Brasil, el Mundial Sudamericano
Columnistas, Cristóbal Guerra Diciembre 6th, 2007
Ya era tiempo de que América del Sur recibiera la distinción de organizar un Mundial de Fútbol.Porque desde que en 1978, las luces y colores de Buenos Aires fueran testimonios de aquella Copa del Mundo ganada por Argentina, el torneo universal se había olvidado, como en el poema de Mario Benedetti, de que “el Sur también existe”.
Por Cristóbal Guerra
Pero como la paciencia todo lo alcanza, a Suramérica le volverá a tocar el Mundial en 2014. Y no pudo la FIFA haber escogido un mejor lugar para mostrar su expresión más elevada, aquella donde concurren los mejores jugadores del planeta: Brasil, el país del fútbol.
Habrán pasado entonces 64 años desde la tarde cuando Uruguay, con humildad celeste pero también con fiereza charrúa, tuvo fuste para vencer a Brasil, 2 a 1, en la final del Mundial de 1950 en aquel estadio Maracaná de Río de Janeiro poblado por 200 mil almas y construido como gigantesco salón de fiesta para festejar un título que era seguro.
Brasil era otro, Río de Janeiro era otro, el mundo era otro. Y, cómo no, el fútbol era otro. Se jugaba sin el ritmo desenfrenado de hoy, pero había más elegancia en el ir y venir de las canchas. Había dribblings y quiebres, y el virtuoso era el rey del juego, el ser adorado por las multitudes.
En medio de uno y otro Mundial, Brasil 50 y Argentina 78, estuvo el de Chile 62, ganado por los brasileños. Y esa ha sido toda la historia del Nuevo Mundo en la organización de la cita humana más esperada y seguida en el orbe. Multicultural y policlasista, multidisciplinario y total, el fútbol todo lo toca, todo lo convierte. Llegará 2014, tiempo de la cita en el enorme país del gran Amazonas y no hay manera de imaginarse cómo será la vida para entonces.
Boleto a tierra auriverde
La FIFA, en un acto de justicia, decidió que el Mundial debía pisar el continente americano. Y eligió a una nación en la que el fútbol no es apenas un deporte o una “religión”, como suele repetir el lugar común. El fútbol es una concepción de la vida, una forma de respirar, y es por eso que el día del anuncio, el 30 de octubre, la gente festejó por las calles como si ya hubiesen ganado la Copa.
¿Habrá algún país en el que montar el torneo sea un hecho tan natural? ¿Existirá un lugar mejor preparado que la tierra de Jorge Amado y Vinicius de Moraes? En su extenso mapa de 8.514.877 kilómetros cuadrados, viven, gozan y sufren casi 190 millones de habitantes que, en 2014, serán 210 millones que hincharán y dejarán el aliento en procura de un título que podría ser el sexto, si es que Brasil no se titula en 2010 en la Suráfrica de los contrastes.
Y basta decir que hoy, a poco más de siete años para el pitazo inicial, Brasil dispone, en las 18 ciudades que han presentado su candidatura para ser anfitrionas, de siete estadios de alas anchas, siete graderíos con capacidades que van más allá de los 60 mil aficionados.
Todo esto sin hablar de lo que vendrá, pues el gobierno brasileño dedicará esfuerzos y cuantiosos presupuestos a las remodelaciones que darán modernidad y aspecto futuristas a sus estadios, aunque muy posiblemente se mantengan las capacidades originales.
En medio de la vorágine futbolística, Brasil, que por estos días se erige como la potencia emergente más importante del planeta y emprende la marcha hacia el primer mundo, ensanchará autopistas, modernizará su sistema de telecomunicaciones y ampliará su ya vasta red hotelera en un país de honda tradición turística, para presentar el mundial de los mundiales.
Es siempre útil recordar que Brasil, por sus dimensiones inabarcables, limita, con la sola excepción de Ecuador y Chile, con el resto de países de América del Sur. Esta posición geográfica le ha dado desde siempre una ventaja inestimable para ser receptor de millones de turistas vecinos, que van a un país de gente cálida y amable, en busca de aventuras según el interés de cada quien.
Además, hipnotizada por su fútbol, Europa admira a Brasil, le gusta su imagen amistosa y sus turistas no vacilan en escoger ese destino en el momento de organizar sus viajes a América. Los más reconocidos sitios turísticos de Río de Janeiro son torres de Babel, principalmente en tiempos del verano del sur cuando llega el carnaval pecador y frenético. Las playas de Copacabana e Ipanema son el mismo cielo con sus miles de mujeres mostrando sus senos y sus hombres recreando cuerpos atléticos.
Y, de cierta manera, eso es lo que va a encontrar la gente cuando llegue a Brasil en 2014: una celebración permanente, una vida que prefiere el hedonismo a la angustia de los tiempos que corren.
Así las cosas, a la distancia de siete años es posible vislumbrar un Mundial enfiestado, con partidos de alto vuelo, con ríos de gentes danzando por calles y avenidas, y con un país auriverde realizado y feliz. Principalmente feliz.
LAS CIUDADES Y LOS ESTADIOS
- Río de Janeiro, con su Maracaná remozado y perfecto, con sillas de colores y boleterías automatizadas, sigue a la vanguardia con casi 90 mil plazas.
- Brasilia, la capital de osada arquitectura, mostrará su estadio Mané Garrincha, nombre que rinde homenaje al gran jugador de la punta derecha, en el que recibirá a 76 mil aficionados.
- Belo Horizonte, la inmensa ciudad de Minas Gerais, meterá 74 mil en el amable Mineirao.
- Sao Paulo, la enorme megápolis industrial y sus más de 20 millones de habitantes, sentará 67 mil en el Morumbí.
- Natal, con el Estrella de los Reyes Magos, albergará a 65 mil.
- Porto Alegre, la ciudad del sur, llevará 60 mil al Beira Río.
- Fortaleza podrá tener adentro a 60 mil en su estadio Castelao.
- Recife, con sus bailes de frevo, verá a 45.500 en los espaciosos graderíos del Arena Recife-Olinda.
- Maceió, zona petrolera, será casa de 45 mil en el Arena Zagallo.
- Salvador, templo sagrado de magias y sortilegios, abrazará a 44 mil en el estadio Arena Bahía.
- Campo Grande, cerca de Sao Paulo, invitará a pasar a más de 44 mil en el Morenao.
- Belem do Pará, tan cerca de Venezuela, verá desfilar por sus puertas a casi 44 mil en el Mangueirao.
- Florianópolis, hermosa como pocas, tomará de la mano a casi 42 mil al Orlando Scarpelli.
- Río Branco podrá ser anfitriona de 41 mil en el Arena Forest.
- Curitiba dará la bienvenida a más de 41 mil en el Arena Kyocera.
- Manaos, otra vecina del territorio venezolano, tiene el estadio Vivaldao donde llegarán 40.500.
- Goianía, la ciudad donde se dice que viven las mujeres más bellas de Brasil, esperará 40 mil en el Sierra Dorada.
- Cuiaba será amigable con 40 mil en el estadio Verdao.
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