Busto siempre firme
Cuerpos y Mentes Septiembre 5th, 2006
Mantener los senos en su lugar por el mayor tiempo posible favorece enormemente la figura. Cremas, masajes y un buen soporte son algunos de los recursos indispensables para no dejarlos caer | Magaly Rodríguez
Como estructuras anatómicas, los senos son una combinación de tejido adiposo y glandular. En sí mismos no contienen masa muscular (por eso no pueden aumentar su tamaño significativamente por medio de ejercicios), aunque están dispuestos sobre los músculos pectorales y suspendidos por una serie de ligamentos que tienden a ceder con el paso de los años. La firmeza y tamaño de los pechos también depende en buena medida de la actividad hormonal de la mujer, sobre todo en períodos decisivos como la pubertad, el embarazo y la menopausia.
Para no precipitar su caída, una de las misiones básicas es engañar a la gravedad. De allí que sea tan importante el uso de buenos sujetadores, que se adapten con precisión a su tamaño y forma. Al practicar deportes es más que necesario adquirir sostenes especiales que ofrezcan máximo soporte, en vista de que el balanceo repetido puede debilitar a largo plazo los mecanismos de suspensión del busto.
Los altibajos acentuados en el peso corporal son otro factor que va deteriorando el posicionamiento ideal de la mama: como buena parte de su “relleno” consiste en tejido adiposo, los pechos tienden a verse más flácidos con un adelgazamiento muy brusco. Por otra parte, el peso extra en una mujer obesa hace que se estire la piel y que el seno no sólo tienda a ceder, sino a que aparezcan estrías.
Lo mismo puede ocurrir en mujeres embarazadas, por la carga adicional que implica la producción natural de la leche materna. Durante la dulce espera, la aplicación de cremas emolientes con ingredientes como la lanolina evitarán que se agrieten y se llenen de estrías. Un sostén con el ajuste correcto también es esencial en las últimas semanas del embarazo y durante todo el período de amamantamiento: un buen brassiere de lactancia debe ser de puro algodón, con aberturas amplias y copas simples que puedan desabrocharse para descubrir cada seno por separado. Las tiras deben ser cómodas, la prenda no debe ejercer excesiva presión sobre el pecho y todos los broches deben poder manipularse fácilmente con una sola mano.
Cuidados elementales
- Se cree que una buena postura es una gran aliada para que los pechos conserven su altivez, ya que la marcha con la espalda recta y los hombros hacia atrás contribuye a que el busto no se acostumbre a reposar sobre el inicio del abdomen.
- Independientemente de la edad, hay quienes recomiendan tonificar los tejidos que rodean al seno con masajes circulares y combinarlos con el efecto tensor de duchas regulares de agua fría. El agua muy caliente más bien tiende a relajarlos.
- Después del baño, nunca está de más la aplicación diaria de cremas reafirmantes –muchas de ellas ricas en colágeno y elastina– que le proporcionan al busto hidratación y resistencia.
- Hay algunos ejercicios que ayudan a tonificar los músculos circundantes. Uno de los clásicos consiste en elevar los brazos a la altura de los hombros, aferrar la piel y los músculos de cada brazo con la mano opuesta y halarlos por un par de segundos hacia las muñecas. Se pueden hacer unas 10 repeticiones al día.
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