cyt_castillo_guyana_001Las fortalezas resguardaban el antiguo mito de El Dorado
Ubicados en el estado Delta Amacuro, los fortines construidos por los conquistadores españoles se han convertido en una atracción turística, dada la belleza de su arquitectura, su historia y la hermosa visual que ofrece el río Orinoco en su devenir hacia el Océano Atlántico
Texto y fotos: Heyra Zerpa Delgado


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Son imponentes. Dos fortalezas de piedra construidas entre los siglos XVII y XVIII a orillas del río Orinoco, en medio de una hermosa y selvática vegetación cercana a la Reserva Forestal de Sierra Imataca, en el estado Delta Amacuro. La brisa y el paisaje invitan al recorrido de los Castillos de Guayana, ubicados a 45 minutos de Ciudad Guayana, en el estado Bolívar.

César Peña, uno de los niños empleados como guía turístico por la Corporación Venezolana de Guayana (CVG), ente encargado de la preservación de la zona, recibe a todo aquél que quiera conocer la historia de los castillos. Vestido con un uniforme tipo safari, cuenta que las fortificaciones fueron erigidas por los conquistadores españoles con el propósito de controlar la navegación por el Orinoco e impedir los desmanes de piratas y bucaneros ingleses, franceses y holandeses, quienes buscaban el famoso mito de El Dorado.

Dicha leyenda aseguraba que la denominada –para entonces– Provincia de Guayana contenía en alguna parte de su extenso territorio un tesoro llamado El Dorado, representado por las riquezas auríferas que fueron halladas años después en los alrededores de la población de El Callao.

Los Castillos de Guayana son dos: el primero, el Castillo de San Francisco de Asís o Villapol, construido entre los años 1676 y 1682, y el segundo, el Castillo de San Diego de Alcalá o Campo Elías, levantado en la cima de un cerro llamado “El Padrastro”, en el año 1734.

Al ver ambas edificaciones lo primero que uno se pregunta es cómo los españoles, con las grandes carencias y atrasos de la época pudieron construir tan complejas estructuras, con una calidad que testimonian siglos de permanencia y conservación de esas obras.

 

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Naturaleza plena
Para llegar a los Castillos de Guayana hay que pasar la prueba de subir unas empinadas escaleras que permiten el acceso del visitante a cada instalación. Previamente, desde la carretera se observa el tupido perfil de la Reserva Forestal Sierra Imataca; absolutamente verde y natural.

Luego, se llega a la población de Los Castillos, una pequeña aldea habitada por poco más de 600 personas que subsisten gracias a la pesca y la agricultura. Sin embargo, los lugareños también se esmeran por atender cada vez mejor a los turistas que visitan las fortificaciones españolas; de allí la existencia de sencillos restaurantes ubicados a orillas del río, cuya especialidad es la gran variedad de pescados que se consiguen en las caudalosas aguas del Orinoco. Allí, almorzará criollo y sabroso.

El Castillo San Francisco de Asís está justo en la margen derecha del Orinoco y se erigió sobre una inmensa roca, en el mismo sitio donde los primeros misioneros españoles habían establecido un hospicio hacia finales del siglo XVI. Ladrillos y piedras son las bases de su construcción, caracterizada -como otros fortines del país-, por amplias plazas centrales, garitas y miradores que dan al río, además de los cañones de ataque colocados en ángulos estratégicos de la explanada.

Un tanto alejado del río pero próximo a dos lagunas de la zona está el Castillo de San Diego de Alcalá o Campo Elías, que sirvió de refuerzo en la defensa de Santo Tomé de Guayana, la antigua capital de la provincia de Guayana, que fue saqueada e incendiada en más de 8 oportunidades. Desde ambos fortines, se obtiene una preciosa visual del río Orinoco en su confluencia progresiva hacia el Océano Atlántico.

Preservación
Los más de 3 siglos transcurridos desde la construcción del primer castillo de Guayana no han pasado en vano, y aunque las infraestructuras se mantenían en un relativo buen estado, estuvieron abandonadas por mucho tiempo, luego del fin de la dictadura del general Juan Vicente Gómez. Por ello, en 1960 las autoridades deciden otorgarle atención oficial a las fortalezas, y en 1976, la CVG se encargó de su restauración. Actualmente, se efectúa un segundo remozamiento del Castillo San Diego de Alcalá, que estará listo y abierto al público para la Semana Santa.

Los Castillos de Guayana son parte de los monumentos históricos nacionales que enriquecen el patrimonio venezolano, y cuya preservación es importante tanto para el disfrute de las nuevas generaciones como para su aprendizaje.

Bastión patriota
El libertador Simón Bolívar instaló su centro de operaciones en los Castillos de Guayana entre los meses de agosto y septiembre de 1817, luego de la expulsión definitiva de las fuerzas realistas de la Provincia de Guayana. Allí, emprendió la gran tarea de reorganizar el ejército patriota con miras a su consolidación definitiva en la guerra de Independencia.

 



Comentarios

  1. 1
    airin guzman
    Julio 26th, 2008 a las 19:01

    en lo parsonal me encantaron los castillos de guayana !! tuve la oportunidad de visitarlos y me parecio sensacional !! espero que el turismo en mi pais siga aumentando!! dia a dia!! tenemos mucho para exportar!!!

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