavía no está muy claro, pero ahora que estuve en México me enteré de que podía ser como para el segundo semestre de este año, pero todavía no es nada oficial

—¿Por qué crees que series como esta se centran en lo malo de nuestras sociedades?
—Yo creo que muestran una realidad y lo hacen desde distintos ámbitos. Para la gente es importante reconocerse en esas realidades. Fíjate, yo creo que Capadocia muestra las realidades con muchísima verdad, pero con muchísimo cuidado también. Con toda la crudeza que se puede vivir dentro de una cárcel se muestra que hay seres humanos súper bonitos detrás de cada personaje y es una manera chévere e interesante de dejar de un lado las clasificaciones entre seres humanos buenos o malos. Es bien interesante poder demostrar que hay ciertas circunstancias que van mucho mas allá de una simple etiqueta.

—¿En qué proyectos estás trabajando ahora?
—Estoy terminando una película que se llama La vida es en serio, la opera prima de la directora colombiana Mónica Borda. Es una historia muy urbana, muy bogotana, muy actual dentro de la problemática de cualquier ciudad. También estoy con las grabaciones de la novela La Dama de Troya, una historia muy bonita que habla de toda la zona llanera de mi país, muy cercana también a la cultura venezolana. Me encanta el personaje, porque es protagónico y al mismo tiempo antagónico. Es como una manera de conocer una parte de mi país que desconocía demasiado, he tenido que aprender un montón sobre el coleo, a montar a caballo. Y bueno, estoy a la espera de lo que pase con Capadocia.



Comentarios

  1. 1
    Marta
    Agosto 29th, 2008 a las 9:23

    La vi en la 1 temp y me encanto.- Ahora va a estar en la 2 que comienza el jueves 4 de septiembre a las 10. http://www.mundofox.com/tiempofinal/

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