En Venezuela, uno de los países catalogados como “megadiversos” -por la variedad de especies animales y vegetales que allí se encuentran- no sólo el Oso Frontino está en riesgo de extinción. Basta revisar el Libro Rojo de la Fauna Venezolana, para hacerse una idea del peligro que corre la naturaleza.
Imagina uno que en Venezuela apenas unas pocas especies están en peligro de extinción. Producto quizás de la debilidad de las políticas de conservación e información o del poco interés que el medio ambiente y su cuido despierta en los venezolanos, el tema de las especies en peligro parece circunscribirse únicamente al Oso Frontino o a las Toninas o en el mejor de los casos al majestuoso Cóndor de Los Andes, integrante, junto a los dos primeros, de esa precaria lista mental de animales en peligro que llevamos impresa en nuestra memoria.
Sin embargo, una fuente nos da fe de todo lo contrario: El Libro Rojo de la Fauna Venezolana, que en su tercera edición (2008) sigue siendo un referente, pone al descubierto las múltiples especies que están amenazadas.
En el top 20
Cerca de 137.000 ejemplares conforman el conjunto de especies que se conocen en el país. Tal cantidad coloca a Venezuela en la categoría de los megadiversos. “Suramérica destaca como el continente que alberga la mayor biodiversidad”, y sobresalen -según el texto citado- países como Brasil, Ecuador, Perú, Colombia y Venezuela. De los más de 200 países del globo, unos 17 están en esta categoría, lo cual representa menos del 10% de la comunidad mundial, según datos de la publicación y que tienen el aval de la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza).
Venezuela cuenta con un gran parque territorial, lo cual propicia la variedad de hábitats. “Esto le confiere una amplia diversidad de biomas a lo largo de las 27 zonas climáticas, 650 tipos de vegetación, 23 formas de relieve y 38 grandes unidades geológicas”, de acuerdo con el ejemplar editado por Jon Paúl Rodríguez y Franklin Rojas Suárez, bajo el auspicio de Shell de Venezuela y Provita. Ubican a Venezuela entre los 10 ó 20 países con mayor diversidad biológica del planeta, aunque esta posición varia dependiendo de las clasificaciones consultadas.
Lista para aprender
Las categorías en las cuales se clasifica el estatus de cada especie hacen interesante la lectura para cualquier aficionado, y la estructura didáctica del libro lo convierte en una herramienta ideal para abordar el cuido del ambiente en tiempos que reclaman mayor información y participación en las tareas de conservación.
La extinción de especies se debe en su mayoría a cambios en el ecosistema o en el deterioro de las condiciones del ambiente. De 351 especies de mamíferos referidos en el libro, por ejemplo, 3 están catalogadas en peligro crítico, 19 amenazadas y una extinta a nivel regional. El Manatí, por ejemplo, está en peligro crítico, y se puede leer que es víctima de la cacería indiscriminada, unido a su prolongado ciclo de reproducción. Por lo general, siempre hay más de un factor que impulsa los procesos de extinción.
Otros mamíferos como el Cuspón, el Oso Hormiguero, el ratón de Yacambú están en amenaza. Por su parte, el Cunaguaro es clasificado como altamente vulnerable por el tipo de medios en el cual se desenvuelve. Otros como la Tonina o el Bufeo negro, mamíferos acuáticos, son altamente vulnerables y la persecución de estos para fines comerciales o como parte de su colocación en acuarios del continente le otorga la categoría.
Por los aires y por la tierra
En Venezuela, la aves totalizan 1418 especies, lo que convierte al país en el sexto con mayor diversidad en el mundo. De éstas, hay 4 en peligro crítico: el Cóndor está prácticamente extinto y a la lista se le suman el hormiguero tororoi Tachirense, el cardenalito y el jilguero cara amarilla. El extinto en esta larga lista es el Zorzal, un diminuto pajarito típico de las zonas insulares de la costa venezolana.
Los reptiles comprenden 341 especies de la diversidad que hay en el país, y aunque están en en peligro crítico, algunas como el Carey -Tortuga de mar, de hasta un metro de longitud - la cual se ve amenazada por el alto valor de su concha, no recibe la atención, ni el cuidado que requiere. La misma suerte corre el Caimán del Orinoco, pese a las regulaciones en su comercio, su reintroducción ha sido lenta y su hábitat: la playa de arena de río, se ha visto afectada por las constantes modificaciones hídricas de las cuencas nacionales, por efectos de la naturaleza o intervención del hombre.
Especies marinas que abundan tanto en agua dulce como salada, tienen una gran cantidad de ejemplares en la lista roja de extintos. Tal es el caso de Corroncho del lago de Valencia, del cual no se documentan hallazgos desde 2010. O los corales, que dentro del grupo de los invertebrados, representan una parte de la población en eminente peligro, sobre todo en las zonas de parques como Mochima y Morrocoy, que durante años han estado sujetos a las visitas masivas -y muchas veces sin control- de los turistas.
La lista sigue y sigue, en cada renglón hay especies amenazadas, en peligro crítico, vulnerables y que si no reciben la atención necesaria, podrían engrosar la lista de especies extintas a nivel mundial. Este libro sigue siendo una buena referencia para lanzar una alerta roja.
Extinciones célebres
Dodo: Ave no voladora de un metro de altura y peso de hasta 25 kilogramos. Originaria de la isla Mauricio del océano indico. Su primeros reportes datan de 1967. Quedó extinta apenas un siglo después como producto de la cacería y la introducción de perros, gatos y ratas en la isla.
Delfín de Yangtze: Considerada como una especie abundante en el pasado, su población fue disminuyendo en buena medida por la cacería. A partir de 1986 su número bajo rápidamente hasta 200, debido a la construcción de la represa de las Tres Gargantas (China). Fue dado por extinto oficialmente en 2006.
Guacamaya cubana: Endémica de cuba e Isla de Pinos. Su extinción se debió a la cacería para el consumo de su carne y a la captura de pichones como mascotas. Es el caso mejor documentado de extinción y se preservan ejemplares disecados.
Clásicos en Venezuela
Oso Frontino: En peligro por acción de la cacería. Excelentes documentos de César Barrios (Guía para la Identificación de Señales de Presencia del Oso frontino en Los Andes Venezolanos) ilustran y dan razón de las acciones emprendidas por cazadores furtivos en su contra, así como de su presencia, aún activa, en Venezuela. El Oso Frontino ha sido avistado, pero cada vez se hace más difícil su ubicación. Las campañas de educación y concientización han sido insuficientes.
Tortuga Arrau: Una población que superaba los 300.000 ejemplares se redujo en algún momento a una base crítica de 2000. Existen varios programas para su recuperación y se han introducido más de 200.000 ejemplares nuevos.
Causas de la extinción
Degradación del hábitat por acciones humanas. Impacto de fertilizantes, movimientos de tierra, desechos, cambio de cursos, retención de aguas, minería, entre otras.
Especies exóticas introducidas en ambientes distintos y donde se imponen a las especies locales.
Cacería y recolección de crías o huevos de las diversas especies, reduciendo la capacidad reproductiva e interrumpiendo sus ciclo naturales.
Cacería indiscriminada por el valor de las piezas o partes de éstas en los mercados negros mundiales.
Desastres naturales que pueden afectar poblaciones enteras y truncar los ciclos reproductivos de las especies.
Cambios en el crecimiento de las poblaciones vecinas de asentamientos de animales.
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