El periodista y locutor Ray Avilez produce y conduce desde hace cinco años: Íconos del Pop, espacio que se transmite por Kys FM 101.5 los sábados al mediodía. También se desempeña como editor de la guía de estilo del hombre latinoamericano: www.complimentmen.com. Lleva veintitres años ejerciendo la comunicación social y fue corresponsal en Caracas del show: Despierta América para Univisión, durante nueve años. Su alocución lo hizo llegar a cumplir la faceta de animador en eventos privados, institucionales y transmisiones especiales de la radio.
Tres libros
La Biblia: Un día me propuse leerla completa y lo hice por varias semanas desapasionadamente. Las enseñanzas de Jesús contadas por San Mateo son tan poéticas a momentos como este fragmento: “Los ojos son la lámpara del cuerpo; así que, si tus ojos son buenos, todo tu cuerpo tendrá luz; pero si tus ojos son malos, todo tu cuerpo estará en oscuridad”, es lo más cercano que he leído a la visualización creativa que proclama cualquier gurú de la nueva era.
Crimen y Castigo de Fedor Dostoyeski: Este texto ya pasa los dos siglos y la lucha interior de Raskólnikov sigue todavía vigente. Su lectura te hace comprender que los principales problemas del hombre tienen que ver con el amor o su imposibilidad acerca de elegir y el perdón como única salvación. Este clásico del realismo ruso no ha logrado superar en su descripción otra obra para mí, tratar de entender la condición humana que ha sido una constante en mi vida profesional desde que fui reportero de televisión, con los entrevistados, sus experiencias y la motivación de sus decisiones de vida. Al fin y al cabo todos somos personajes para alguien.
Pasiones de Rosa Montero: Este libro recoge 18 historias de amor de personajes históricos que fueron publicadas en el diario El País hace ya un buen tiempo. Me gusta mucho leer sobre las relaciones humanas en cuanto giran sobre sus bajas y altas pasiones. Arthur Rimbaud y Paul Verlaine devela una pasión de gran tormento.
Tres discos
Sinatra y Jobim sessions de Frank Sinatra y Antonio Carlos Jobim: Supuso un ejercicio maravilloso, llevar bossa nova a la voz mafiosa y potente de Frank Sinatra, quien por primera vez cantó susurrando, y a ese gran compositor Antonio Jobim. La cadencia del bossa nova siempre me ha parecido elegante, saca lo mejor de los latinos. Cuando escucho Garota de Ipanema recuerdo una caipirinha con bolinho de bacalao conversando atento a los ojos maravillosos de mi pareja. Me encanta la voz de Sinatra, inmortal, icónica porque transmite sensualidad, su Corcovado es el gran homenaje anglo a la ciudad maravillosa que es Río de Janeiro.
The Works de Queen: Esta banda inglesa con su producción musical más comercial me recuerda a un liceísta de 14 años que soñaba ya con ser periodista, con ser protagonista de buenas noticias. De ese disco, la canción Radio Ga Ga, que se escribió cuando se creía iba a desaparecer el medio ante el boom de la televisión y los videoclips. Pero como dice el final del estribillo del tema: “Radio aún hay alguien que te ama”. Hoy siento que pocos se entregan al medio, a la gente que escucha, todo suena mecánico, por eso yo en Iconos del Pop trato de que la gente recuerde las letras y que los cantantes que las interpretan, tienen alma.
Soundtrack de Fred Astaire: Es un disco que encontré con baladas que me hacen imaginar esas magníficas escenas de este hombre que bailaba como si danzara sobre nubes en películas deliciosas con la inolvidable e icónica Ginger Roger. Lo compré en los alrededores del Centro Pompidou en París y es una grabación regular sacada del audio de una película seguramente. Pero es maravilloso escuchar los pasos que salen de los tacones de los zapatos del gran Astaire, mientras bailaba seguro Cachete a cachete, una de mis canciones favoritas.
Tres películas
Ciudadano Kane de Orson Welles: Cuando la veo entiendo mejor el universo del hombre, sus circunstancias y que en ese camino para alcanzar el éxito nos olvidamos de lo esencial. Welles con esta película trata muy bien el tema de la prensa, de la avaricia que la rodea muchas veces, amasando más dinero que valores, como le ocurrió a su personaje central Charles Foster, quien al morir solo dijo “Rosebud”, una palabra que siempre me acompaña para no olvidar nunca qué es lo trascendental para el ser humano.
Cinema Paradiso de Giuseppe Tornatore: Es una joya del séptimo arte que le rinde culto al cine íntimo, a la tradición y al amor inolvidable. Este film me hace rememorar mi infancia cuando visitaba a mis abuelos en Santa Ana de Anzoátegui, allí alguna vez hubo una sala de cine abandonada. A mí me encantaba jugar y caminar entre esas ruinas y a veces en el patio de la casa parroquial, improvisábamos para ver una película, donde cada quien llevaba su silla. Cinema Paradiso refleja muy bien la vida de los pueblitos apartados donde se aprende a soñar, pero de los que hay que salir un buen día para hacer la película realidad.
Los Puentes de Madison de Clint Eastwood: Adoro las películas de Eastwood porque siempre exploran los sentimientos más genuinos de los seres humanos. Me encantan los filmes íntimos y donde el amor imposible de alguna manera triunfa por siempre. Yo he sido feliz víctima de amores que duran instantes eternos, como los que vivieron Francesca, Meryl Streep y el fotógrafo de National Geographic, Robert Kincaid en esta película. Como ella, nunca tuve el valor de abrir la puerta del carro y experimentar ese amor a plenitud.
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