Compañeros de cartera
Cuerpos y Mentes Septiembre 6th, 2007
Retocar el maquillaje, en cualquier situación, es muy fácil con un estuche práctico pero bien surtido. Estos son algunos de los productos que no deben faltar en el bolso
Por Magaly Rodríguez
Corrector: El cansancio de varios días puede producir unas ojeras que restan vitalidad, pero el corrector ayuda a disimularlas rápidamente. Cuando se trata de la cartera, es preferible llevar una versión cremosa, como los correctores que vienen en tubito o que se aplican con un pincel esponjoso. Son fáciles de difuminar en condiciones de poca luz, incluso con los dedos.
Polvo compacto: Si los brillos se hacen notar, la noble polvera con espejo siempre acude al rescate. Primero hay que eliminar el exceso de grasa con una toallita de papel y luego aplicarlo de manera uniforme. Para máxima cobertura, también hay bases que parecen polvos y que no se desvanecen tan rápido.
Sombras: Una paleta pequeña pero variada saca de apuros a cualquiera: desde las mates a las iridiscentes, no hay nada que una buena sombra no pueda hacer para darle vida a los párpados. A veces son lo primero que se desvanece en el maquillaje diario; por eso es básico tenerlas a mano con un par de hisopos limpios para los retoques.
Delineador de ojos: Aún entre quienes no son fanáticas de delinearse los ojos, es innegable que la elegante rayita añade cierta sofisticación. Este lápiz no debe faltar en el estuche si se acude con frecuencia a eventos de noche, por ejemplo. Para evitar lo engorroso de cargar también con el sacapuntas a todos lados, hay casas cosméticas que ofrecen la mina suave dentro de un lápiz plástico, al que sólo basta darle vueltas por uno de sus lados para ir descubriendo la punta poco a poco.
Rímel: Alargar las pestañas agranda los ojos y añade coquetería; un rímel negro o marrón, según el gusto de cada quien, es una buena manera de repotenciar el maquillaje en pocos minutos. Para las más discretas, el rímel transparente también cumple con el objetivo de rizar un poco las pestañas, pero sin correr el riesgo de que se apelmacen con los grumos oscuros o las manchas accidentales de un retoque apurado.
Rubor: ¿Demasiada palidez? Un par de brochazos de colorete dan instantáneamente un aire rozagante. Es importante seleccionar un tono que combine con el resto del maquillaje que se llevará en el estuche, pues si tiende a ser muy rojo o muy pastel, puede que no armonice con las sombras o los labiales. Antes de reaplicarlo, es indispensable la capa previa de polvo, a riesgo de que se formen parches colorados si se riega sobre un rostro con rastros de grasa.
Lápiz labial: Lo ideal es llevar en la cartera por lo menos dos, por si toca cambiar de ambiente y hace falta agregar un poco de dramatismo o de elegancia al maquillaje con un tono distinto. Otra opción versátil es llevar un brillo en barra, que mientras más se repasa, más color da a los labios.
Crema humectante: No sólo es necesaria para evitar la resequedad de las manos, sino que puede ser la aliada perfecta si hace falta acabar con todo el maquillaje para poder reaplicarlo por completo: a falta de jabón, una toallita de papel con un poco de crema ayuda a remover los residuos de un maquillaje que ya no valga la pena retocar. Basta con enjuagar bien la cara y volver a empezar desde cero.
Siempre limpio
El estuche ideal para la cartera debe ser 100% lavable, ya que la suciedad contribuye a que proliferen las bacterias: bien sea plástico o de tela, debe limpiarse por completo con agua y jabón al menos cada dos semanas, lo mismo que las esponjitas y aplicadores. En su interior, los productos deben estar siempre bien cerrados y los tubos y empaques deben limpiarse por fuera con regularidad. Tampoco hay que perder de vista la fecha de vencimiento de estos cosméticos, ya que como suelen usarse básicamente para retoques, es fácil olvidar que también caducan.
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