Belleza fresa

Especial Mujer Mayo 9th, 2008

cym_fresa_003 Siempre jugosa y vibrante, es la consentida de los postres frutales. Sin embargo, tiene otros usos tan deliciosos como fascinantes.Su vivo color cautiva siempre. Su sabor atrapa. La fresa es una de las frutas más ricas en nutrientes naturales; tiene potentes propiedades antioxidantes y es generosa en vitamina C: ocho fresas contienen la misma cantidad que una naranja. Desde el año 200 A.C., los romanos las cultivaban por sus propiedades medicinales, pues creían que aliviaba las infecciones, los problemas renales y hepáticos, y la depresión. En la cocina, es una fruta que abunda en mermeladas, postres, y bebidas como jugos y cocteles.
Por Magaly Rodríguez

La fresa es rica en ácidos alfa-hidroxiácidos, por ende, ayuda a depurar la piel y a eliminar sus células muertas; de allí su uso frecuente en cosméticos caseros como mascarillas y cremas. Para lograr un cutis más suave y terso de manera instantánea, basta con cortar una fresa por la mitad, restregarla sobre el rostro, dejarla reposar por unos minutos y luego enjuagar. También tiene bondades similares a las del pepino para desinflamar las bolsas alrededor de los ojos, con un par de rebanadas a modo de compresas.

Esta fruta tiene conocidas propiedades astringentes: ayuda a controlar la producción sebácea de la piel y a combatir el acné. Una forma de aprovecharla consiste en triturar cinco o seis fresas, mezclarlas con un yogurt descremado y untar esta mascarilla sobre el rostro para que actúe durante diez minutos. También puede usarse como un exfoliante corporal, al mezclar ocho o diez fresas con una cucharadita de azúcar y una cucharada grande de aceite de oliva, para hacer una pasta que se frota sobre todo el cuerpo; la piel quedará más limpia y más suave. Al cabello también le da brillo: un puré de fresas frescas mezclado con un huevo es un buen acondicionador.

Cómo comprarlas

Las fresas son altamente perecederas; por eso deben consumirse a pocos días de la compra, preferiblemente frescas, para aprovechar al máximo sus nutrientes. Son frutas que no siguen madurando una vez cosechadas, así que es importante que no estén blancas o verdosas. Las mejores son las más rojas y de tamaño mediano, pues concentran más sabor y tienen mayor densidad nutricional; hay que lavarlas muy bien, escurrirlas antes de guardarlas y tratar de no remover el tallo o las hojitas hasta el momento de consumirlas, para prolongar su frescura.

Las que contengan moho o estén aporreadas deben desecharse; si vienen preempacadas, hay que escoger los envases menos apretados para evitar frutas aplastadas. Las fresas se conservan por varios días en la nevera si están bien secas, en un bol cubierto con una película plástica para que no se resequen.



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