Encanto de altura
Especial Mujer Mayo 9th, 2008
La punta le da vida al talón, los pies se van moviendo poco a poco y como si fueran unas bailarinas perfectamente acopladas, van siguiendo la misma huella que imponen sus pasos. Al caminar las mujeres, un sólo sonido se escucha: el de los tacones. Desde que se inventaron, hasta nuestros días, han sido los mejores aliados de una dama
“No sé quién inventó los zapatos de tacón, pero nosotras las mujeres le debemos mucho”.
Marilyn Monroe
Por Adriana Ciccaglione — Ilustración: Cortesía Irán Caro
Tac, tac, tac, el eco de los tacones se escucha por todas las calles y avenidas. Resuena hasta seducir al más ingenuo o menos precavido, pues además del sonido, el llevar puestos unos tacones es considerado símbolo de femineidad, realce de la belleza y expresión de sensualidad, que toda mujer anhela y consigue con este tipo de zapatos puestos.
Desde su invención hasta la actualidad, las mujeres definen a los tacones como un arma garantizada para conquistar miradas. Sin embargo, hay quienes reaccionan en contra de estos zapatos, que en principio sólo buscaba elevar de “estatura” (en todos los sentidos) a las personas que los utilizaran.
Hoy se eleva algo más que el centimetraje corporal. No importa el color, tamaño o material, los tacones siempre le lucen a aquellas personas que los llevan, bien sea para estar a la moda, o simplemente para exhibirlos. Seguridad, señorío y armonía son algunas de las ventajas de este milenario invento.
Érase una vez…
La historia de los tacones se inicia en castillos de reinas y príncipes, que azules o no, optaron por esta maravilla que le ofrecía la moda como novedad. Las páginas amarillas de los libros cuentan que a la primera persona a la cual se le vieron unos tacones, fue a Catalina de Médicis, quien en pleno siglo XVI portaba este tipo de zapatos.
Catalina era hija de una distinguida familia florentina. Menuda y bajita, necesitaba buscar la manera de que en el momento de su matrimonio, no se notara este defecto. En 1533 viaja a París y se casa con Enrique de Valois, mejor conocido en la aristocracia como Enrique II, quien fuera rey de Francia.
Sin embargo, aunque se le atribuye a Catalina ser la primera en utilizar los tacones, las reseñas indican que fue a los hombres a quienes se les vio llevar este calzado.
Las mujeres no se colocaban tacones altos, debido a que estaban de moda las largas faldas que cubrían sus tobillos, por lo que llevaban botas. Para los hombres de la Francia del Siglo XVI era una necesidad ponerse tacones, debido a que ayudaban en la equitación: se hacía más fácil y cómodo practicarla porque les aseguraban los pies en los estribos.
Uno de los fanáticos de este tipo de zapatos fue Luis XVI, a quien llamaban el Rey Sol. El monarca francés lucía unos tacones rojo sangre o escarlata, pues según él, ese era el tono con el que se identificaba la nobleza.
Durante sus 72 años de gobierno consiguió a un aliado en este tipo de zapatos, diseñados por su zapatero Nicholas Lestage, un artesano francés que supo hacer del calzado una verdadera obra de arte, añadiéndole a los modelos que fabricaba pedrería, cintas, brocados, todo un sinfín de elementos que regocijaban a Luis XVI, al punto de prohibir utilizar este calzado y amenazar con pena de muerte a quien los llevara puestos.
Algunas damas de la aristocracia se atrevían a ponérselos, pero para poder caminar bien, subir y bajar escaleras -que era toda una proeza, pues medían más de 15 centímetros-, necesitaban de bastones o criados que las sostuvieran.
Además de la amenaza de Luis XVI, en el Parlamento Inglés (siglo XVII) pasaron un comunicado advirtiendo: “Toda mujer que, a través del uso de zapatos de tacón alto u otras estratagemas, conduzca a un súbdito de Su Majestad al matrimonio, será castigada con la pena de brujería”.
Por su parte, en Venecia, las autoridades también hacían prohibiciones, pues según las leyes era inmoral portar tacones. Añadían que muchas mujeres se habían caído utilizando estos zapatos y perdieron la vida de hijos que llevaban en su vientre.
Así que, de decreto en decreto, hubo una baja en el uso de los tacones y pronto se comenzaría a utilizar las zapatillas a ras de suelo.
Puntiagudos
Después de que en el siglo XVIII se creará toda una revolución en el uso de tacones que superaban los 15 centímetros, para el siglo XIX el zapato alto estaba pasando por una evolución, para complacer los gustos y preferencias de las damas de la época, así como para trabajar en la comodidad de este calzado.
Los zapatos de salón, que habían nacido en el siglo XII con la Reina Eleanor de Aquitania -quien utilizaba elegantes vestidos-, surgen como parte de esa combinación sobria. El nombre court shoes (zapatos de salón) se origina porque lo utilizaban las damas de la corte.
Este calzado retornó en el siglo XIX, y lo usaban para ir a fiestas y bailes. Pero en realidad, quien le da auge a estos zapatos es el diseñador italiano Salvatore Ferragamo. Este hombre elabora finos tacones de salón y los incorpora al mundo de Hollywood en 1923, a través de la película épica Los diez mandamientos.
A Ferragamo le siguen otros importantes diseñadores como André Perugia y Coco Channel, quien contrató a los mejores para unirse a esta moda y ofrecerle lo último a su clientela. A finales de la década de los años treinta y comienzo de los cuarenta se mantuvo este estilo que varió un poco, haciéndolos más anchos en las puntas y menos altos los tacones.
Sin embargo, el boom en el mundo del calzado para damas estaba por comenzar. La década de los cincuenta marcó un antes y un después con la aparición de los tacones de aguja.
¿Pero quién los inventó? La pregunta queda en el aire, pues muchos se atribuyen este éxito que cautivó a hombres y mujeres por igual. En Francia, para 1951, Charles Jourdan preparó el terreno con un tacón de acero y madera. Mientras que en Italia, en 1953, los fabricantes italianos lanzan los tacones de aguja, mejor conocido para ellos como stiletto, palabra que significa un cuchillo de hoja estrecha, asociada a los asesinos del Renacimiento.
Pero en realidad, la gloria de haber incorporado este nuevo estilo en la moda mundial del calzado, es para el diseñador de Christian Dior, Roger Vivier, quien introdujo estos controvertidos tacones en 1955.
Los tacones de aguja eran semejantes a los rascacielos. Actrices y mujeres de todo el planeta dejaron atrás las sandalias, zapatos de cuña, botas y cualquier otro calzado por llevar puestos estos, que eran considerados como iconos del sexappeal.
Arruinaron pisos de parqué, pues los tacones recibían todo el peso de la mujer y lograban taladrar los suelos. También terminaron con tobillos, columnas y hasta con matrimonios, pero ni aun por estas razones las damas dejaron de utilizar este calzado, llegando a manifestar su preferencia, como la actriz Sarah Jessica Parker, quien se pregunta: “¿De qué servirían las extremidades, sino para calzar bellísimos tacones?”.
Los más in…
Estos son algunos de los zapatos más famosos de la historia, los que a todas las mujeres les hubiese gustado tener tan sólo por un minuto:
- Cenicienta y su zapatilla de cristal: Aunque el cuento de los hermanos Grimm se enfoque en la desgracia de la protagonista, el conseguir el número perfecto para el príncipe era lo más importante. Esta historia denota la importancia de la belleza y estilismo que refleja Cenicienta en comparación con sus hermanastras.
- Los zapatos que lucía Marilyn Monroe en la película La tentación vive arriba (1955), fueron diseñados por Salvatore Ferragamo. La diva llegó a tener más de 40 pares elaborados por este italiano. Mientras que la escena inolvidable de la reja, muestra ese toque de sensualidad y fetichismo que combina con sus tacones.
- Inolvidable es la escena del filme La dolce vita (1960) de Federico Fellini, donde aparece la actriz Anita Eckberg, dándose un baño en la Fontana de Trevi con sus tacones puestos.
- Elizabeth Taylor también hizo de las suyas, en una actuación donde le tocaba reconquistar a su marido y en pose de stripper se va quitando las medias que lucía con unos finos tacones. La producción cinematográfica era La gata sobre el tejado de zinc (1958).
- En el filme El diablo viste de Prada, la actriz Meryl Streep interpreta a Miranda Priestly, la historia real de la editora de la revista norteamericana de Vogue, Anna Wintour. Según la película y las personas que la conocen, esta periodista del fashion nunca sale sin sus zapatos de tacón alto.
- En los tacones de Eva es una novela colombiana que describe situaciones inverosímiles de un hombre que tiene que hacer el papel de mujer. Su característica principal: siempre lleva puestos unos tacones.
- “Quiero unos zapatos de tacón alto, quiero ser tan alta como tú”… ¿Cómo olvidar la canción que estuvo de moda en la década de los ochenta, con la venezolana Karina, ¿La recuerda?
Julio 26th, 2008 a las 14:19
Esa cancion de karina …. Dios.. ha recorrido el mundo.. y todo el mundo la canta como si fuera un regeton de ahora… que reucerdos..
Agosto 14th, 2008 a las 15:53
DIGO QUE ESA NOVELA ES MUY BUENA Y ADEMAS EL PROTAGONISTA ES MEJOR
Agosto 14th, 2008 a las 15:55
DIGO QUE ESA NOVELA ES MUY BUENA Y ADEMAS EL PROTAGONISTA ES MEJOR
Agosto 14th, 2008 a las 15:59
me encanta eva