Viajar con “conexiones”
Columnistas, Joel Bracho Mayo 8th, 2008
Uno de los inventos más notorios de los tiempos que corren son las llamadas “conexiones de vuelo”.
No se sabe, amigo lector, si el mismo es producto de la mente calenturienta y enfermiza de algún psicópata que las líneas aéreas tienen sentado en un recóndito lugar de sus instalaciones, con el sólo propósito de maquinar y urdir la mejor manera de complicarle la vida a los pasajeros.
Cabe también la posibilidad de que sea producto de una combinación entre la malintencionada mente de ese personaje, con la no menos agresora mente de las Autoridades aeroportuarias y de Migración, que compiten empeñosamente entre los países que conforman eso que llaman la Comunidad Internacional, a ver quién se lleva el galardón de la Hostilidad en Grado de Gran Cordón, en perjuicio de los viajeros.
Por Joel Bracho
Lo cierto es que cuando Ud. resuelve viajar, digamos que de Caracas a Panamá, ida y vuelta, su agente de viajes muy amable y atentamente le dará la noticia: “Lo siento, pero la única línea que tiene vuelo directo cobra el pasaje más caro que si fuera a Hong Kong, y no tiene cupo hasta después de los carnavales del 2021. Está todo vendido y hay además una larga lista de espera.”
Usted, con cara de desengaño y sin saber que está desatando el perverso proceso que se ha preparado en su contra, pregunta incauto: “Y entonces, ¿Qué alternativa me ofrece?
Grave error.
Allí aparece, para su desgracia, la fórmula de la conexión, en función de la cual su agente le dirá: “Mire, lo que puedo hacer es mandarlo por la línea sureña vía Buenos Aires, con una parada en Santiago de Chile cuando venga de regreso del Cono Sur remontando hacia Centro América, saliendo de Caracas a las 6:52 am y llegando a Ciudad de Panamá a las 11:30 pm, hora local, que ya sabe Ud. es media hora menos que la nuestra, de modo que algo de tiempo se gana. Eso sí, le sale más barato que el vuelo directo.”
“De no ser así, le puedo ofrecer mandarlo con la línea americana vía Miami, con una sola conexión, saliendo de Caracas a las 6:00 am y llegando a Ciudad de Panamá a las 5:30 pm, hora local. También es más barato que el vuelo directo y llegará Ud. más temprano a su destino.”
Usted escucha aquello sin saber a ciencia cierta si es correcto lo que le ofrecen, o si es que su agente le está echando v…., pues mentalmente saca la cuenta y piensa para sus adentros: ”Pero bueno, si ese es un vuelito corto de unas dos horas, cómo es posible que sea tan caro como me dicen y que la alternativa sean unos trayectos tan largos, que cuestan menos que el directo?”
Pues así es, amigo lector, y lo que aún no le ha dicho el agente de viajes es que las dichosas “conexiones” suelen ser una prueba contra reloj, pues resulta que cuando llega a los aeropuertos intermedios tiene Ud. un estrechísimo margen entre la hora en que llega y la hora en que sale su “conexión”, margen dentro del cual se entera allí que tiene que pasar por inmigración y aduana, cargando con el equipaje de un extremo a otro del terminal, de modo que se siente de repente como atleta de pentatlón, pero sin la preparación necesaria ni las condiciones físicas adecuadas, por lo cual termina extenuado por la angustia y la presión, y más sudado que tapa de olla de sancocho.
Al final de trayecto, ya no sabe ni dónde está, ni a qué fue que viajó, ni en qué día y hora se encuentra; y lo peor del cuento es que cuando por fin logra llegar a su hotel y se desploma sobre la cama, su cerebro reacciona y le dice: “¡Prepárate, porque lo tienes que volver a hacer igualito de regreso!”.
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