Termas 2Desde los tiempos más antiguos, la humanidad se ha beneficiado de los dones curativos del agua. Incluso, los griegos y los romanos se aprovecharon de sus beneficios terapéuticos para recuperar el equilibrio perdido en el cuerpo. Hoy, Venezuela se vanagloria de poseer las segundas aguas termales más importantes del mundo, por su calidad y sus altas temperaturas. En Las Trincheras, hombres y mujeres buscan una alternativa natural para sanar sus afecciones de la piel, alergias, problemas ginecológicos y botar el estrés.


Mirelis Morales Tovar

El descubrimiento del agua como agente terapéutico no se lo debemos al hombre, sino a las animales. Así es. Se dice que cuando estaban heridos o enfermos, éstos se acercaban a manantiales de agua que estaban calientes o que tenían un sabor u olor diferente para sanarse. El hombre se dio cuenta y pensó que el agua era un elemento sagrado y comenzó a adorarla como objeto de culto.
Ya en la época de los griegos, se hablaba de los placeres de las aguas termales. En aquel entonces, los balnearios se denominaban asclepias, que provenía de la palabra Asclepios que significa “Dios de la medicina”. Por tanto, dichos templos de curación se construían en zonas termales considerada benditas por los dioses.
El tiempo de los romanos se caracterizó por la existencia de termas públicas en casi todas las grandes ciudades, las cuales se destacaban por sus extraordinarias construcciones arquitectónicas. Las técnicas hidroterápicas eran similares a las griegas, buscando el equilibrio del cuerpo que estaba alterado causando la enfermedad. Las aplicaciones más comunes eran para dolores reumáticos, aguas que curaban los ojos o que limpiaban las vísceras.
Luego, vinieron momentos de escepticismo y de abandono al culto del cuerpo. De allí que los conocimientos sobre la hidroterapia pasaron años en el olvido. Hasta que en el siglo XV y principios del XVI resurge el interés, por el impulso que brindo la imprenta. En 1498, Juan Miguel Savonarola publicó “De Balneis et Thermis” que se considera el primer tratado sobre termalismo y balneoterapia. Leugo en 1571, Andrea Bacius recoge en su libro “De Termis” las características y efectos de las aguas medicinales.
Pero la época de gran esplendor de la hidroterapia fue el siglo XX, cuando confluyeron factores sociales y científicos que le dieron un gran impulso. Incluso, se introduce como asignatura en algunas universidades y esta rama es sometida a la experimentación científica. Hoy, la hidrología es la rama de la medicina que estudia los efectos de las aguas minero-medicinales sobre el organismo, su administración, indicaciones y contraindicaciones. También se conoce bajo los términos de balnearioterapia.
Cuando hablamos de balnearios o estaciones termales nos referimos a instalaciones sanitarias cercanas a un manantial de aguas mineromedicinales, que dispone de profesionales sanitarios e instalaciones adecuadas para realizar técnicas terapéuticas basadas en la aplicación de estas aguas. Actualmente, los balnearios amplían su oferta con programas médicos de rehabilitación, así como con algunos tratamientos de relajación, antiestrés y curas de desintoxicación.
Ahora bien, ¿le suena conocida la palabra SPA?. Sepa entonces que dicho término proviene del latín Saluten per aqua, que significa “salud a través del agua”. De allí que estos centros se caracterizan por que en ellos se realizan tratamientos estéticos y de relax por medio de la utilización del agua, pero no son aguas minero-medicinales, ni termales. He allí la diferencia entre un Spa y un balneario.
Hoy, investigadores locales y extranjeros han realizado mediciones comparativas con termas de otros países. De allí se desprende que después de las termas de Hakone, en Japón (que alcanzan los 100 grados centígrados), las aguas termales del estado Carabobo son las segundas en calidad y las de más altas temperaturas en el mundo.
El barón Alejandro de Humboldt fue el primero en medir la temperatura de los manantiales de Las Trincheras en 1800. En su libro “Viaje a las Regiones Equinocciales”, cuenta que la temperatura oscila entre 38 y 93 grados centígrados. Sin embargo, los primeros que dieron fe de las propiedades medicinales de las aguas termales de Las Trincheras fueron las comunidades indígenas y algunos de sus líderes -Guaicaipuro, Tamanaco, entre otros- quienes encontraron en esos riachuelos, salud y fortaleza.
A Juan Vicente Gómez, el dictador venezolano, se le adjudica la concesión de un préstamo de 4.000 pesos a los dueños de la finca para construir la estación de aguas termales y la casa colonial. En ese lugar todavía permanece la tina donde “el Benemérito” se daba “baños de asiento” para curar su mal de próstata.

Recomendaciones

  • El baño debe ser lento y reposado.
  • La natación está contraindicada.
  • El exceso de baño puede causar trastornos.
  • El tiempo de baño es de diez a quince minutos y debe hacerse de forma gradual, descansando diez minutos abrigados cada vez.
  • El tiempo de baño de un niño es de cinco minutos máximo, reposando diez minutos y evitando hacer ejercicios violentos.
  • Si durante el baño siente dolor de cabeza, mareo o cualquier otro malestar debe salirse inmediatamente ya que indica exceso de baño.
  • Los baños deben tomarse dos horas después de haber comido.
  • Si ha ingerido alcohol, no haga uso de los baños ni del sauna ya que es altamente peligroso.
  • Toda persona debe tomarse la presión arterial antes del baño.
  • El baño está contraindicado a las damas embarazadas o que tengan menstruación.
  • Si cree que tiene problemas circulatorios, consulte a su médico antes de hacer uso del sauna y de los baños de aguas termales.
  • El baño sauna o de vapor no debe exceder de diez a quince minutos y hacerse en forma progresiva (2 a 3 veces).
  • El lodo se aplica directamente a la parte afectada dejando secar al sol, quitándoselo luego con agua temperada.
  • Esta contraindicado para los niños el uso de la piscina de lodo ya que su temperatura es muy alta.
  • Es conveniente chequearse la tensión arterial en la enfermería del hotel. La toma de tensión es un ritual básico antes de tomar el baño.

Fuente: www.trincheras.com.ve

Fuente:

http://www.sld.cu/galerias/pdf/sitios/rehabilitacion-bal/introduccion_al_termalismo.pdf



Comentarios

  1. 1
    jovita moyano
    Marzo 21st, 2006 a las 22:14

    Muy buena la nota. Yo me bañé muchas veces en esas cristalinas y cálidas aguas. Y puedo ratificar las bondades de ese excelente spa natural caraabobeño. A mi esposo le dió un yeyo una vez. Pero afortunadamente se recuperó. Y hasta hoy.
    Eso sí, nunca más se volvió a meter en esas traicioneras aguas.

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