¿Quién habrá inventado las alarmas?
Columnistas, Joel Bracho Junio 4th, 2007
La modernidad, y sobre todo, la era electrónica en que vivimos, ha inundado el ambiente con innumerables artefactos y cachivaches (“gadgets”, dicen los gringos y los sifrinos esos que cada cuatro palabras tienen que meter una en inglés), a través de los cuales se le busca una aplicación comercial a todo avance o descubrimiento tecnológico.
| Joel Bracho Franco
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Uno de esos artefactos, que ha logrado difundirse y multiplicarse casi tanto como los virus, está constituido por las alarmas.
En efecto, las hay de todo tipo y para la más variada gama de funciones y aplicaciones: el reloj despertador, te hace despertar y levantar mediante una alarma de sonido de alta frecuencia; los relojes de pulsera, también la tienen; los teléfonos celulares tiene varias, con toda una gama de diferentes sonidos que pueden ser programados para una enorme cantidad de funciones; el microondas te avisa mediante una alarma, que las cotufas ya están listas; el horno de la cocina, te avisa con una alarma que llegó el momento de voltear el pernil; el tablero de tu carro te recuerda con una alarma que debes colocarte el cinturón de seguridad; una alarma te avisa que terminó tu tiempo de ejercicio en la caminadora o en la bicicleta; una alarma le avisa a la somnolienta enfermera de guardia, que se acabó el suministro del dispensador electrónico de analgésico del paciente del cuarto 322.
En fin, las alarmas nos tienen rodeados y determinan una gran cantidad de aspectos de nuestra vida cotidiana.
Pero en particular, amigo lector, quiero referirme a dos tipos de alarmas que se han convertido en un verdadero suplicio chino (me refiero a los de antes, porque ahora los chinos viven mejor que nosotros y su única preocupación es cómo mandar diariamente un gran número de sus conciudadanos a colonizar otros territorios, porque allá hay mucho real y mucho capitalismo, pero parece que no hay cama pa’ tanta gente), es decir, me refiero a las alarmas supuestamente “anti-robo”, en sus dos más populares versiones: la de los carros y la de los inmuebles urbanos.
Claro, en un país como el nuestro, en el que el robo y el atraco son las industrias manufactureras de más alto y sostenido crecimiento, tanto, que no entiendo cómo es que no las contabilizan para calcular el PIB, es lógico y natural que a su sombra haya proliferado grandemente el negocio de la venta e instalación de alarmas supuestamente antirrobo, porque ellas crean al menos la ilusión psicológica en quien las adquiere, de que un artefacto que produce un ruido infernal y chilla como una guacharaca histérica, va a impedir que le roben el carro, su casa o la oficina.
Lo cierto es que el ladrón no sólo se ríe de las alarmas, sino del incauto que pagó un realero para que se la instalaran; y quien verdaderamente resulta atormentado por tan infames artefactos, son los pobres mortales como Ud. y como yo, que tengamos el infortunio de estar o vivir cerca de una alarma que se dispara.
Dígame si no es típico que se dispare la alarma de un carro estacionado justo al lado de la agradable terraza de un Café o Restaurante, en un Centro Comercial, amargándole el rato a todos los comensales, mientras que el dueño del carro, ni pendiente, está en el cine, sabrosito, con el friíto del aire acondicionado y haciéndose amapuches con la novia. Ah?
Dígame si no es típico que se dispare la alarma de un carro, a eso de las dos de la mañana, en el estacionamiento de uno de esos edificios cuya arquitectura parece haber sido calculada para generar más acústica que la del Aula Magna, mientras que el dueño del carro se fue de rumba con los panas que lo pasaron buscando en otro carro. Qué tal?
Dígame si no es típico que cada borracho que sale de madrugada de una fiesta en honorables casas de familia, va directo a su carro y lo abre sin quitarle la alarma, de modo que ésta se dispara escandalosamente, mientras que el borracho, precisamente por estarlo, no encuentra nunca el botoncito que hace callar el chillido (hablo del de la alarma, no el de la dama que lo acompaña).
Dígame, por último, si no es típico que se dispare desde el viernes a las once de la noche, la alarma de una casa cercana cuyo dueño se arrancó para la playa con la familia, mientras que Ud., ya el domingo a final de la mañana, con tapones en los oídos y unas ojeras que lo hacen parecerse a un mapache, se pregunta impotente cómo es que no se agota la condenada batería que alimenta el infernal artefacto.
Cooooooo….
En fin, si yo supiera quién es el inventor de las alarmas, y si éste aún estuviese vivo, me encantaría encerrarlo en su propia casa, cuando menos por una semana, luego de haber hecho instalar en todas las gavetas existentes, en el gabinete del baño, en el tanque de la poceta, debajo de las camas, dentro del horno, dentro de la lavadora, detrás de los escaparates más grandes y pesados, dentro del pote de la harina, y por supuesto, en el carro, un ejemplar de todos y cada uno de los modelos de alarma que pueda hallar en el mercado, programadas por la computadora de Bill Gates para que se disparen continuamente, una detrás de otra, a objeto de que el genio inventor pueda disfrutar y extasiarse, no con la mitad del sonido, como dice la propaganda, sino con todo el ruido que genera su creación, en todas sus versiones.
Claro que a estas alturas del partido y dado que desde muchachito estoy oyendo alarmas de diferentes tipos, es lógico pensar que al inventor se le haya agotado ya su cupón de vida en este mundo. Si así fuera, estaría dispuesto a realizar el experimento con sus descendientes, herederos o causahabientes a título universal (como dicen los abogados).
Sin embargo y como quiera que, no obstante mi vejez y mis estudios, ignoro quién es o fue el inventor del siniestro artefacto, me temo que no podré poner en práctica el proyecto; más si Ud., amigo lector, conoce al personaje o a sus descendientes, puede llevarlo a cabo en mi nombre o por su propia cuenta.
Le cedo los derechos sin cobrar royalty, con tal de que me cuente la experiencia con todos los detalles.

Noviembre 12th, 2008 a las 20:34
al fin que quien invento la alarma
Noviembre 26th, 2008 a las 14:56
haber tanto escrito para nada que sonso no???? si solo necesitamos saber quien la invento