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Elizabeth Kline cuenta sus experiencias como viajera
La escritora y fotógrafa independiente norteamericana no pudo desprenderse de los paisajes venezolanos, y de su gente, desde que los descubrió en 1981. Este fue el estímulo que la llevó a elaborar la guía de campamentos y posadas, que en su más reciente edición incorpora “sorpresitas y datos novedosos” | Iralis Fragiel

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A Elizabeth Kline no le bastan los 800 mil kilómetros recorridos por Venezuela. Siempre hay algo que la enamora de cada paisaje, de cada lugar, de la gente de este país. El encantamiento que le produjo esta tierra la impulsó a escribir su primera guía de campamentos y posadas en 1995, y va por más: en la edición 2007-2008 incorporó 370 sitios nuevos, y resume información en inglés y en español de 2 mil posadas.
En esta publicación los viajeros podrán encontrar datos actualizados, fundamentados en visitas y en la apreciación de la autora, de posadas, campamentos, cabañas y otros espacios de hospedaje “alternativo”. Descripción, mapas, precios, aderezados con la calificación de “buenos” o “malos”, es el aporte de Kline, de su investigación propia.

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–Luego de estudiar Artes y Literatura en la Universidad de Seattle, ¿cómo decide que es al tema turístico a lo que prefiere dedicarse?
–Como mucha gente, al momento de escoger mi carrera en la universidad, realmente no tenía idea sobre qué hacer con mi vida. Sin embargo, fue obligatorio seleccionar una especialidad. Así que la elección se basó en intereses, talento – ya que al graduarme en el colegio recibí una beca que pagó la totalidad del primer año en la Universidad de Seattle-, influencias de profesores –la de arte específicamente-, y la presión de tomar una decisión sin pensar qué podía hacer con estas especialidades. Cuando estaba casada y vivía en los Estados Unidos estaba fascinada con casas antiguas y comencé a restaurar cuatro. Además presidí la Sociedad Histórica en Tecumseh (Michigan) y participé en la organización de tours de casas de este tipo, lo que implicó investigación sobre familias, cuentos, etc. Como miembro de la Asociación de Mujeres Universitarias estuve en un grupo que investigaba y compartía información sobre sitios históricos, aspectos culturales, artesanía, y más, para poder hacer presentaciones muy detalladas. Estas experiencias despertaron mi interés no sólo en la investigación de sitios interesantes, tradiciones, cultura, entre otras manifestaciones, sino que también me llevaron a compartir lo que descubrí con los demás, a través de presentaciones a grupos y preparando reportajes periodísticos.

–¿Cuándo llegas a Venezuela?, ¿por qué escoges este país para elaborar la guía de campamentos y posadas?, ¿qué le enamoró de nuestra patria?
–Desde el primer momento que llegué a Venezuela en 1981, quedé totalmente enamorada de la gente, la variedad de ambientes naturales, el clima, los festivales folklóricos, la música, la artesanía, la historia, la gastronomía, la arquitectura, y las raíces –desde europeas hasta indígenas y africanas–. Lamentablemente a mi ex esposo no le gustaba viajar. Apenas él salía para la oficina y mis hijos para el colegio, yo estaba al volante para explorar cada rinconcito de Carabobo, donde vivíamos, y trataba de regresar antes que ellos. Aún con esta limitación, conocí Morrocoy, Puerto Cabello, los petroglifos cerca del Lago de Valencia y bailé tambores en Borburata durante las celebraciones de San Juan. Empecé dando presentaciones a grupos de mujeres extranjeras para motivarles a salir de sus casas y conocer Venezuela. Después de año y medio, nos mudamos a México. Luego de estar 6 meses allá, me divorcié y regresé a Venezuela para empezar una vida nueva. Comencé a escribir para el Daily Journal y después de 10 años renuncié ¡Fue una de las mejores cosas que pasó en mi vida!, ya que me empujó a trabajar por mi cuenta, en mi horario, viajando cuando y hasta donde quiero… He aprendido tanto a través de la gente entrevistada, los sitios visitados y la curiosidad de conocer todo lo posible sobre Venezuela: su cultura, gente, comida, música, arquitectura, artesanía, flora, fauna, paisajes y costumbres.

–¿Ha pensado escoger un país distinto a Venezuela para elaborar otra guía de posadas?
–Desde 1995, he llevado a cabo todas las actualizaciones de mi guía (Insight Guide Venezuela) y efectivamente, me contactaron desde Inglaterra justo antes de salir para Seattle pidiéndome hacer la próxima. Fue el mismo año del lanzamiento de la primera edición. Como no existía ninguna guía sobre estas alternativas (posadas), decidí hacer mi salto al vacío, pero con la seguridad de que podía ser exitosa, en especial si manejaba toda la promoción y distribución por mi cuenta. Por mi amor a primera vista a Venezuela, nunca he pensado en mudarme a otro país. A pesar de que me han hecho ofertas para hacer actualizaciones de guías foráneas de países como Colombia, he rechazado todas. Es suficiente difícil estar al tanto de los cambios continuos, sitios nuevos, lugares escondidos, festivales, en Venezuela, y aunque estoy viajando constantemente, ¿cómo podría pretender escribir con autoridad sobre otro país sin vivir allá?

–Una experiencia inolvidable recorriendo nuestro país…
–Es imposible indicar “una experiencia inolvidable” recorriendo Venezuela ¡Hay miles! Juro que en casi todos mis viajes experimento momentos especiales: conocer un artesano talentoso, observar una ave o una flor bellísima, llegar a un lugar cuando hay un festival folklórico, observar un arco iris triple en Paraguaná o una puesta de sol única. Todas las experiencias, después de 26 años aquí, son las que mantienen la fábrica de una vida que no cambiaría para nada.

–¿Qué cree que diferencia la guía de Elizabeth Kline’s a la de otras como la de Valentina Quintero? ¿La recomendación de buenos o malos lugares?
–Creo que las diferencias principales entre mi guía y las demás son: hago 100% de mi propia investigación, nunca anuncio mis visitas, a menos que no haya otra alternativa –como en los campamentos aislados o cuando los vigilantes no permiten a nadie entrar sin previo permiso–, siempre ando sola, no incluyo publicidad, incluyo todos los sitios, malos y los buenos –para advertir a los lectores y que puedan tomar sus propias decisiones– y mi enfoque está en un sólo tema –hospedaje alternativo–. El “sello característico de Elizabeth Kline es la honestidad y la objetividad de la información. No tengo obligaciones con nadie y no tengo temor de decir la verdad.

–¿Ha tenido problemas para calificar como “mala” una posada?
–Claro, no a todo el mundo le gusta mi estilo. Pero, no importa si una reseña es muy positiva o muy negativa, reconozco la importancia de explicar con lujo de detalles por qué recomiendo o condeno un lugar. Si es negativa, por supuesto es más delicada, y está basada en fallas graves de limpieza, seguridad y trato. He tenido información 100% confiable de dos lugares con problemas de drogas. Uno de los dueños descontentos hasta amenazó con demandarme; pero nunca he confrontado ninguna acción legal ya que ellos saben que los comentarios están basados en mi experiencia personal. Asumo toda la responsabilidad sobre lo que escribo.

–¿Cuáles son los criterios o la metodología que emplea para calificar una posada como “mala o buena”?
–La “formula” básica cuando encuentro un sitio nuevo es verificar datos sobre la cantidad de cuartos o unidades, si tiene baño privado, agua caliente o sólo fría, aire o ventilador, estacionamiento, servicios, contactos, costos, decoración y estilo, y si los dueños atienden personalmente a los clientes o si son empleados. Es importante destacar que siempre hay ciertos detalles básicos para chequear, pero no trabajo con un “check list” y la “calificación” en general se basa en mi impresión personal. He visitado sitios espectaculares, pero con una atención tan fría que no me provoca quedarme nuevamente, aunque me ofrezcan estadía gratis. Estoy convencida que no estoy sola en esto: todo el mundo se quiere quedar en un sitio bonito, pero lo que vale más es el trato personalizado.

–¿Por qué recorrer sola el país en carro, en sus fieles “Fiats”?
–Siempre he disfrutado estar en mi propia compañía. Me da chance de pensar, planificar, cambiar mis planes en cualquier momento sin la necesidad de explicar o molestar a nadie, acostarme tempranito o tardísimo, trabajar en mi computadora portátil al llegar a una posada, parar donde quiero… Soy una persona muy abierta y social en los momentos que requieren esta actitud. No obstante, estoy muy contenta de vivir y viajar sola. Es mi preferencia. Soy demasiado independiente y enfocada en mi trabajo para la mayoría de los hombres que he conocido, y no puedo cambiar. Es mi naturaleza y no estoy dispuesta a cambiar mi estilo de vida para complacer a otra persona. Tengo apenas 62 años y no tengo ninguna intención de “jubilarme” hasta que muera. Ando en mis Fiats ya que encontré que son carritos muy fieles –los míos han estado en entrenamiento para ser rústicos en sus próximas vidas–, económicos y fáciles de reparar.

–De todos los lugares que ha recorrido de Venezuela ¿cuáles son sus destinos turísticos favoritos y por qué?
–Me gusta mucho Los Andes, pero en realidad, tengo sitios favoritos en todas partes del país por los paisajes, gente agradable, hospedaje bonito, y los momentos que he gozado. Para mí, las experiencias son más importantes que los destinos en particulares. El disfrute depende de la disposición de adaptarse al momento, de aprovechar las oportunidades inesperadas que se presentan y tener una mente abierta para cambiar los planes en cualquier instante… Creo que este es el gran secreto de enamorarse con este país inolvidable.

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En la intimidad
- Elizabeth Kline fue escritora principal de turismo para El Daily Journal durante 10 años (desde 19983 hasta 1993).
-Colaboró durante dos años para el diario El Nacional.
- Desde junio de 2003 trabaja para El Universal, medio en el que escribe una página todos los domingos denominada Guía Turística, además de producir 2 coleccionables (Las Mejores Posadas, Campamentos y Cabañas en Venezuela –de 24 fascículos; y Lo Mejor de Venezuela– en 16 fascículos).



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