concordia_001 Aún se les puede ver en la Plaza El Venezolano, Catia, en la avenida Casanova, o “regaditos” por allí rebuscándose. Estas son las historias de hombres comunes que de vez en cuando hacen el papel de héroes sentados en los sucios asientos de concreto de cualquier acera de la ciudad. Allí, bajo ese techo de cielo, la línea entre lo bueno y lo malo parece ser cada día más delgada. Su lucha es eterna. Entre malandros, policías y “vicios” se les va la vida. Algunos ya no están para contarlo, otros siguen luchando.
Texto y Fotografía: Mariemma Ramos Nava | santaladiabla@gmail.com

Quizás al leer este titular pueda imaginarse un artículo sobre las grandes batallas independentistas plasmadas en los lienzos de renombrados personajes como Martín Tovar, Arturo Michelena o Cristóbal de Rojas. Si bien este trabajo sí tiene que ver con pintura, los pintores de este lugar, sobreviven a una tradición de más de 20 años, que los ha convertido en una especie de patrimonio no reconocido. La plaza La Concordia, ubicada en el centro de Caracas, constituye hoy por hoy uno de los pocos espacios de la ciudad que aún alberga a este tipo de artistas de la calle. Casi todos venden sus cuadros a mayoristas, que vienen directamente a la plaza-donde ya está hecho el punto-a comprar las obras. Los precios oscilan entre Bs. 30 mil hasta los Bs. 900 mil, el cuadro mejor vendido por uno de ellos. La maestría de estos artistas radica en la rapidez con que fabrican “arte”, y en esa tradición que ha servido para que vendedores de materiales, marqueterías, marchantes, entre otros, tengan una manera de subsistir alrededor de ese espacio que un día ocupó la terrible cárcel de La Rotunda.

Javier

javier_pintorCaraqueño, tiene un año trabajando en la plaza, aprendió viendo a los otros, aunque su mejor maestro fueron las ganas de pintar. Un día se animó, compró los materiales y se sentó en la plaza. Su casa está en Petare, pero tiene alquilada una pieza cerca para guardar los materiales-pinceles, caballetes y lienzos.Tiene dos hijos “bueno tres porque crié a una sobrina como mi hija”. Su mejor amigo es un perrito de siete meses llamado Max. “A mi me ha ido bien, el que tiene vicio no le va bien ni que sea presidente de la República. Mi mejor cuadro fue un Francisco de Miranda en La Carraca, que yo mismo creé y lo vendí en Bs. 900 mil… Lo único malo es que a este lugar le hacen mantenimiento cuando hay un acto o cuando ya parece una selva. Han reparado el obelisco como cuatro veces, en el 2001 recuperaron los espacios verdes e iluminaron todo, pero ya ves, todo dura poco, tanto como nuestra memoria”.

Al preguntarle sobre las tradiciones de la plaza asegura que las luchas han sido de toda la vida, primero con la policía que los quería sacar de allí, luego con los malandros, aunque “ellos sólo se meten con las mujeres y la gente mayor”. Para él su plaza es un lugar maravilloso, casi surrealista. “Es la única parte que yo he visto que los motorizados entran y salen”. “No somos un grupo unido, no, cada quien tiene su mentalidad y uno no puede meterse en las ideas de otros. Yo hago lo que hago y trato de ayudar, pero hasta allí”.

Daniel Méndez

daniel 30 años pintando, es uno de los “precursores”. De los “viejos” quedan unos 15, pero eran más. Antes siempre se reunían allí, hoy muchos se han “regenerado”. La pintura en este medio da para vivir bien, tener una familia, lo que pasa es que los pintores-según él-siempre han sido mal vistos, “que si son mujeriegos, borrachos, llenos de vicios, pero no, no todos somos así”.

“Somos de un grupo de pintores que hace años atrás empezó a ocupar plazas, muchos han muerto, muchos se han apartado porque este no es un mundo fácil. Otros están en mejor posición, van y vienen. Este punto se hizo cuando todas las plazas de Caracas las cerraron para los pintores-cuenta como si fuera una especie de leyenda-eso fue en la época de Carlos Andrés (Pérez). Pero hemos seguido luchando, de aquí se han llevado muchos cuadros, yo particularme tengo pinturas en 17 países. Mucha gente de Caracas y del interior se alimenta de este lugar”.

Al intentar recordar los buenos tiempos dibuja en su memoria una escena casi imposible de imaginar. “Esta plaza no era así como es ahora, antes las caminerías eran más estrechas, habían jardines de flores amarillas por todos lados, era muy agradable y refrescante. No estaba tan dañada como ahora. La gente no aprecia lo que tiene y lo destruye, si tu te pones a ver ese Obelisco venía con mosaicos, estaba rodeado de unos dibujos originales hechos para Bolívar, todo eso desapareció…No es la primera vez que viene gente con la idea de acomodar esta plaza, hay que enseñarle a la gente a valorar lo que tiene. La comunidad de esta parroquia se debería sentir orgullosa de que un grupo de pintores haya resaltado la parroquia nacional e internacionalmente. Acá mucha gente te aseguro, tiene alguna pintura de nosotros”.

Para su plaza clama por apoyo para la cultura, para el arte plástico. “Queremos ponernos de acuerdo con la Junta de Vecinos, porque esto es cultura al servicio del país, esto ayuda además a sanear el medio ambiente, la gente va a venir a ver arte; podríamos darle clase a los niños, hacer exposiciones, cuántos políticos no nos han prometido cosas…pero nada. Hemos intentado organizarnos pero todo ha quedado allí. La gente no se da cuenta de que nosotros también somos parte de la comunidad”.

Clarnise

clarnise_pintorHaitiana. Tiene muchos años pintando en su país y no es la primera vez que viene a Venezuela. Siempre lo hace en época de vacaciones. Llegó hace apenas un mes en la búsqueda de mejores oportunidades. Un día pasó por la plaza y vio que allí pintaba gente, en seguida compró los materiales y se “puso manos a la obra”. Cuando le pregunté cómo le estaba yendo me dijo en su extraño español: “malo porque no hay mucha gente que venga a mirar, como no tengo clientes”. Vive en La Guaira con una joven que es como si fuera su hija y con un pequeño de unos 10 años que sí es su hijo-el niño sólo sabe decir “si” y con esa palabra responde a todo-Para ambos me pide trabajo y escuela…¿Te gusta Caracas? “No, la cosa no es fácil acá”.

Fernando Charri

fernando_pintor_002Viene del Zulia, siempre viaja, pero para él La Concordia es el mejor lugar. El mejor cuadro que ha vendido fue un paisaje de manglares del Zulia en Bs. 500. mil. Ellos siempre regatean los precios y sus clientes están acostumbrados a eso, pero les hace falta tener un local “para formar un círculo de pintores. Hemos tratado de organizarnos, vino misión Ciencia y nos censó, pero eso se quedó allí. La parroquia está más bien interesada en que nos vayamos porque nos confunden con borrachos y con drogadictos, pero ni siquiera fumamos cigarrillos. Algunos somos Cristianos, (evangélicos) otros no”.

Su vida de gitanos los ha llevado por todo el país para negociar sus cuadros. Ahora justo viene de Puerto La Cruz, “teníamos 7 años en el Paseo Colón y ahora el Alcalde dijo que no. En la Plaza El Venezolano no hay muchos pintores –aunque ellos si están permisados– allá lo que hay son revendedores. Los artistas estamos acá… Antes pintaba en Sabana Grande y sólo venía a pasear a este lugar que era muy sabroso-se queda pensativo para luego afirmar-si nos unimos podemos darle clase a los jóvenes de aquí GRATIS; la idea es ayudar a la comunidad”.

Andrés

andres_pintorCasi no tiene voz, pero tampoco le pregunté que le había pasado. Es uno de los más viejos y todos lo conocen en la plaza. Viene desde Catia y estuvo allá organizado con un grupo de pintores hasta que los sacaron. “En aquella época estaba prohibido pintar en los lugares públicos, había que sacar permisos, estaban los bulevares, esos que ahora tienen los buhoneros. Cuando llegamos nadie se metía con nosotros salvo–a veces-la policía que nos intentaba sacar, pero de aquí no pudieron. Hace como 20 años tomamos esto-recuerda pensativo-hemos pasado por tantos gobiernos y ninguno nos ha echado una mano”.

En cuanto a la organización dice: “ lo que pasa es que los pintores somos bohemios –rie– nos gusta ser libres, la gente viene y va…acá ya hemos quedado pocos, a veces somos 10, a veces 5 o 3… Hay pintores regaditos por todos lados, lo que pasa es que la gente no los ve”.

Como la mayoría aprendió el oficio en la calle, él particularmente en su época de artesano, pasaba horas viendo pintores. “Ahorita es que hago 10 cuadros diarios, pero antes podía hacer hasta 60, pero la energía ya no es igual. Nosotros hacemos dos tipos de cuadros: el comercial y los especiales, en un pedido me puedo tardar semanas. Los comerciales se venden económicamente, entre 70 y 100 mil bolívares, si es grande unos Bs. 250 mil. El más caro para mi fue de Bs 500 mil, con marco y todo. A la pintura le debo mi vida, mi familia, mis hijos que han crecido gracias a esto, han estudiado, mi chiquita de 13 años ya pasó para primer año”.

“Imaginate una plaza que durante los fines de semana los niños puedan dibujar en pequeños caballetes, con papel bond y sus pintadedos, allí uno les va creando el deseo por la pintura. No todo el mundo tiene dinero para salir de su zona los fines de semana y sería bueno impulsar este tipo de actividades”, concluye.

Ramírez

ramirez_pintorPinta en la avenida Urdaneta, donde tiene un pequeño local y ha sido –según él– muy bien acogido por la comunidad española de la zona. Siempre ha estado solo, aunque lo han tratado de llevar a otros sitios. “Cuando hay más gente hay mayor competencia, entonces tienes que poner el mismo precio a los cuadros para que todos vendan”. Cuenta orgulloso cómo enseñó a pintar a un niño –en la época de Caldera– y el infante fue becado a España e incluso lo llevaron y todo a un programa en la vieja Venezolana de Televisión.

“Los mayoristas que nos compran se dedican a vender a crédito, vienen y se llevan cuatro cuadros de uno y cuatro de otro, así, el beneficio es mutuo. De allí desarrollamos también la marquetería, porque mientras más cuadros pintamos… ellos trabajan más. Es muy duro estar en la calle los días de lluvia, que no son nada productivos, además siempre hay que estar pendiente de los delincuentes. El más caro que he vendido fue de Bs. 600 mil, un encargo, un Salto a la Llovizna. He hecho murales, en edificios también”. “Yo antes trabajaba con monturas y no pintaba, estaba cerca de la Plaza Bolívar, era la época que pintábamos espejitos y los días miércoles, día que llegaban los turistas a la plaza vendíamos muchos cuadros. Pero la policía nos persiguió hasta sacarnos y hoy ya no hay ni turistas ni plaza. Pero este arte libre debería estar en cualquier lado, eso fue un decreto. Eso es algo que ningun gobierno puede prohibir. En Mérida el movimiento es grande, allá tenemos el pasillo de los pintores, yo que soy de Tovar, siempre voy a visitar a mis amigos… No es malo organizarse, pero siempre y cuando se haga bien, Según tengo entendido en la Av. Universidad creo están organizando algo para los artistas. De hecho ahora se nos han abierto espacios para exponer, lo que pesa es que uno debe prepararse para eso, y no todos lo hacen, prefieren vender y vender”.

plazalaconcordia

La Concordia

Con este nombre se conoce a la cárcel caraqueña más célebre en la historia del país. Fue creada mediante una orden de la Diputación Provincial de Caracas el 6 de diciembre de 1843, que ordenaba la construcción de una cárcel pública al sur del Hospital de Caridad de Hombres, fijando un máximo para su costo de 75 mil pesos. El edificio se comenzó a construir en 1844, bajo la presidencia de Carlos Soublette y se concluyó en 1854, durante el gobierno de José Gregorio Monagas. El diseño de la cárcel estaba inspirado en el sistema de aislamiento individual del “Panopticón”, ideado por el inglés Jeremías Bentham a finales del siglo XVIII; de allí que tuviera una forma circular. Tenía dos pisos de calabozos radicalmente dispuestos a razón de 24 cubículos de aproximadamente 2 m x 3 m, además de uno que servía como entrada. Uno de los cuartos tristemente célebres fue el “calabozo del olvido”, donde se aislaba al prisionero durante largos períodos de tiempo. Entre las numerosas torturas que se aplicaban figuran el “cepo de campaña”, las “colgadas”, el “tortol”, el “acial”, las “pelas”, los “grillos” y el “apersogamiento”. También se ponía veneno y vidrio molido en los alimentos de los reclusos.

Presos políticos, procesados militares y presos comunes de aquellas épocas terminaron allí, aunque la mayor notoriedad de la penitenciaría fue durante los gobiernos de Cipriano Castro (1899-1908) y Juan Vicente Gómez (1908-1935), tiempos que mentar sólo el nombre de ese terrible lugar era casi una blasfemia. En 1927 fue cerrada temporalmente como parte de la amnistía promovida por el entonces secretario de la Presidencia, Francisco Baptista Galindo, pero fue abierta de nuevo en 1928. En 1936, tras la muerte de Gómez, fue demolida. La historia dice que el único preso que logró escapar de allí fue Samuel Darío Maldonado, cuando se inició la confusión producida por el terremoto de 1900. De resto, los que habían entrado vivos, sólo salían muertos o trasladados.

Hoy, debajo de la plaza, un estacionamiento del gobierno ocupa los espacios que un día ocuparon los calabozos. En algunas de sus paredes pueden verse palmas benditas, incluso cruces dibujadas con pintura como especies de muros de contensión. Muchos de los taxistas que paran allí cuentan como más de uno ha salido espantado por los espíritus que aún sufren sus penas. Otros ni siquiera se atreven a entrar de noche.

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Comentarios

  1. 1
    adriana bravo
    Diciembre 8th, 2007 a las 14:16

    DEBERIAN COLOCAR PINTORES DE OTRAS CIUDADES DE VENEZUELA Y NO ESPECIFICAMENTE DE CARACAS

  2. 2
    carlos javier antón arenas
    Febrero 16th, 2008 a las 18:17

    pienso que nosotros como venezolanos debemos de aportar un granito de arena para tratar de tomar conciencia sobre todo el estado que quienes son los que tienes la facultad económica para ayudar a estos ejemplares del arte plastico en nuestra parroquia se le debe brindar un mejor espacio para que stos desarrollen genuinidad empirica en un hambiente de mejor agrado puesto que en esta plaza se encuentra en estado de desagrado con los indigentes los borrachitos las coomunidades organizada deben conjuntamente con el gobierno local tratar de realizar un proyecto donde se le busque una pronta solución, por otra parte esta encontramos como perdemos las areas verdes con la contaminación que alli nosotros encontramos colilla de cigarro , botellas, desechos y escrementos de parros no podemos seguir de esta forma cual es la sociedad que queremos? aquienes les hechamos la culpa! al gobierno o acaso seremos los habitantes que no hacemos ejercer el respeto por nuestros espacios naturales y reacreativos si no ciudamos de nuestra ecologia ¿quien la cuidará por nosotros?, es la conciencia que debemos poner en función del lado bueno.

  3. 3
    yanelin caramo
    Agosto 20th, 2008 a las 13:09

    quisiera q hubieramas proteccion

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