cym_006Caminar erguido o sentarse con gracia no sólo hace que una persona se vea más sofisticada, sino que evita un esfuerzo exagerado sobre sus músculos. He aquí algunos consejos para mejorar en este aspecto. Cualquiera que haya dormido en una mala posición sabe lo que eso significa al día siguiente: una postura forzada causa tensiones innecesarias que los músculos y ligamentos empiezan a resentir tarde o temprano. Algunos de estos vicios son generalizados y se extienden a malas posturas para caminar, sentarse o levantar peso.
Por Magaly Rodríguez

El secreto es reeducar la propia postura. Un proceso que empieza por pararse derecho, como tanto recomiendan las mamás y las abuelitas. Lo básico es verse en el espejo de cuerpo entero para identificar cuáles son los vicios posturales más notorios: espalda encorvada, hombros caídos, cabeza adelantada entre otros. Si el problema además se extiende a la marcha, una forma curiosa pero efectiva de aprender a caminar erguido es la que usan las modelos para aprender a desfilar, cuando practican desplazándose con un libro sobre la cabeza: sostener este objeto balanceado obliga a mantener la espalda y los hombros rectos y la cabeza alineada con el resto de la columna, siempre mirando al frente. Luego hay que desarrollar la soltura necesaria para que los brazos acompañen armoniosamente este movimiento

Cuando toca esperar mucho tiempo de pie en una fila, es importante que el peso se distribuya en todo el pie y alternarlo sobre una pierna u otra de vez en cuando. En lugar de juntar las rodillas, los pies deben guardar entre sí una distancia similar a la que separa los hombros. La espalda debe estar erguida, pero sin forzarla demasiado, y las orejas, hombros y caderas deben mantenerse alineados.

Conducir es otra situación que exige ciertas previsiones, sobre todo porque el tráfico puede prolongar esa posición inesperadamente. Hay que tomarse el tiempo para graduar correctamente la distancia entre el volante y el asiento, la posición del retrovisor y una inclinación recta pero cómoda del espaldar con respecto al tablero. Esto evita que el conductor tenga que inclinarse constantemente hacia delante, estirarse más de la cuenta para alcanzar los pedales o extender el cuello repetidamente para ver el espejo. Al manejar, los codos deben ir ligeramente flexionados y el peso de las manos debe descansar sobre el volante. La cabeza debe estar debidamente apoyada sobre el soporte correspondiente en el asiento.

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Claves de cambio

  • Modificar los hábitos de toda una vida no es fácil, pero siempre se pueden lograr mejorías. Además de identificar los propios vicios, también conviene evaluar en qué estado de desgaste se encuentran otros elementos tan importantes como el colchón, la almohada o la silla de la oficina.
  • Durante el proceso de readaptación, una manera de corregir la postura al salir a la calle es mirarse en los espejos de ascensores y tiendas, para recordar la posición ideal. En la casa u oficina también puede solicitarse la ayuda de familiares o compañeros que llamen la atención cuando se retome el mal hábito.
  • Otro factor que facilita enormemente los cambios posturales es hacer ejercicio, pues así se fortalecen los grupos musculares que durante tanto tiempo estuvieron mal utilizados. Entre las actividades que ayudan a perfeccionar este aspecto, figuran la natación, el yoga, el taichi y el Pilates.

Los errores más frecuentes

  • Proyectar la cabeza más adelante que el resto del cuerpo
  • Encorvar la espalda y dejar caer los hombros hacia adelante
  • Levantar peso doblando la cintura hacia adelante y hacia atrás, en lugar de agacharse verticalmente flexionando las rodillas, abrazar el objeto y alzarlo hacia arriba
  • Dormir boca abajo, lo cual fuerza al cuello a mantener posiciones incómodas por largo rato
  • No hacer pausas ni ejercicios de estiramiento al trabajar sentado por mucho tiempo

 

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