La reencarnación

Humberto Zarraga Septiembre 5th, 2006

Zarraga ReincarnationPese al avance de la civilización el hombre todavía no ha podido entender los misterios de la creación, pero existe un orden universal que no se puede negar; que está regido por algo que nos es todavía incomprensible pero desde luego muy superior a lo que podamos siquiera imaginar. Otra cosa evidente es que todo evoluciona pero no sabemos hacia dónde. Desde el comienzo del universo físico se fueron formando diferentes tipos de materia que dieron lugar a los cuerpos celestes y en un proceso evolutivo se dio la vida, primero vegetal, después animal, hasta llegar al ser humano consciente de que existe como ente físico. Conforme el hombre vaya abriendo su conciencia a otros planos, irá comprendiendo el proceso creativo y el porqué de los diversos acontecimientos que le acompañan a lo largo de su existencia en la Tierra. Diversas religiones, creencias y sectas señalan que nos dirigimos hacia nuestro propio origen… pero, ¿cuál origen? ¿Cuál comienzo? ¿En este mundo o en otros mundos? Estas milenarias interrogantes nos hacen buscar las respuestas en el mundo espiritual, donde cada uno, a su nivel de comprensión, interpreta lo que cree sea su propia verdad, y, de esta manera, si nos referimos a la evolución, nos topamos con el tema de la reencarnación, el cual es para unos dogmático o fantasioso, y para otros una verdad irrefutable. Como doctrina verdadera o no -muy antigua- la reencarnación expone que el hombre nace una y otra vez en la Tierra hasta llegar a su natural nivel de aprendizaje. Los creyentes en ella plantean que es un proceso cíclico de vida, muerte y renacimiento, porque para el espíritu no existe la muerte ya que es eterno y perpetuo; y cuando muere el cuerpo, el espíritu sigue viviendo. ¿Es la reencarnación una oportunidad para que el espíritu recobre su pureza y retorne al camino en un nuevo cuerpo? “La lección se repite cuantas veces sea necesario, hasta que sea aprendida. Una vez aprendida, no existe razón para ser repetida, porque tampoco podrá ser olvidada”. (Jeremías 18:1-6). Algunas religiones y creencias plantean que entre una vida y otra siempre habrá una tregua necesaria para meditar y descansar antes de emprender la nueva tarea que permita la superación del espíritu. “Por ello es menester comprender que el venir a este mundo es un privilegio para el espíritu y no un castigo, por lo que se debe aprovechar esa gracia divina al máximo. No es la primera vez que nuestro espíritu viene a habitar este mundo; hace mucho tiempo atrás ha estado aquí en otras materias”. Esto ayuda a comprender el porqué de nuestras diferencias de destino, de estado de conciencia, de medio económico, de sufrimientos, etc. En la humanidad siempre ha existido el presentimiento y la creencia de la existencia de la reencarnación, aunque no todos se atreven a confesarlo. Por algo ya los antiguos griegos señalaban que la palabra educación significaba originalmente extraer algo de lo que ya se sabe y Platón sostenía: “El conocimiento fácilmente adquirido es aquel que se ha obtenido en una vida anterior. Por eso fluye con facilidad”. Como prueba irrefutable de esta aseveración son innumerables los casos de niños prodigio en diversas disciplinas del saber humano. Pero… ¿Por qué reencarnamos? Porque una sola existencia en la Tierra es sumamente breve, comparada con la vida espiritual y no es decisiva sobre la eternidad de un espíritu, ni suficiente para que uno alcance la perfección. Por eso es que la reencarnación es un privilegio para el espíritu. El regresar a esta vida es la divina oportunidad que se ofrece al espíritu para que evolucione, se purifique y comprenda tanto de su pasado, como de su presente y de su futuro; para que pueda alcanzar a saber ¿Quién es? ¿Qué es? ¿De dónde viene? y ¿Adónde va?, etc. Al encontrar las respuestas ya no regresará más. “La existencia en la Tierra es sólo un instante en la eternidad del espíritu y un soplo de vida que alienta por un tiempo a cada ser y luego se aparta para después volver. Antes de encarnar el espíritu tiene una vasta preparación, ya que quedará sometido a una larga y a veces dura prueba; pero gracias a esa preparación, no se turba al penetrar en esta vida, cierra sus ojos al pasado para abrirlos a una nueva existencia y así, desde el primer instante, se adapta al mundo al que ha llegado”. El propósito de las oportunidades es que se purifique y llegue a obtener su pureza original. El hombre ha olvidado en el fondo de su ser a su espíritu, al creer que tiene todo en la vida (salud, bienestar, riqueza, familia, placeres, títulos, nombramientos, etc.); por eso se preocupa más por su vida física que por la espiritual, aun sabiendo que lo humano es pasajero. Ésa es la causa por la que habiendo adelantado en su civilización, espiritualmente se encuentra estacionado y adormecido en sus religiones y creencias, confundido y temeroso. “Podrán pasar años y hasta siglos, mas el momento del juicio tendrá que llegar, aunque en apariencia llegue tarde o fuera de tiempo, siempre se manifiesta en forma perfecta e inexorable”. (Isaías 1:16-18). Cuando comprendamos las lecciones y se haya agotado el interés por las ilusiones del plano tridimensional, estaremos listos para pasar a nuestra siguiente etapa evolutiva, porque todo es enseñanza y siempre estamos exactamente donde tenemos que estar para aprender lo que vinimos a aprender.

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