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El bombardeo a la población vasca de Guernica durante la Guerra Civil Española se ha convertido en un símbolo de los horrores de la guerra para todo el mundo. El hecho tuvo un gran impacto en su época, inspirando a Pablo Picasso su más famoso cuadro, “El Guernica”. | Carlos “Caque” Armas.

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El bombardeo a la población vasca de Guernica durante la Guerra Civil Española se ha convertido en un símbolo de los horrores de la guerra para todo el mundo. El hecho tuvo un gran impacto en su época, inspirando a Pablo Picasso su más famoso cuadro, “El Guernica”.
Hoy en día al escuchar el nombre Guernica la imagen casi automática que viene a la mente de cualquiera es el famoso cuadro de Pablo Picasso, pero la verdad detrás del nombre de ésta mítica obra del pintor malagueño es que fue bautizado así con motivo del bombardeo de Guernica. El 26 de abril de 1937 sucedía uno de los episodios más siniestros de la Guerra Civil Española: la Legión Cóndor, encargada de llevar misiones aéreas por toda España como apoyo de la Alemania nazi a las tropas de Franco bombardeó la población vasca de Guernica produciendo su destrucción casi total. En ese momento, la población no tenía ningún tipo de defensa antiaérea, aunque sí tenía tres fábricas de armas, una de ellas de bombas de aviación. Posteriormente se dijo que el objetivo de la operación, era la simple voladura de un puente; el hecho real es que tanto el puente como una fábrica de armas, situada en las afueras de la población, resultaron intactos.
El ataque fue devastador, los bombarderos lanzaron una gran cantidad de bombas y más de tres mil proyectiles incendiarios sobre el casco urbano de la ciudad. Los bombardeos venían en oleadas, y la destrucción fue tan grande que al cabo de dos horas los pilotos bombardeaban a ciegas, al ocultar el humo la ciudad. A las siete y media de la tarde terminó el ataque, no pudiéndose apagar totalmente el incendio hasta el día siguiente. Nunca ha llegado a haber cifras oficiales de víctimas y no hay datos fiables sobre el número exacto pues la propaganda de entonces, impulsada por periódicos ingleses, quería dar una imagen “de lo que iba a ocurrir con Hitler en el futuro” exagerando el número de víctimas y elevándolos incluso a tres mil, pero quizás la cifra más probable sea de 1.000 muertos. El ejército alemán utilizó los efectos del bombardeo como arma política en la guerra fría que mantenía con Inglaterra y les interesó que la prensa mundial exagerase los resultados. Así, Guernica habría sido una especie de ensayo de lo que luego sería la Segunda Guerra Mundial. Guernica entraba así en los libros de historia y se convertía después en una obra de arte, en un recuerdo imperecedero, a través del Guernica de Picasso.

El Cuadro

El Gobierno de la República Española encargó a Picasso un cuadro que decorara el Pabellón Español durante la Exposición Internacional de 1937 en París. Pero Picasso, según sus propias palabras, atravesaba “la peor época” de su vida en lo personal y lo artístico. A fines de abril, cuando se produjo el bombardeo de Guernica (Gernika, en euskera), se había quedado sin inspiración. La denuncia de la tragedia durante el desfile del primero de mayo de 1937 en París fue un detonante para Picasso, que inmediatamente tomó los pinceles bajo la atenta mirada de su compañera, la fotógrafa Dora Maar.
La primera imagen que Picasso recibió del bombardeo fue a través de los periódicos franceses, lo que propicia la teoría de que interiorizó el horror que ello supuso, reflejándolo con tonos negros y blancos. El Guernica de Picasso muestra personas, animales y edificios destrozados por la violencia y el caos generados por las bombas. El maestro de Málaga empezó a pintar su obra el 1 de mayo de 1937, el 8 de mayo se introdujo la madre y el caballo y el 11 de mayo empezó en el lienzo definitivo hasta el 4 de junio. El cuadro mide 3,5 metros de alto por 7,8 metros de ancho, la austeridad cromática conviene al tema del cuadro, todos los colores son blancos y negros. En la parte central del cuadro aparecen unas pequeñas rayas que salpican algunas de las figuras en blanco, Picasso comenzó a pintarlas pero fue su esposa quien las terminó porque Pablo Picasso decía que era demasiado trabajo.
Este cuadro es el cuadro pacifista por antonomasia y ante el cual no podemos quedarnos indiferentes, el cuadro refleja la fuerza, la brutalidad y la crueldad a la que el hombre puede llegar, en esos símbolos o iconos por otro lado tan tradicionales: el toro, el caballo, la mujer caída con el niño en brazos. Para expresar esa brutalidad humana hay que recurrir a la fealdad, a la desmembración y el resquebrajamiento, al blanco y negro para no dejar ningún ápice de duda a la interpretación, a la vacilación, a la impasibilidad, de forma que las entrañas, los sentimientos del que contempla tienen que quedar “tocados”, “trasmutados”. Picasso, consciente de ello, imprime unas dimensiones considerables al cuadro, y el uso del blanco y el negro, aunque ésta no fue la opción inicial del artista, como demuestran los numerosos bocetos que se exhiben junto al cuadro.
Se dice que en 1940, con París ocupada por los nazis, un oficial alemán, ante la foto de una reproducción del Guernica, le preguntó a Picasso que si era él el que había hecho eso. El pintor respondió: “No, han sido ustedes”.
Después de ser exhibida en los países del norte de Europa, el Guernica fue embarcado en mayo de 1939 en el buque francés Normandie rumbo a Estados Unidos. La pintura circuló varios años por Estados Unidos y México -donde el presidente Lázaro Cárdenas recibía a los exiliados españoles- hasta que en 1944 fue instalado en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA). Cuando el cuadro se expuso allí, al término del desembalaje, los obreros que participaban del armado de las obras de la exposición (la mayoría ni siquiera conocían al pintor), se quitaron los cascos de protección en señal de veneración y de admiración.
Aunque el Gobierno español era propietario de la obra, Picasso rechazó su traslado a España mientras estuviera en el poder el dictador Francisco Franco (1882-1975). En 1981, cinco años después de la muerte de Franco, el Guernica llegó a España, primero a un anexo del Museo del Prado y luego, a partir de 1992, al Museo Centro de Arte Reina Sofía, de donde no ha salido.
Actualmente, el gobierno vasco reclama el cuadro con motivo del 70 aniversario del bombardeo de Guernica. Luís Iriondo, habitante de la villa vasca y en representación de las víctimas manifestó lo siguiente: “Queremos que el cuadro venga aquí, ya que se hizo como protesta del horror que vivimos. Es un estandarte de los muchos “Gernikas” que hubo y hay en el mundo. Sin embargo, hoy es una pieza de museo”, pero Madrid les respondió que la pintura es muy frágil para viajar. Recientemente el alcalde de Guernica, Miguel Ángel Aranaz declaró lo siguiente sobre el cuadro: “Lo seguimos reivindicando porque (…) el cuadro pertenece a los que murieron, a los supervivientes y, en general, al pueblo de Gernika y al pueblo vasco”.

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