Fragante lavanda

Cuerpos y Mentes Septiembre 6th, 2007

cym_001De sus flores azuladas se extrae uno de los aceites más usados en el mundo de la cosmética y la aromaterapia. Estas son sus versátiles aplicaciones
Por Magaly Rodríguez

La lavanda es una planta con un perfume muy característico, que crece de manera silvestre durante el verano en países como Francia y España. Se cree que fueron los romanos los primeros en descubrir sus propiedades relajantes al añadirla en el agua de los baños, y se presume que precisamente del verbo en latín “lavare” nació su nombre. En el ámbito botánico se le conoce como lavandula officinalis, y de sus bonitas flores –que oscilan entre el azul y el violeta– se extrae el aceite de lavanda, uno de los más estimados en la industria cosmética para perfumar champúes, jabones, desodorantes y cremas.

Se ha documentado que la lavanda alivia los espasmos y tiene un efecto antidepresivo. Sus usos terapéuticos son muchos, entre los cuales destaca su eficacia antiséptica, antiinflamatoria y cicatrizante en el tratamiento de quemaduras, picaduras y otras heridas. Además, sus ácidos y polifenoles le confieren propiedades antioxidantes para contrarrestar el envejecimiento prematuro; también se le usa para combatir el acné y la piel grasosa e incluso funciona como repelente de insectos.

Su emblemático olor es uno de los consentidos en el mundo de la perfumería, y sus notas forman parte de reconocidas fragancias. Fue precisamente un perfumista francés, llamado René-Maurice Gattefossé, quien confirmó sus propiedades curativas a principios del siglo XX: tras sufrir una quemadura en su laboratorio, probó sobre ella el aceite de lavanda y notó que cicatrizaba rápidamente. Intrigado por esta veloz regeneración, Gattefosse comenzó a indagar sobre las bondades de los aceites esenciales de las plantas y en 1928 escribió su libro Aromaterapia, estrenando este famoso término para denominar el estudio de los aceites aromáticos y sus usos terapéuticos.

Sin duda, el aceite esencial de lavanda es uno de los más populares y apreciados en ese campo, ya que es uno de los pocos que pueden utilizarse en dosis pequeñas y de manera segura sin diluirlo previamente. Funciona como un calmante natural que relaja el sistema nervioso: contribuye a mitigar la ansiedad, el cansancio y los dolores de cabeza. De allí que se le consiga como ingrediente recurrente en aceites para masajes, velas y palitos para quemar. Incluso hay quienes usan la lavanda para combatir al insomnio, al guardar algunas flores disecadas en un saquito de tela para colocarlo dentro de la funda de la almohada. Este sachet ayuda a relajarse y a conciliar el sueño con mayor facilidad.

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