Depilación masculina
Casos y Rostros Junio 7th, 2008

Remover el vello corporal es una tendencia en alza entre los hombres. El pecho y la espalda son las zonas más tratadas entre quienes buscan obtener un aspecto más limpio
Por Magaly Rodríguez
Por tradición, el vello masculino siempre se asoció a una imagen de fuerza y poderío, pero cada vez se hace más evidente que ese canon estético ha cambiado. En estos tiempos, el porcentaje de hombres que buscan sentirse más cómodos con su propia apariencia ha crecido notablemente, y, en este sentido, el mundo de la publicidad hace un constante énfasis en promover un aspecto corporal más “limpio” y atractivo al tacto, en el cual el vello corporal aparentemente no tiene cabida. Aún hoy, por sus necesidades profesionales, los deportistas y modelos siguen siendo los más asiduos seguidores de la depilación corporal: los primeros lo prefieren por razones de higiene, aerodinámica y comodidad, mientras que los últimos se ven prácticamente obligados a hacerlo para encajar con los patrones de la industria. No obstante, son cada vez más los curiosos que hacen sus propios experimentos con este procedimiento, para estar a tono con las nuevas tendencias estéticas.
Las zonas masculinas a depilar con mayor frecuencia suelen ser el pecho, el abdomen, la espalda y los hombros. No obstante, hay quienes también remueven el vello del dorso de las manos, los brazos, las axilas, las piernas y los glúteos. Los métodos también son variados. Entre ellos, la afeitadora cumple el cometido rápidamente y es un recurso con el cual los hombres están muy familiarizados, pero no es la técnica que ofrece los resultados más duraderos.
De cualquier modo, si se prefiere esta herramienta, es aconsejable hacerlo después del baño –cuando el vello está más blando– y usar las rasuradoras diseñadas para el afeitado de las piernas femeninas, con hojillas y bandas hidratantes que se adaptan mejor a los contornos corporales. Para una remoción rápida del vello, otra opción son las cremas depilatorias, que se dejan reposar por unos minutos hasta disolverlo. No obstante, si se dejan actuar por más tiempo del sugerido pueden irritar pieles muy sensibles, por lo cual es necesario aplicar una buena crema hidratante después de su uso y no exponerse al sol en las horas siguientes.
Efecto duradero
La cera es una opción más eficaz; si bien es conocido que no es el método más agradable para remover el vello, es un hecho que sus resultados son más prolongados. Es un tratamiento que puede hacerse desde el hogar, con el uso de cera desechable, o preferiblemente en manos de un profesional en un centro de estética. Al igual que en la depilación femenina, la cera tibia se extiende sobre la piel, se adhiere al vello y se retira de un tirón con franjas de tela. Sin embargo, puede ser un procedimiento más doloroso para el hombre si las áreas a depilar son más amplias y sensibles.
Por eso, muchos hombres prefieren recurrir directamente al láser, que actúa directamente sobre el folículo piloso y por ende retarda más su crecimiento. Como el pelo masculino es más grueso, suelen necesitarse varias sesiones para ir debilitándolo hasta destruirlo por completo, en intervalos de dos a tres meses.
Aunque no es la opción más económica, con este rayo de luz es posible tratar varias zonas grandes con un margen mínimo de molestias, y su eficacia se maximiza sobre pieles muy blancas con pelo negro. Hay quienes la prefieren para tratar también la zona inferior de la barba, ya que facilita la afeitada al hacer que el vello pierda densidad y se encaje menos. Antes de iniciar el procedimiento, un experto debe evaluar el color, grosor y textura del vello, además de la óptima salud de la piel.

Ellos también se hidratan
El rasurado, la contaminación y el uso de productos inadecuados hacen que la piel masculina se reseque con cierta facilidad. El mercado cosmético ofrece productos diseñados para sus necesidades, sin aromas delatores ni exceso de aceites
Muchos aún se resisten a la idea: ¿Para qué echarse cremitas y potingues que históricamente son más propios de las mujeres? Para un alto número de hombres, hidratarse el rostro es un ritual completamente innecesario, o les parece un acto de coquetería más propio del esmero femenino que del recio arquetipo de la virilidad. No obstante, es una práctica cada vez menos estigmatizada, y hay quienes se enganchan con sus bondades luego que la prueban. Dicen que la diferencia se siente.
En principio, se considera que la piel masculina es de 15 a 25% más gruesa que la de la mujer. Adicionalmente, su producción de colágeno es más abundante, su ph es ligeramente más ácido y la actividad hormonal masculina hace que la producción sebácea tienda a ser mayor; de allí que el envejecimiento del rostro masculino suele a ser un poco más lento que en la mujer. Sin embargo, su superficie también es un poco más áspera, y una vez que comienzan a manifestarse las primeras arrugas, su apariencia es más profunda y pronunciada que en el cutis femenino.
Así como ambas pieles no son iguales, las cremas hidratantes para hombres también tienen sus propias características. En primer lugar, contienen menos grasa que las cremas hidratantes diseñadas para el rostro femenino, pues la piel masculina es más propensa a la aparición de granos y espinillas si el sebo se acumula en exceso. De allí que estos cosméticos tiendan a ser más ligeros en su contenido de aceites y que posean propiedades matificantes para balancear la piel masculina y reducir el brillo. Su textura liviana también facilita una rápida absorción, dado que la mayoría de los hombres rechaza esa sensación untuosa que no se desvanece con facilidad; por ello, los geles y las lociones son algunas de las presentaciones favoritas de las casas cosméticas para seducir a este mercado. Por otra parte, las cremas hidratantes masculinas tienden a tener poco perfume; el propósito es no delatar su presencia y no interferir con la colonia o con la fragancia del after shave.
Adicionalmente, es posible conseguir cremas hidratantes para cada tipo de piel masculina: aunque por lo general el hombre tiende a tener un cutis mixto o con tendencia a la grasa, también existen opciones para las pieles secas y normales. Algunos contienen protección solar, una ventaja más para proteger a la piel de las agresiones ambientales. Para completar la hidratación facial, es buena idea añadir una crema de contorno de ojos, que puede aplicarse por las noches para nutrir mejor esta delicada zona del rostro.
¿Por qué humectarse?
Aunque muchos hombres no comprenden el propósito de hidratar el rostro, la verdad es que el cutis masculino es más propenso a resecarse por el afeitado diario: esto puede causar irritaciones constantes y además obstaculizar la recuperación de la piel ante el repaso repetido. El uso de una buena crema hidratante –de la mano de una exfoliación regular– ayuda a que el vello se encaje menos, y por ende, permite que la afeitada sea más sencilla, sobre una superficie menos propensa a cortaduras e inflamaciones. Tan importante como el uso del exfoliante y el hidratante es el lavado facial con un jabón más suave que el de tocador, pues éste es otro elemento que con frecuencia tiende a restarle humedad al cutis.

Pilas recargadas
Cuando la fatiga hace de las suyas, siempre hay maneras de escabullirse de su letargo. He aquí cinco consejos para recuperar las energías con poco esfuerzo
Desayunar.
Suena elemental, pero no todos lo hacen. La primera comida de la mañana es esencial para que el organismo se aprovisione de todos los nutrientes y líquidos que requiere para funcionar adecuadamente. De hecho, se ha comprobado que la falta de desayuno entorpece el aprendizaje, ya que luego de tantas horas de ayuno, el cerebro necesita su ración de carbohidratos para trabajar mejor.
Tomar agua.
La deshidratación leve o moderada es más influyente de lo que se cree: aunque parece una condición inofensiva, la realidad es que el cuerpo debe gastar más energías para funcionar cuando no cuenta con suficiente agua en su sistema, pues la sangre se hace más densa y el corazón tiene que esforzarse más en bombearla. El cerebro es otro órgano que también resiente la falta de este líquido con una sensación de embotamiento. Para prevenir estos síntomas, es importante tomar de 6 a 8 vasos diarios.
Ponerse en movimiento. ¿Tiene sentido perder energías para poder obtener aún más? En algunos casos, sí. El ejercicio físico –que en principio parece una fuente inmediata de cansancio– tiende más bien a recargar las baterías de quienes lo practican regularmente y con cierta moderación. Muchos de sus adeptos aseguran sentirse más despiertos y animados después de llevar a cabo sus rutinas de actividad física, principalmente gracias a los neurotransmisores que se generan durante el entrenamiento, junto con una mejor circulación y oxigenación.
Mejorar el descanso. No sólo basta con cerrar los ojos; también hace falta un sueño reparador. Además de revisar que las rutinas de descanso nocturno sean adecuadas –al mantener horarios regulares para irse a la cama, equilibrar la temperatura del ambiente en el que se duerme, reposar en un entorno tranquilo y silencioso–, de vez en cuando conviene incluir una pequeña siesta si el nivel de fatiga es muy alto y está afectando el rendimiento diario. No obstante, es importante que no sobrepase la media hora: en algunas personas, una siesta demasiado larga provoca una sensación de malestar.
Meditar y respirar profundo. Meditar no consiste en rumiar las preocupaciones, sino en permitirle a la mente que se desconecte momentáneamente de ellas. Bajo condiciones de mucho estrés, la respiración se hace muy corta y rápida; por eso es aconsejable apartarse a un lugar tranquilo y empezar a generar una respiración más profunda y acompasada, concentrándose sólo en esa acción y haciendo un esfuerzo consciente para neutralizar aquellas ideas o estímulos que perturben ese pequeño momento de relax. Cuando la oxigenación general mejora y la mente se relaja, el organismo responde positivamente.

Poder cítrico
Redonda y jugosa, la naranja es una de las frutas más nutritivas y populares en las mesas de todo el mundo. Éstas son algunas de sus dulces propiedades
El género Citrus tiene varios hijos ilustres: entre ellos se encuentran la mandarina, el limón, la toronja y la naranja. Esta última fruta es uno de los sabores predilectos en muchas culturas; se cree que nació en China y luego se extendió a otras regiones orientales durante las épocas doradas de la navegación comercial. Los árabes se encargaron de llevarla al sur de España en el siglo X y la bautizaron naranche. Con el paso de los siglos, el cultivo de este cítrico se extendió de Europa a América: en el norte del continente, los estados de Florida y California en EEUU son dos prestigiosos puntos de cultivo; no obstante, Brasil es su más alto productor americano. En Europa, ciudades españolas como Valencia y Sevilla siguen siendo famosas por la calidad de sus cosechas.
La naranja es una de las frutas más gustosas: ácidas, amargas o bien dulces, existen variedades que se adaptan a las necesidades de cada receta. También hay quienes usan su ralladura para darle un toque cítrico a salsas y postres. Se le consigue en helados, sorbetes, mermeladas, jugos, cocteles, algunas ensaladas y en platos tradicionalmente salados que aprovechan su distintivo sabor, como el famoso pato a la naranja. Por su alto contenido de fibra, es una fruta que nunca falta en las dietas depurativas, pues se sabe que los gajos enteros de naranja ayudan a combatir el estreñimiento.
Esta fruta encuentra cómodamente su espacio en los desayunos continentales y americanos. Cuando se trata de buena nutrición, no escatima en virtudes: siempre reconocida por su aporte de vitamina C, esta fruta también contiene vitaminas del complejo B, además de minerales como potasio, hierro, calcio y fósforo. Se cree que ayuda a aliviar los dolores de cabeza y que facilita la digestión al consumirse en la proporción adecuada. En la industria farmacéutica, su sabor es uno de los más utilizados para favorecer el consumo de suplementos vitamínicos.
En la cosmética, su extracto se utiliza en algunos productos antienvejecimiento por su poder antioxidante; también es frecuente conseguirlo en algunos productos para la limpieza profunda de los poros. Como tratamiento casero para el acné, se usa su ralladura en pequeñas cataplasmas, las cuales deben dejarse actuar por unos minutos y luego se enjuagan muy bien. Hay quienes recomiendan lavarse ocasionalmente la cara con jugo de naranja para balancear un poco la piel grasosa y dejarla fresca y tersa, pues sus ácidos alfahidróxiácidos favorecen la lozanía del rostro. Sus usos en perfumería también son bien conocidos; la madera del naranjo y sus flores son notas importantes en la elaboración de muchas fragancias frutales, y su aceite esencial se usa en la práctica de la aromaterapia como un elemento que reduce el estrés, levanta el ánimo y favorece el buen descanso.
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