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Hace dos años que he trabajado en algunas de mis obras con un Ingeniero que realmente es la excepción que confirma la regla, jamás le he escuchado decir que no puede hacer algo que le pido, por el contrario, siempre con una sonrisa dice: “Vamos a ver como lo hacemos, o a quien consigo que pueda hacer lo que tu quieres”.Para un arquitecto esto es un sueño hecho realidad, el Nirvana de los arquitectos, ése, es mi Ingeniero y amigo Max. Dedicado al Ingeniero y amigo Max Wulff, a mi hermano y a los otros Sanchos de mi vida | Manela Lizarzábal

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Pero hablemos de los otros casos, de lo que es común, de las diferencias que en muchísimas ocasiones existen, para concebir los espacios entre los profesionales a cargo de una obra.
Suele pasar que los arquitectos y diseñadores tenemos un sentido estético que va más allá de lo puramente práctico y simple; para nosotros una puerta no es solo una puerta, es un vinculo ínter-espacial que debe comunicar las diferencias entre los espacios; eso nos permite darle tamaño, escoger el tipo de apertura que debe tener, el acabado, la combinación de materiales para permitir transparencia o solo luminosidad o ventilación, dependiendo del caso. Y además de todo eso, la puerta debe ser un elemento bello en si, y si bien debe parecerse a las otras puertas, como mencioné anteriormente, sutiles diferencias deben insinuar que tipo de espacio hay tras ella.
—Wuao!, Increíble ¿verdad?
Pero no, para los ingenieros no, para los ingenieros una puerta es una puerta y ya, las venden prefabricadas, baratas, con marco y todo en las tiendas especializadas. Este tipo de diferencias son las que hacen sufrir, y mucho, a cada una de las partes.
Los arquitectos y diseñadores vivimos en la búsqueda de lo bello, de lo nuevo, de lo bueno, buscamos accesorios venidos de todas partes del mundo que confieran valor agregado a nuestros diseños, más tecnología, más sofisticación, elegancia, en fin, mejorar los espacios desde los bloques que conforman las paredes. A tal punto es literal lo de los bloques, que en ocasiones podemos mandar a construir paredes de distintos espesores o hasta eliminar el espesor en partes de las paredes ya existentes para hacer detalles decorativos, que dependiendo de su profundidad pueden ser transparencias, nichos para colocar objetos o sencillamente detalles que den movimiento a una pared muy larga.
Recuerdo cuando le pedía a Max, en la pared del comedor de un cliente, que le sacara “un ojo al bloque”, sé que probablemente no entiendan este término, así que trataré de explicar, sobre la pared construida dibujé un rectángulo en la pared que iba de piso a techo y tenía 90cm de ancho, en ese espacio el debía hacer un bajo relieve (un escalón hacia dentro de 5 cm aproximadamente) y volverla a frisar dejando esa diferencia. Max, con su excelente sentido estético y espectacular paciencia sonrió y al otro día me dijo: “Listo, ven a ver tu bajo relieve, como pediste, es exacto a la puerta que está al otro lado de la pared” y así fue. Gracias a esto ya no se puede apreciar ninguna puerta allí, ambos elementos (puerta y bajo relieve) se observan como un detalle estético de cambio de material en la pared mas importante del comedor.

Y la tecnología…
En ese mismo apartamento, el cliente por mi recomendación, había comprado los nuevos inodoros, W.C. o pocetas cuyo flush de descarga (palanca) va empotrado en la pared y es una plancha de metal finísima. La situación que me encontré al llegar a la obra, fue sumamente divertida, estaba Max, el maestro y el plomero, metidos todos dentro de un baño de visita de 1.50 x 2.00 mt. con la pieza fuera de la caja, en el piso, una base de hierro a un lado y la tapa por otro, en el pequeñísimo espacio que quedaba. Todos, en silencio, miraban las piezas fijamente, el plomero sentado en el piso, tenía una mano en la cabeza, en la otra las instrucciones y estaba casi llorando. La situación era realmente hilarante, Max rápidamente se volteó y me dijo muerto de risa: “Yo nunca he puesto esto, tu conoces a alguien? para llamarlo ya y no perder mas tiempo”. Y así se hizo, se llamó al proveedor, quien con gusto envió al instalador, quien enseñó a todos y las siguientes piezas pudieron, Max, su plomero y el maestro instalarlas fácilmente. Es así como deben hacerse las cosas, el mensaje es, que no tenemos que saberlo todo, pero debemos estar dispuestos para aprender.

Los Ortodoxos y la familia… grave!
Mi propio hermano mayor, bello, precioso, amado, adorado, además de excelente profesional, es “Ingeniero” pero ingeniero, ingeniero, de los que construyen autopistas, puentes, complejos comerciales y empresariales. Todo un clásico en la ingeniería; por lo que las discusiones en las obras pequeñas, domésticas, de vivienda, en las cuales hemos coincidido han sido atómicas.
En realidad las cosas no son tan exageradas, él ha sido uno de los Sanchos mas nobles que he tenido, precisamente por lo difícil que le resulta, hay que recordar que para los ingenieros una viga, una columna son bellísimas en si mismas, aunque se vean como un hierro viejo y flacucho.
Lo importante es que, de mi experiencia con él y con muchos otros “Ortodoxos” he comprendido que la obediencia no puede ser ciega; lo mejor para expresar una idea es explicarla muy bien, muchos dibujos, muchos, desde todos los ángulos, pero sobre todo hay que explicar con claridad absoluta el objetivo final.
Hay que poder enseñar el bosque, y que no solo vean el árbol, que entiendan el concepto y darles el recorrido hasta el acabado final como un tour, si todos los involucrados saben lo que se quiere lograr, todos desde el ingeniero hasta el obrero que caletea el material, ayudan a hacer realidad esa visión que fuimos capaces de poner en sus mentes, y mucho más. Yo lo he presenciado, he visto a obreros explicarse uno a otro, el porqué debe hacerse algo de tal manera, para lograr lo que se quiere y sus caras se iluminan de satisfacción y la obra se hace con cariño para el orgullo de todos.
Mejórate pronto Max!



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